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lunes, 5 de noviembre de 2012

Las higueras más bellas del mundo

El género Ficus pertenece a la familia de las Moraceae y está formado por unas 850 especies de árboles, arbustos y lianas. La mayoría viven en zonas tropicales y subtropicales, aunque también las hay en las zonas templadas como nuestra higuera mediterránea.

Como en todas las moráceas la savia de los Ficus es lechosa y cáustica y se denomina látex. A las personas de piel sensible les provoca quemaduras químicas a veces severas y, precisamente por este efecto cáustico, el látex se ha usado desde la antigüedad para eliminar las verrugas de las manos y otras partes del cuerpo.

La mayoría de especies del género Ficus son de hoja perenne, excepto las que habitan en regiones templadas que en invierno entran en hibernación y pierden las hojas y las de climas semidesérticos con largos meses muy secos y calurosos que entran en estivación y pierden las hojas durante el verano.

Muchos árboles del género Ficus tienen la tendencia a emitir raíces aéreas desde las ramas y el tronco que crecen hacia abajo buscando la tierra. Una vez contactan con el suelo arraigan inmediatamente y se transforman en columnas muy gruesas, como si fueran nuevos troncos, aportando así estabilidad y nuevos nutrientes y agua al árbol que llega a alcanzar unas dimensiones gigantescas. En la foto se puede ver esta curiosa forma de crecer en este majestuoso ejemplar de higuera de Lord Howe del mar de Tasmania en Oceanía, Ficus macrophylla subsp. columnaris, fotografiado en el magnífico Jardín botánico de la Orotava de Tenerife. (Doble click sobre la foto para ampliarla)
 
Uno de los casos más famosos es la higuera de Bengala, higuera de Buda o Baniano, Ficus benghalensis, con un ejemplar inmenso en el Jardín botánico de Calcuta en la India que tiene unos 230 años y ocupa una superficie circular de 120 metros de diámetro y 12.000 m2. La circunferencia del tronco principal mide más de 12 metros. Su peso total es incalculable, miles de toneladas. Según el libro de los récords Guinness, sin embargo, no es esta higuera la más grande del Mundo. La primera en el ranking es otro Ficus benghalensis, todavía más grande, en la ciudad india de Kadiri, denominado localmente Thimmamma Marrimanu y adorado como un ser divino. Las parejas estériles van a rezar a la sombra de esta higuera imponente como si fuera una diosa de la fecundidad esperando que les conceda un hijo.

Tronco de otra higuera de Lord Howe del Jardín botánico de la Orotava con las impresionantes raíces que sobresalen de la tierra para darle estabilidad y las raíces que bajan de la parte alta del mismo tronco y con el tiempo se acaban soldando con el tronco principal.

En la entrada del Jardín botánico de Lisboa hay esta imponente higuera de Queensland y Nueva Gales del Sur de Australia, Ficus macrophylla subsp. macrophylla. Vale la pena ampliar la foto para apreciar la gran belleza de este ejemplar.

 
  Hojas y frutos de Ficus macrophylla subsp. macrophylla.

Higuera de Bailey de Australia, Ficus baileyana, en el Jardín botánico de la Orotava. Ampliando la foto se pueden ver las raíces aéreas que salen del tronco y las ramas y se adentran en el interior de la tierra buscando nutrientes, agua y estabilidad.

No todos los Ficus son árboles imponentes. En esta foto se ve una curiosa higuerita rastrera, Ficus repens, que crece como una alfombra sobre estas rocas volcánicas del municipio de Feteira en la Isla de Faial de las Azores. Sus ramas son como sarmientos que emiten raíces a medida que se alargan y fijan la planta en las rocas. El Ficus repens es una planta alóctona invasora en las Azores, originaria de los bosques tropicales de Asia y Australia, muy apreciada en jardinería.

Detalle del extremo de un brote de Ficus repens con unos colores muy llamativos y una textura como de plástico.

Otra higuera muy apreciada en jardinería es el Ficus benjamina, que en zonas templadas y frías se cultiva como planta de interior y no suele sobrepasar los dos metros de altura, mientras que en el clima tropical del sur y sudeste de Asia y norte de Australia de donde es originario puede alcanzar los 30 metros. Sus frutos diminutos son el alimento predilecto de muchas aves que extienden así la especie por los bosques con sus excrementos. En la foto se ve una variedad de jardín de hojas blancas y verdes, Ficus benjamina var. albovariegata, en una calle de la isla canaria de La Palma.

