martes, 9 de octubre de 2018

Bacalao rebozado en salsa de Lúcumo del Perú

Con guarnición de patatas negras de los Andes peruanos


Ante la abundancia de frutos de lúcumo del Perú, Pouteria lucuma, de este otoño, hoy se me ha ocurrido preparar un plato salado con la pulpa de varios lúcumos y un trozo de lomo de bacalao. El resultado ha sido absolutamente delicioso, un verdadero manjar de dioses. Literalmente me he chupado los dedos y relamido los labios.

INGREDIENTES POR PERSONA

 -Un trozo de lomo de bacalao previamente desalado.
 -Tres lúcumos maduros.
-Un yogur natural.
-Dos patatas negras.
-Tres tomatitos Cherry.
-Un ajo.
-Una rama de perejil fresco.
-Aceite de oliva.
-Sal.

 Como ya os expliqué en esta otra entrada--->Lúcumo del Perú, un regalo de los Andes, este fruto andino tiene una pulpa anaranjada, dulce, cremosa y aromática. Todavía no es muy conocido, pero ya se empieza a cultivar en todas las zonas de clima subtropical y mediterráneo libre de heladas, como por ejemplo en las Islas Baleares y en la costa andaluza, murciana, valenciana y catalana.

 Los lúcumos o lúcumas tienen una piel muy fina. Se pelan con facilidad. Para comerlos deben estar un poco blandos, de lo contrario tienen la pulpa muy dura con una savia lechosa muy irritante para las mucosas de la boca.

 La pulpa en un frasco de batidora preparada para hacer la salsa.

 Le  he añadido un yogur natural de leche de vaca. Los productos de esta marca son de gran calidad.

 Pulpa de lúcuma, yogur natural y una pizca de sal. Nada más.

Se bate hasta obtener una salsa muy espesa de un vivo color anaranjado. Se reboza el lomo de bacalao con una capa gruesa de salsa de lúcumo y se echa en una sartén antiadherente con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Se fríe por un lado hasta que el rebozado de salsa está algo tostado y luego se le da la vuelta y se fríe por el otro lado. La salsa se mantiene adherida al bacalao como si fuera un verdadero rebozado.

 Para completar el plato he hervido dos patatitas negras de los Andes peruanos, Solanum tuberosum var. Vitelotte noire. Se hierven con la piel en agua y sal y luego se pelan. Se parten por la mitad a lo largo y se aliñan con ajo, perejil, sal y unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Los tres tomatitos cherry también se parten por la mitad y se aliñan con sal y aceite.

 Y aquí tenéis el resultado. 

¡Uhmmm, qué rico!

 ¡Buen provecho, amigos!