No es ni un virus ni una bacteria, pero tiene características de ambos microorganismos. Sería pues un paso intermedio, un eslabón en la evolución. No puede vivir de manera independiente como hacen las bacterias sino que forzosamente necesita habitar dentro del citoplasma de una célula vegetal, pues carece de membrana celular y sistema metabólico y reproductivo autónomos y se aprovecha de las enzimas y los orgánulos de la célula vegetal para sobrevivir y perpetuarse. Es un plásmido especial más evolucionado y diferente a los plásmidos que parasitan las bacterias y levaduras, adaptado a la parasitación de las células de las coníferas del género Pinus.
Escoba de brujas o Injerto de brujas sobre un Pinus halepensis en un inmenso bosque del municipio gaditano de Jimena de la Frontera. Estas malformaciones, verdaderas tumoraciones vegetales, son provocadas por la infección por el plásmido Candidatus Phytoplasma pini.
Hasta no hace mucho era tan grande la ignorancia sobre este extraño microorganismo que ni siquiera tenía nombre científico binomial como el resto de seres vivos de la Tierra. La comunidad científica internacional al final se ha puesto de acuerdo y le ha dado un nombre formado por tres palabras, Candidatus Phytoplasma pini. La palabra Candidatus se aplica delante del nombre científico para indicar que se trata de un microorganismo perfectamente caracterizado y estudiado pero imposible de cultivar, ya que vive siempre en el interior de células superiores y no puede ser aislado.
Misma escoba de brujas anterior vista desde más cerca.
Estructura de las ramificaciones de la escoba de brujas anterior. El plásmido provoca un crecimiento enanizante acortando las ramas que crecen apelotonadas, de manera que las que quedan en el interior de la escoba se secan por falta de luz. Debido a la maraña que se forma las ramillas secas no pueden desprenderse y aumentan exageradamente el peso de la escoba que a veces llega a romperse y cae liberando al pino de la rama parasitada. Las acículas también crecen mucho más cortas y las piñas son completamente normales pero mucho más pequeñas, al igual que sus semillas, las cuales a pesar de la parasitación son perfectamente viables.
Estos plásmidos vegetales o fitoplasmas no se pueden ver ni aislar como seres individuales, solamente es posible ver y analizar los efectos de su parasitación sobre las plantas. Tampoco pueden dispersarse de manera activa por si mismos, sino que necesitan un vector para infectar las plantas y propagarse. Para ello utilizan insectos, ácaros, nemátodos, aves, etc... que transmiten el plásmido de planta a planta mediante las diminutas heridas que causan a las plantas al alimentarse de ellas. El contagio también puede provocarlo el hombre a través de herramientas contaminadas, como por ejemplo tijeras de podar, serruchos, motosierras, hachas, etc... Y por último un árbol enfermo puede propagar la infección a través del roce de sus ramas con las ramas de los árboles vecinos.
Injerto de brujas o Escoba de brujas completamente esférica sobre un Pinus halepensis de la antiquísima alquería árabe de Castellitx, perteneciente al municipio de Algaida situado en el centro de la Isla de Mallorca.
Injerto de brujas anterior un año después visto desde más cerca con el zoom.
Injerto de brujas anterior un año después visto desde más cerca con el zoom.
Otra escoba de brujas muy compacta en el extremo de una larga rama de un Pinus halepensis de la misma alquería mallorquina de Castellitx.
Imagen cercana de la rama enferma anterior. Tiene un aspecto muy saludable con unas acículas de un vivo color verde claro y numerosas piñas.
Los científicos, para saber si una rama está enferma, deben analizar sus células utilizando sofisticados métodos de ingeniería genética, como es la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), a través de la cual consiguen aislar e identificar algunos genes específicos de este plásmido, como el gen 16S rRNA.
Escoba de brujas sobre un Pinus canariensis del municipio canario de Santiago del Teide situado en el extremo sur de la Isla de Tenerife.
El plásmido Candidatus Phytoplasma pini, una vez ha conseguido penetrar en las células del floema de un árbol sensible, integra su genoma en el núcleo de la célula vegetal parasitada, de manera que la célula infectada pasa a ser controlada por el ADN del plásmido. Tal es el grado de integración nuclear que los piñones producidos por las pequeñas piñas de las escobas de brujas, si se siembran, germinan sin problemas pero el crecimiento de la plántula es muy lento y tras bastantes años se convierte en un pino enano, un verdadero bonsai natural. Es posible que a lo largo de millones de años de parasitación de algunas plantas por virus o plásmidos se hayan formado nuevas especies que actualmente tienen ya el genoma bien estable con una integración total del ADN del huesped y el parásito.