Uno de los Ficus que más me impresionó por su belleza fue esta higuera del Himalaya, Ficus auriculata, con sus grandes hojas rojizas y sus frutos grandes como la palma de la mano. Si hacéis doble clic sobre la foto apreciaréis mejor la belleza de su copa a contralluz.

Este ejemplar crece muy a gusto en el Jardín botánico de la Orotava, protegido por los grandes árboles tropicales y subtropicales que hay sembrados a su alrededor.

Grandes frutos de la higuera del Himalaya anterior todavía verdes, que crecen directamente en las ramas principales. Al no vivir en las Islas Canarias la avispilla asiática que poliniza estos higos, los frutos no acaban de madurar y no tienen semillas.

Cada especie de Ficus tiene su avispilla polinizadora específica. Nuestras higueras mediterráneas son polinizadas por la avispa Blastophaga psenes, un himenóptero apócrito de la familia Agaonidae, que vive dentro de los higos o siconos de la higuera silvestre o cabrahigo macho, Ficus carica subsp. rupestris y en primavera sale volando con el cuerpo cubierto de polen, entra dentro de los higos y poliniza las flores femeninas, tanto las partenocárpicas como las femeninas verdaderas y hace madurar los frutos, cuya pulpa adquiere así un dulzor y un bouquet muy agradable que recuerda a las avellanas tostadas cuando sus semillitas se chafan entre los dientes. La mayoría de higueras del Mediterraneo occidental son partenocárpicas y maduran los higos sin necesidad de ser polinizadas, pero si la avispilla las visita, los frutos tienen semillas y una calidad gastronómica muy superior. En el Mediterraneo oriental hay higueras hembras verdaderas no partenocárpicas, la más famosa es la higuera de Esmirna, que sólo madura los higos si son polinizados por la Blastophaga psenes procedente de los siconos masculinos de un cabrahigo.

Bellísimos higos con rayas de color rosa y verde de Ficus aspera de las Islas Nuevas Hébridas del Archipiélago de las Vanuatu situado en el Océano Pacífico. Foto realizada en el Jardín botánico de la Orotava en mayo.

 Más higos de Ficus aspera que crecen directamente sobre el tronco y las ramas.

Hermosos higos cubiertos de puntos blancos de Ficus erecta de China, Corea, Japón y Taiwán. La foto también es del Jardín botánico de la Orotava.

Numerosos higos que cubren las ramas del Ficus superba del Mar de Java y Japón. En el Jardín botánico de la Orotava tienen una magnífica y extensa colección de Ficus exóticos de una belleza extraordinaria.

 Higos de Ficus superba.

 Higo diminuto de Ficus rubiginosa, con la medida ideal para ser tragado por los pájaros. Estos higuitos son comestibles, pero tienen poca pulpa y muchas semillas. La foto es del Jardín botánico Mundani de Sóller.

Los frutos de todos los Ficus son comestibles, ninguno es venenoso, pero no todos tienen un sabor agradable para nuestras refinadas papilas gustativas. Diríamos que son poco palatables, bastantes de ellos con una textura como de cartón y muchas semillas.

 Ficus retusa embelleciendo el Museo del Louvre de París.

Higos de Ficus retusa, pequeñitos y comestibles, pero con muy poca pulpa. Son muy apreciados por los pájaros. Esta foto es de los jardines del Prado de San Sebastián de Sevilla.

 Monumental Ficus elástica en el Parque de María Luísa de Sevilla.

Higos duros y acartonados de Ficus elastica, muy cultivado como planta de jardín. La foto también es del Parque de María Luísa de Sevilla.

 Ficus altissima con una copa espectacular dando sombra al tramo final de los fantásticos jardines de S'Hort del Rei en Palma de Mallorca.

 Un servidor junto al bellísimo tronco multicaule del Ficus altissima anterior.

Higos de Ficus altissima, algunos picoteados por los mirlos. Quise probar uno pues olían muy bien, pero su pulpa me supo demasiado ácida.

