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sábado, 30 de abril de 2016

EL REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID

Hace 11 años, en mayo de 2005, visité fugazmente el Real Jardín Botánico de Madrid y me gustó tanto que me quedé con ganas de volverlo a visitar con más calma. Este mes de abril, con motivo de asistir a la Asamblea anual de la Asociación Fotografía y Biodiversidad, que se celebraba en el pueblo de Miraflores de la Sierra, pude admirar y disfrutar nuevamente, junto con mi amiga Matilde, otra asistente a la asamblea, de los cientos de árboles, arbustos, lianas y hierbas de todo el mundo, que viven muy a gusto en el centro de la gran urbe, donde el clima es más suave que en las afueras, lo cual, junto con los altísimos árboles que circundan el jardín y lo protegen de los vientos del norte, permite el cultivo de numerosas plantas mediterráneas y subtropicales, enriqueciendo sobremanera la extensa colección de especies.
 (Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles)


Nada más empezar la visita nos llamaron la atención estos espectaculares rododendros, Rhododendron amoenum, de la familia de las Ericaceae.


Sus flores brillan bajo los rayos del sol, informando a sus abejorros polinizadores que encontrarán una gotita de rico néctar en el fondo de sus bellísimas corolas.

Los tulipanes cultivados, Tulipa ssp. de la familia de las Liliaceae, todos ellos híbridos, llenan de color y luz el jardín más emblemático de Madrid.

Tulipanes rosas, rojos, blancos, negros, amarillos, anaranjados, alegran los ojos y el corazón de los visitantes con sus vivos colores. Pude observar como la gente esbozaba una sonrisa y le brillaban los ojos al contemplar tanta belleza.

Los jardines tan bonitos como el de Madrid son pequeños paraísos terrenales, diminutos reductos de paz y sosiego, bombonas de oxígeno, preciados oasis de salud para el cuerpo y el alma, rodeados de la estresante vorágine de la gran urbe.

Son también refugios de biodiversidad, pues en ellos sobreviven numerosas especies de insectos, arácnidos, gusanos, aves..., así como también numerosas plantas silvestres.

En todos los jardínes botánicos que he visitado, tanto mediterráneos como macaronésicos: París, Roma, Niza, Nápoles, Malta, Cerdeña, Madrid, Barcelona, Córdoba, Tenerife, Madeira, Azores, etc...  siempre he visto mirlos, cuyos machos alegran los oídos con sus cantos nupciales y territoriales, enardecidos por la testosterona primaveral. Sé que mucha gente los considera como ratas con plumas, pero a mí siempre se me han antojado unos animalitos muy simpáticos, llenos de ganas de vivir, confiados, vivarachos, con una capacidad de adaptación increible a las tropelías humanas.

Tulipán negro visto desde arriba con los detalles de su aparato reproductor. ¿Verdad que es una pasada de bonito?

En este video de Matilde se ven muy bien los tulipanes.

Este gran olmo común o negrillo, Ulmus minor, con un tronco y una envergadura descomunales, sin duda es más que centenario. Pertenece a la familia de las Ulmaceae. Todo parece indicar que ha sobrevivido a la temible y mortífera grafiosis.

 Detalle de su corteza.

Vistosas y apelotonadas flores del olmo.

Magnífico ejemplar de Cistus x purpureus, un híbrido entre Cistus creticus y Cistus ladanifer. Pertenece a la familia de las Cistaceae.

Sus flores son espectaculares. Exhiben orgullosas la mezcla del diseño y los colores de las flores de sus dos progenitores.

Acer palmatum "Blood Good", de la familia de las Aceraceae. Todas las distintas variedades cultivadas de Acer palmatum proceden de China, Japón, Corea y Taiwan.

 Hojas muy ricas en pigmentos antocianos, que les confieren este intenso color granate.

 
Bellísimo y estraño Acer palmatum "Koto No Ito".

 Hojas filiformes y flores del Arce "Koto No Ito".

Arcer palmatum "Garnet", originario del Japón.

Hojas muy divididas del arce de la variedad "Garnet", que significa granate.

 Acer palmatum "Roseo Marginatum".

Hojas albovariegadas del arce "Roseo Marginatum".

Acer palmatum "Red Pygmy", para mí el más bonito.

Hojas intensamente escarlatas por su riqueza en antocianos rojos y granates.

Acer palmatum "Red Wood".

Hojas y flores del Arce "Red Wood".

En este otro video de Matilde se ve en primer lugar un Acer palmatum "Katsura" y a continuación un castaño de Indias, Aesculus hippocastanum, de la familia de las Hippocastanaceae.

