sábado, 15 de septiembre de 2012

Las Cactáceas y sus flores: 2ª parte.

Dos de las características que mejor definen a los cactus son la suculencia de sus tallos que acumulan agua y nutrientes como adaptación al medio extremadamente árido en el que viven y la presencia de espinas protectoras que en la mayoría de especies disuaden a los depredadores herbívoros y en otras se alargan como pelos lanosos y forman un cálido y sedoso abrigo que les protege del sol abrasador durante el dia y del frío intenso típico de los desiertos por la noche, como ocurre con algunos cactus de la Patagonia.

Bellísima flor de Neobuxbaumia polylopha de México (Recomiendo ampliar ésta y las siguientes fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles)

Neobuxbaumia polylopha de más de tres metros de altura en el magnífico Jardín botánico de Sóller en Mallorca con una interesante colección de cactus y suculentas de ultramar.

Flor solitaria de Neobuxmania polylopha, fotografiada a mediados de septiembre.

Ápice del largo tallo de la Neobuxbaumia polylopha con numerosos capullos y flores.

En esta imagen se ve una flor ya seca que floreció la noche anterior y un capullo floral que se va a abrir en cuanto se ponga el sol y se secará a media mañana del dia siguiente, lo que nos recuerda que sus polinizadores son nocturnos, con toda probabilidad murciélagos o mariposas nocturnas.

  La planta protege con gran celo sus flores y frutos con numerosas y temibles espinas.

 
La belleza del diseño estructural y cromático de la flor es insuperable.

Cleistocactus jujuyensis, llamado cola de cordero, con sus tallos cubiertos de un sedoso abrigo de espinas lanosas, cuyo hábitat natural es el desierto de la Patagonia argentina. El ejemplar de la imagen forma parte del magnífico jardín botánico de palmeras y suculentas llamado Huerto del Cura situado en la ciudad alicantina de Elche.

 Capullo floral de Opuntia aciculata abriéndose en junio.

Capullo floral de Opuntia amyclaea de un bonito color salmón. Recomiendo leer el artículo que escribí sobre esta chumbera: La corona de espinas de Medina Sidonia .

Con el paso de las horas los pétalos de la Opuntia amyclaea van perdiendo el color salmón y adquieren un intenso color amarillo limón.

Flor de Opuntia bergeriana con unos pétalos de un vivo color rojo. Como se ve al fondo los frutos también son rojos. Forma parte de la magnífica colección de cactus y suculentas del Botanicactus de Ses Salines situado en Mallorca.

Flor de Opuntia engelmannii en septiembre. Este cactus recibe el nombre de chumbera de Texas, de donde es originaria.

Otra flor de Opuntia engelmannii visitada por su insecto polinizador, una pequeña abeja.

Opuntia ficus-indica, también llamada Opuntia maxima, la típica chumbera cuyos frutos son una verdadera golosina.

Flor de Opuntia inamoena del Brasil, fotografiada en mayo en el extraordinario Jardín botánico de la Orotava en Tenerife.

Detalle del sistema reproductor de la flor anterior.

Flores de Opuntia linguiformis iniciando la apertura de sus pétalos a mediados de junio.

Como ocurre en la Opuntia amyclaea, las flores de la Opuntia linguiformis en plena floración adquieren un intenso color amarillo.

Dos capullos de Opuntia monacantha var. albovariegata en distintas fases de la floración.

 Flor de Opuntia monacantha var. albovariegata. Las palas de esta opuntia están manchadas de blanco.

Detalle del sistema reproductor de la flor anterior.

Flor de Opuntia picardoi en junio protegida por espinas temibles.

 Flor de Austrocylindropuntia subulata con numerosas hormigas que en este caso realizan la función de polinizadoras, atraidas por el regalo del dulce néctar del fondo de la flor.

Bellísimos pétalos rosados a contraluz de la flor anterior. Este ejemplar crece asilvestrado junto al Oratorio de Castellitx situado en el centro de Mallorca.

Cylindropuntia tunicata con unas flores muy llamativas sobre un mar de espinas blancas.

Una de las flores anteriores vista de lado con el detalle de las peligrosas espinas de un color blanco inmaculado.