Con los avances cada vez más sofisticados del estudio del genoma seguramente habrá muchas sorpresas y es muy probable que se descubra el origen viral o plasmídico de un gran número de especies y subespecies, tanto animales como vegetales o bacterianas. De hecho las plantas y animales transgénicos "creados" por los científicos para obtener nuevos seres con características "provechosas" para el hombre siguen el mismo principio que las escobas de brujas: vacas con el gen de la insulina humana integrado en su genoma que producen leche con insulina, arroz con el gen de resistencia a la sequía procedente de un cereal del desierto que permite su cultivo exitoso en terrenos con escasas lluvias, cerdos con varios genes de su genoma sustituidos por genes humanos cuyos órganos podrían ser aprovechados para trasplantes sin provocar rechazo en el receptor, ratones fluorescentes con el gen de un crustáceo marino, cabras con varios genes de su genoma sustituidos por genes vegetales cuya leche contiene grasas "buenas" sin colesterol nocivo para las arterias humanas, etc...
Pinus halepensis joven afectado en su totalidad por el Candidatus Phytoplasma pini en un bosque de pinos, lentiscos y acebuches del municipio mallorquín de Bunyola.
Con los avances cada vez más sofisticados del estudio del genoma seguramente habrá muchas sorpresas y es muy probable que se descubra el origen viral o plasmídico de un gran número de especies y subespecies, tanto animales como vegetales o bacterianas. De hecho las plantas y animales transgénicos "creados" por los científicos para obtener nuevos seres con características "provechosas" para el hombre siguen el mismo principio que las escobas de brujas: vacas con el gen de la insulina humana integrado en su genoma que producen leche con insulina, arroz con el gen de resistencia a la sequía procedente de un cereal del desierto que permite su cultivo exitoso en terrenos con escasas lluvias, cerdos con varios genes de su genoma sustituidos por genes humanos cuyos órganos podrían ser aprovechados para trasplantes sin provocar rechazo en el receptor, ratones fluorescentes con el gen de un crustáceo marino, cabras con varios genes de su genoma sustituidos por genes vegetales cuya leche contiene grasas "buenas" sin colesterol nocivo para las arterias humanas, etc...
Otro injerto de brujas sobre un Pinus canariensis en el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, situado en la Isla de La Palma.
Los viveristas buscan con mucho interés estas escobas de brujas. Con sus semillas hacen planteles de pinos enanos y con sus ramas enfermas injertan pinos sanos que crecen como pequeñas escobas de bruja. Tanto unos como otros alcanzan elevados precios en el mundo de los coleccionistas de coníferas para ser sembrados en jardines particulares como verdaderas rarezas botánicas. También los aficionados al arte del Bonsai conocen muy bien estas escobas de bruja, con cuyas semillas e injertos de ramas consiguen bellísimos ejemplares de bonsai que por su lentísimo crecimiento ponen a prueba su maestría y su paciencia.
Sin embargo a veces ocurre que del centro de la copa de uno de estos pinos enanos, sobretodo de los conseguidos por injerto, emerge una vigorosa rama normal completamente sana y el resto del injerto se acaba secando, como si súbitamente el pino se hubiera curado por sus propios medios. Hasta el momento no se conoce la explicación de estas curaciones espontáneas.
Escoba de brujas sobre un Pinus halepensis, fotografiado en el Parque Regional El Valle y Carrascoy, situado en la província de Murcia. Había bastantes a lo largo de toda la pista forestal.
Hay muchos otros fitoplasmas, cada uno de ellos específico de una determinada especie vegetal, como el Candidatus Phytoplasma aurantifolia, que afecta a la lima, el Candidatus Phytoplasma fraxini, que afecta al fresno, el Candidatus Phytoplasma castaneae, que afecta al castaño, el Candidatus Phytoplasma mali, que afecta al manzano, el Candidatus Phytoplasma oryzae, que afecta al arroz, el Candidatus Phytoplasma ziziphi, que afecta al azufaifo y el Candidatus Phytoplasma trifolii, que afecta a las leguminosas del género Trifolium. Todos estos fitoplasmas provocan malformaciones vegetales similares a las escobas de brujas de los pinos.

























