Bergenia "Bressimham White", una variedad híbrida de jardín. Pertenece a la familia de las Saxifragaceae.

Flores de un intenso color blanco inmaculado.

Detalle de las flores de la bergenia "Bressimham white".

 Matilde junto a un grupo de borrajas, Borago officinalis.

Las hay de flores azules y flores blancas.

Detalle de las flores de las borrajas.

 En este video de Matilde se ve una Mahonia japonica, de la familia de las Berberidaceae. A pesar de su nombre, no es originaria del Japón, sino de China.

Imponente almez, Celtis australis, de la familia de las Ulmaceae. Es uno de los árboles más majestuosos del jardín. Su tronco mide unos 135 cms. de diámetro.

Sus ramas crecen verticales buscando la luz del sol, el dios que le da la vida, como si de los brazos suplicantes de un sumo sacerdote se tratase.

A mediados de abril estaba brotando.

Según reza este letrero informativo, que ya tiene sus años, este olmo debe medir en la actualidad más de 22 metros de altura y debe tener una edad cercana a los 160 años. Es tal vez una de las plantas más ancianas del jardín.

 En este video de Matilde se ve un pino canario, Pinus canariensis, de la familia de las Pinaceae.

Camellia japonica "Dr. Clifford Parks", de la familia de las Theaceae, la misma que la del Árbol del Té. Sus grandes flores la hacen muy apreciada en jardinería. Necesita suelos ácidos.

Sus bellísimas flores son muy parecidas a una rosa.

Cephalotaxus harringtonia var. drupacea, originario del Japón. Pertenece a la familia de las Cephalotaxaceae.

Sus hojas se disponen a cada lado del tallo en un mismo plano como las barbas de una pluma de ave. Son aplanadas, miden unos 5 cms. de largo por 0`3 de ancho y acaban en un punta aguda orientada hacia el suelo.

Drupas de la floración del año anterior que maduran en septiembre del segundo año y capullos florales blanco-amarillentos del año actual que florecen entre marzo y mayo. Esta conífera es dioica, El ejemplar de las fotos es femenino.

Mulan, Magnolia tulipán o Magnolia lirio, Magnolia liliflora, nativa del sudoeste de China. Pertenece a la familia de las Magnoliaceae.


Bellísimo capullo de magnolia tulipán abriéndose a mediados de abril.

Flor completamente abierta con sus grandes pétalos rosados.

Forsythia X intermedia. Es un híbrido entre Forsythia suspensa y Forsythia viridissima, muy plantado en jardines de todo el mundo por su espléndida floración. Es originario de China, donde es considerada una de las 50 hierbas medicinales esenciales para la medicina tradicional china. Pertenece a la familia de las Oleaceae.

Tallo rodeado de flores de un amarillo intenso.

Detalle de las flores. 

El centenario naranjo de los Osages o naranjo de Luisiana, Maclura pomifera, de la familia de las Moraceae, embellece el jardín madrileño con su enorme tronco gris-amarillento.

A mediados de abril estaba a punto de iniciar la brotación primaveral.

Detalle de la corteza del naranjo de Luisiana.

La pequeña Iberis sempervirens es un arbusto de 20 - 30 cms. de altura que llama la atención por su abundante floración intensamente blanca. Pertenece a la familia de las Cruciferae.

Sus flores vistas de cerca son muy bonitas.


Cerca de la Iberis sempervirens crece este Polystichum setiferum, un helecho de la familia de las Aspidiaceae, que a mediados de abril estaba brotando varias frondes nuevas.


Haz de una fronde.


Envés con los esporangios de los soros ya maduros, tras la dispersión de las esporas.


Kerria japonica, de la familia de las Rosaceae. Es originaria de China, Japón y Corea. Su abundante floración llena de luz y belleza este rincón del jardín.


Numerosos tallos salen de su base.


Sus flores de un intenso amarillo-oro lucen con luz propia.


La bellísima Pieris formosa "Wakehurst", de la familia de las Ericaceae, sorprende gratamente con sus brotes nuevos intensamente rojos. Es originaria de China.


 Muchas plantas tiñen sus brotes primaverales con antocianos rojos, granates y/o morados para protegerlos de las temibles heladas tardías. Los pigmentos oscuros absorben el calor de los rayos solares, evitando así que las hojas tiernas sufran quemaduras por las bajas temperaturas.


Parecen flores pero son hojas nuevas.


La belleza de su brotación primaveral convierte a la Pieris formosa en una de las plantas preferidas de los jardineros de los países con clima templado.