 En los jardines de S'Hort del Rei también se puede ver esta curiosa higuera africana, Ficus cyathistipula.

Sus higos de un color verde intenso tienen un largo pecíolo.

 Higuera común, Ficus carica, en un patio junto a las Torres del Generalife de la Alhambra de Granada.

Higuera casi centenaria de la variedad Bordissot blanca (en Valencia, Burjassot blanca), cultivada en un campo de cereales de Punxuat en el municipio mallorquín de Algaida.

Higos Bordissot blanca que tienen mucha tendencia a abrirse, sobretodo si llueve en el momento de su maduración. Fotografía realizada en un campo de Ses Salines, situado en la costa sur de Mallorca.

La calidad de su pulpa es insuperable.

Bellísimos y llamativos higos de la variedad "Abaldufada rimada", más conocida internacionalmente como Panaché.

 La piel de estos higos es tan fina que todo el fruto es pulpa deliciosa.

 Higo de gran tamaño de la variedad mallorquina "Morro de bou" (morro de buey), fotografiado en el Jardín botánico Mundani.

Su pulpa intensamente roja parece carne picada de toro de lidia. Su sabor y su bouquet son extraordinarios.

 Tras darle un bocado a un higo Morro de Bou, mientras saboreaba su deliciosa pulpa, le hice esta foto a la mitad restante.

Grandes higos primaverales o brevas de la variedad "Vacal" con un peso medio de 116 gramos cada uno. Proceden de un huerto del Puerto de Sóller.

 Su pulpa es muy pálida.

Corte transversal de un higo Vacal.

¡Qué color más fantástico!, ¿verdad? Este higo pertenece a la variedad mallorquina "Rotja" (roja). El color rojo vinoso de su pericarpio es inconfundible. La higuera Rotja produce dos abundantes cosechas cada año. Las brevas son más grandes y alargadas que los higos.

En contraste con su pericarpio rojo su pulpa es de un bonito color amarillo-anaranjado de un dulzor extraordinario.

 Hace unos 6 años un agricultor norteamericano de la ciudad de Alburquerque (Nuevo México), que posee una gran plantación de frutales, me mandó un email para pedirme esquejes de higueras mallorquinas. Yo le mandé unas ramitas de la variedad Rotja y él a cambio me mandó unas cuantas de una variedad tejana llamada White Texas Everbearing (Blanca de Texas que fructifica todo el año).

 Dos de las ramitas me agarraron y al cabo de unos años le regalé una al mayor experto en higueras del mundo, el farmaceutico mallorquín Monserrat Pons i Boscana, que posee la mayor colección de higueras de toda la Tierra con varios miles de variedades en su paradisíaca finca de LLucmajor, llamada Son Mut Nou.

Los higos White Texas Everbearing son pequeñitos pero muy sabrosos. Llama la atención la ausencia de semillas. 


Higos de la antiquísima variedad mallorquina llamada "Blava" (azul), de forma asimétrica con un dulzor y un bouquet exquisitos. Esta variedad fue llevada a Canarias por los repobladores mallorquines hace unos 600 años. De allí  me traje una ramita que me agarró y ahora es una hermosa higuera de unos 4 metros muy productiva.

Una de las características típicas de esta variedad mallorquina Blava es la asimetría de los frutos. Como veis madura primero la "panza" o parte más abultada del higo y un día después la parte menos abultada. También se puede apreciar la jugosidad melosa de la pulpa y las numerosas semillitas que crujen entre los dientes al masticarlas y le confieren un delicioso bouquet a avellanas o almendras tostadas.

 Las brevas de la variedad Blava son más alargadas y simétricas. Su pulpa es muy oscura.

Aquí teneis el motivo por el que los antiguos mallorquines llamaron Blava (azul) a esta variedad. Cuando los rayos del sol inciden directamente sobre un fruto su superficie se ve de un intenso color azulado.