Flor de Trichocereus grandiflorus, sinónimo de Equinopsis huascha, de una belleza exquisita y una vida muy efímera, pues sólo dura 12 horas. Este cactus es originario del noroeste de Argentina (províncias de Catamarca y La Rioja)

Sistema reproductor de la flor anterior con los pétalos de un vivo color rojo sangre y el llamativo pistilo con el estigma ramificado que se cierra una vez la flor ha sido polinizada.,

Flor de otro cultivar de Trichocereus grandiflorus con el caliz cubierto de pelos lanosos y los pétalos de un intenso color rojo escarlata, fotografiado a mediados del mes de septiembre. Pertenece a la colección de cactus y suculentas del Jardín botánico de Sóller.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Las Cactáceas y sus flores: 1ª parte.

Los Cactus tienen unas flores muy llamativas con un diseño estructural y cromático de una belleza exquisita. La finalidad de sus vivos colores y el delicioso perfume que despiden es atraer a los insectos, murciélagos, pájaros, lagartijas y roedores que acuden golosos a libar, sorber o lamer el rico y abundante néctar del fondo de las flores, llevándose consigo el polen pegado a sus cuerpos hacia otras flores, facilitando así la polinización cruzada que evita la endogamia y asegura la supervivencia de las siguientes generaciones.

Hildewintera aureispina, originaria de Argentina y Uruguay, fotografiada en el Jardín botánico de Sóller en la Isla de Mallorca. (Recomiendo ampliar ésta y las siguientes fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles).

Mismas flores anteriores. Las fotografías fueron tomadas en el més de agosto.

Flor de Hildewintera aureispina con el detalle de los órganos reproductores.

Echinopsis multiplex fotografiado en un pequeño jardín particular del municipio de Monte de Luna situado en la Isla de La Palma. Este cactus es originario de Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Dos flores del Echinopsis multiplex anterior. Las fotografías fueron tomadas en el mes de mayo.

Detalle de los órganos reproductores de una flor de Echinopsis multiplex.

Flor de Cleistocactus strausii de Argentina. La foto fue tomada en agosto en el Botanicactus de Ses Salines, situado en la costa sur de la Isla de Mallorca.

Echinocactus grusonii var. inermis de México fotografiado en septiembre en el Jardín botánico de Sóller.

Dos flores del cactus anterior.

Flor de Echinocactus grusonii var. inermis rodeada de la típica pilosidad lanosa que recubre el centro de este cactus.

Echinocactus spiralis originario de México (Puebla, Oaxaca), fotografiado en agosto en el Botanicactus de Ses Salines.

Flores del cactus anterior con un diseño cromático extraordinario.

Ferocactus glaucescens, llamado Biznaga, originario de México (Hidalgo), fotografiado en mayo en el Jardín botánico de Sóller.

Ferocactus horridus de México, fotografiado en septiembre en el Botanicactus de Ses Salines.

Flores como llamaradas de fuego del Ferocactus horridus anterior.

Una de las flores anteriores en detalle.

Espinas, capullo y flor de Ferocactus horridus.

Órganos reproductores de la flor anterior.

Ferocactus pringlei originario de México (Nuevo Leon, San Luis Potosi, Coahuila, Zacatecas), llamado allí Biznaga roja. 

Flores anteriores vistas de lado. Las fotografías fueron tomadas en septiembre en el Botanicactus de Ses Salines.

Ferocactus robustus de México, fotografiado en septiembre en el Jardín botánico de Sóller.

 Bellísima flor del Ferocactus robustus anterior.

Hamatocactus setispinus, originario de USA (Texas) y norte de México (Taumaulipas ; Nuevo Leon, Coahuila), fotografiado en agosto en el Jardín botánico de Sóller.

 Hermosas flores con el centro rojo de Hamatocactus setispinus, fotografiadas en septiembre.

Mammillaria compressa en mayo, originaria de México (Hidalgo, Querétaro, San Luís Potosí y Tamaulipas), fotografiada en el Jardín botánico de Sóller.

 Mammillaria spinosissima en mayo, originaria de México (Guerrero y Morelos), fotografiada en el Jardín botánico de Sóller.

 Corona de flores de una de las Mammillaria spinosissima anteriores.

Tres flores de Mammillaria spinosissima.

Capullos florales de Trichocereus terscheskii en octubre. Este cactus es originario del oeste de Argentina.
 
Capullos anteriores ya abiertos con dos abejas polinizadoras atraidas por el delicioso perfume de las flores.

 Bellísima flor de Trichocereus terscheskii.