En este otro video de mi amiga Matilde se ve el tronco de un olmo muerto por la grafiosis y a continuación una pequeña Pieris formosa con sus hojas nuevas rojas y sus largas inflorescencias colgantes de color blanco.


Este roble carvallo, Quercus robur, de unos 50 años, lucía orgulloso su verdísima brotación primaveral. Pertenece a la familia de las Fagaceae.


Él también es un adorador del dios Sol, el que le da la vida. Lanza su copa hacia la brillante luz del cielo madrileño.


La salud de su brotación salta a la vista. Le gusta su casa.


Bajo la luz tamizada por las copas de los árboles crece esta luminosa violeta de Labrador, Viola labradorica, originaria de Canadá y los Estados Unidos. Pertenece a la familia de las Violaceae.


Bellísimas, ¿verdad? Curiosamente sus hojas y sus flores son comestibles.


Estas rayas y el color más claro del centro de las flores indica a los insectos polinizadores dónde pueden encontrar una gotita de néctar. Ellos no ven los colores como nosotros, no las ven azules, las ven ultravioletas.


Varias sequoias de California, Sequoiadendron giganteum, los árboles más altos del mundo, tienen el privilegio de contemplar el jardín casi desde las nubes. Pertenecen a la familia de las Taxodiaceae.


Su grueso tronco crece muy recto y sus robustas raíces lo mantienen firmemente anclado en la tierra a prueba de vendavales.


Corteza de la sequoia gigante.


Diminutas hojas esquamiformes de sequoia, aplicadas a los tallos de los brotes a modo de escamas.


Como os decía al principio, en el jardín viven muy a gusto bastantes plantas subtropicales, como este loureiro dos Açores, Laurus azorica, endémico del Archipiélago de las Azores. Pertenece a la familia de las Lauraceae.


A mediados de abril presentaba esta espléndida floración.


Photinia serratifolia, originaria de China. Pertenece a la familia de las Rosaceae. En su tierra asiática de origen puede alcanzar los 12 metros de altura, pero en nuestros jardines no suele sobrepasar las dimensiones de un arbusto modesto.


La fotinia es muy apreciada por los jardineros de todo el mundo por su esplendorosa floración primaveral.


El jardín cuenta con unos magníficos invernaderos que permiten el cultivo de plantas tropicales y subtropicales, como esta vigorosa Oreja de elefante,  Alocasia odora, una planta acuática de la familia de las Araceae.


Sus hojas y sus rizomas ricos en almidón pueden ser consumidos como alimento, siempre tras una correcta cocción, que elimina gran parte de los tóxicos oxalatos que contiene esta planta como mecanismo de defensa para no ser comida.


Su inflorescencia, típica de todas las aráceas, cuenta con una espata amarilla que hace la función de pétalo y rodea a la espádice, que es en realidad una inflorescencia con flores femeninas escondidas en la parte baja y flores masculinas más arriba, lo que se ve como una estructura en panal de miel. Más arriba, en la punta de la espádice, hay una estructura coniforme como un pequeño obelisco que emite un fuerte olor para atraer a los insectos polinizadores.


En una zona más seca del invernadero hay un grupo de exóticas Zamiaceae, unas plantas antediluvianas a medio camino entre un helecho y una palmera, como esta Ceratozamia latifolia de México. Su espinoso estróbilo femenino nos indica que es una planta hembra.


Detalle del estróbilo femenino.


Hoja de Ceratozamia latifolia de México.


Otra Zamiaceae, en este caso de sexo masculino, es este Encephalartos ferox de Sudáfrica y Mozambique, con sus estróbilos repletos de polen.


También dentro del invernadero crece este bellísimo cactus mexicano, Mammillaria spinosissima, en plena floración. Pertenece a la familia de las Cactaceae.


Sus florecillas vistas de cerca impresionan por su gran belleza.


El jardín cuenta también con una interesante colección de plantas carnívoras, como esta Sarracenia purpurea de los Estados Unidos y Canadá. Pertenece a la familia de las Sarraceniaceae.


Sus hojas se han transformado en estos tubos con tapadera. En el fondo del tubo hay un líquido que atrae a los pequeños insectos que son su comida. Las plantas carnívoras son una adaptación a los suelos muy pobres en nutrientes.


Y para terminar aquí tenéis esta bellísima orquídea, la Orchis langei, de la familia de las Orchidaceae. Vive en el sur de Francia, la Península Ibérica y Marruecos.


Sus inflorescencias, como dos almas gemelas, lucían unas tonalidades moradas espectaculares.


Bellísimas, ¿verdad?

(He omitido la gran colección de bonsáis del jardín que ya os mostré en las cuatro entradas anteriores a ésta.)