 La inmensa mayoría de las variedades de higueras cultivadas proceden de una semilla que germinó de manera espontánea, fue descubierta casualmente por alguien que apreció la calidad de sus higos y la reprodujo por estacas enraizadas y por injertos. Esto fue precisamente lo que yo hice con una higuera silvestre sevillana, hija de un cabrahigo macho y una higuera hembra cultivada en el Valle del Guadalquivir. En uno de mis viajes a Andalucía, paseando por la bellísima ciudad de Sevilla que llevo en el alma desde que hice allí el servicio militar hace más de 30 años, quise tocar el agua del río cerca de la Torre del Oro que está en el margen izquierdo del Guadalquivir y allí mismo, con las raíces sumergidas en el lodo de la ribera, crecía una gigantesca higuera silvestre nacida con toda probabilidad de una semilla defecada por un ave. Era a principios de mayo y no le vi ninguna breva, pero mi amor por las higueras y por Sevilla me obligó a cogerle tres ramitas de un palmo, que mojé en la mansa y verdosa agua del río que venía de Córdoba, las metí en una bolsa de plástico y me las traje a Mallorca. En cuanto llegué las sembré en tres macetas y agarraron las tres. Una de ellas murió al cabo de unos meses, otra la regalé a un alemán y la tercera la tengo sembrada en mi jardín. No le gusta demasiado la tierra mallorquina, tiene demasiada cal, pero poco a poco va creciendo y en los años lluviosos me da algún higo como el de la imagen.


 Su pulpa es muy jugosa y melosa. Su exquisito sabor me recuerda a la ciudad hispalense y a Andalucía.

Una higuera silvestre o cabrahigo, Ficus carica subsp.rupestris, creciendo sobre el muro que bordea el río Guadalquivir a su paso por la ciudad de Córdoba.

Cabrahigo creciendo en el lecho del Torrent de Pareis, situado en plena Serra de Tramuntana de Mallorca.

Cabrahigo creciendo sobre un muro del Castel Nuovo de Nápoles en Italia.

 
 Las higueras, al igual que las palmeras datileras, soportan muy bien la sal. En esta imagen se ve un pequeño cabrahigo creciendo a un metro escaso del agua del Océano Atlántico sobre este muro del muelle de la ciudad portuguesa de Faro, capital del Algarve, en pleno Parque Natural da Ria Formosa.


Visión cercana del cabrahigo anterior.

 En Irán y Afganistán crecen tres higueras de hoja caduca, Ficus carica, Ficus palmata y Ficus johannis. Una subespecie de esta última, mejor adaptada al frío, a la insolación y a la sequía extrema, es el Ficus johannis subsp. afghanistanica, como el ejemplar de la foto, cultivado exitosamente en el fantástico Higueral de Son Mut Nou que cuenta con la mayor colección de higueras del mundo.

El estudio del genoma del género Ficus está siendo un reto apasionante para los genetistas, especialmente el complejo genoma de nuestra higuera mediterránea, Ficus carica subsp. carica. Tanto es así que ya se especula que el inicio del cultivo de la higuera hace unos 11.000 años obedeció a la aparición espontánea de un híbrido natural entre el cabrahigo silvestre, Ficus carica subsp. rupestris y el Ficus johannis, que dio lugar a un árbol 100% hembra carente de flores masculinas y con unos frutos grandes, carnosos y extremadamente dulces, como son todas nuestras higueras cultivadas, todas ellas hembras.

Ficus carica subsp. rupestris--- X--- Ficus johannis--->>> Ficus carica subsp. carica.

 Esta hibridación interespecífica se explica por compartir las dos especies la misma avispilla polinizadora, la Blastophaga psenes. El árbol macho productor del polen, nuestro cabrahigo silvestre, sigue siendo el mismo, de manera que si se siembran las semillas de cualquier higo, todas con un genotipo híbrido, nacen de ellas árboles con multitud de combinaciones fenotípicas, unas idénticas a su padre silvestre, otras con características intermedias, los llamados semicabrahigos, algunos de ellos productores de frutos de una calidad extraordinaria y otros muy semejantes a su madre cultivada. De hecho bastantes de nuestras mejores higueras cultivadas en realidad son semicabrahigos. El avance en el estudio del genoma nos sacará de dudas y nos deparará muchas sorpresas.

Las hojas del Ficus johannis subsp. afghanistanica están profundamente lobuladas y con los bordes serrados. Las de la subespecie tipo, el Ficus johannis subsp. johannis, son más enteras, mucho menos lobuladas. Dada la gran variabilidad en la forma de las hojas de nuestras higueras cultivadas, desde completamente enteras, hasta profundamente lobuladas, cabría suponer que en su origen hace 11.000 años no hubo una sola hibridación sino varias de ellas, tanto con la subespecie johannis como con la subespecie afghanistanica.

La variedad de higuera cultivada Coll de Dama Negra es una de las más conocidas y más apreciadas en todo el mundo. Los higos carecen de pecíolo y en su lugar presentan un adelgazamiento del fruto en forma de cuello, detalle que dio el nombre a esta higuera del Mediterráneo Occidental. (Coll = Cuello)

Su pulpa tiene un color rojo-carne muy llamativo.

Tiene una textura compacta y jugosa y un sabor intenso, contundente y muy característico, extremadamente dulce y con un toque a miel ligeramente ácida.

Los higos de la variedad Coll de Dama Blanca tienen la misma forma aperada que la variedad negra.

El color de su pulpa es todavía más oscuro que en la variedad negra.

Y su melosidad es extraordinaria, una explosión de sabor, aroma y dulzor en la boca.

Variedad norteafricana de raza Argelina que conseguí a partir de unas ramitas que cogí a una vieja higuera canaria que crecía en el Pico del Teide de Tenerife a unos 2.000 msnm. Los bereberes del norte de África la cultivan desde hace milenios y también es conocida en Mallorca con el nombre de "Angelina".

Pulpa de los higos de raza Argelina anteriores. Son una de mis variedades preferidas. Tienen un delicioso sabor refrescante que recuerda a las fresas.

La higuera Argelina raramente produce brevas de primera cosecha. Algún año consigue madurar unas pocas, pero no están tan dulces como los higos de la segunda cosecha.

 El color de la pulpa de las brevas Argelina es espectacular.

Detalle de la pulpa y las semillas.

 La variedad italiana Napolitana Blanca es una verdadera delicatessen. Hace años visité la ciudad de Roma y entre las miles de maravillas que pude ver y admirar estaba el fantástico "Orto Botanico di Roma". Como siempre hago en mis viajes quise llevarme una cosa viva como recuerdo y, al ver una vieja higuera medio aplastada por unas gigantescas cañas de bambú tropicales, se me ocurrió cogerle una ramita, meterla en el botellín de agua mineral que llevaba conmigo para calmar mi sed y me la llevé a Mallorca. Nada más llegar la sembré en una maceta, enraizó enseguida y 16 meses después ya estaba sembrada en su lugar definitivo de mi jardín y ya me regalaba su primer higo.

Así lucía la pulpa de su primer higo.

Sus higos tienen la piel muy fina y son extremadamente dulces y jugosos, un verdadero Bocatto di Cardinale, un delicioso fruto digno del refinado paladar del César o del Papa.

La higuera Napolitana Blanca pertenece al grupo de higueras orientales de tipo Esmirna. Sus siconos contienen un 100% de flores femeninas llamadas perfectas por su necesidad de ser fecundadas con el polen de un cabrahigo transportado por la avispilla Blastophaga psenes para que sus higos maduren, a diferencia de la mayoría de higueras cultivadas  que son partenocárpicas, es decir, capaces de madurar sus frutos sin necesidad de ser polinizadas. Lógicamente las diminutas semillas que se ven en la imagen contienen un genoma híbrido, con el 50% de cromosomas de su padre, un cabrahigo silvestre que aportó el polen y el otro 50% de su madre, la hembra cultivada Napolitana Blanca. Si se siembran estas semillas, las plantas que nacen son semicabrahigos, cuyos frutos pueden ser incomibles o muy pequeños o por el contrario dar lugar a una nueva variedad de higuera de excelente calidad. De hecho la mayoría de higueras cultivadas son en realidad semicabrahigos que nacieron silvestres a partir de una semilla defecada por un ave y al dar frutos buenos fueron reproducidas mediante estacas enraizadas o injertos, como ocurrió con la variedad que viene a continuación.

Una de las últimas variedades de higuera mallorquina que nació hace más de un siglo dentro de una pared de piedra seca de una finca del término municipal de Algaida es la "Carlina", denominada así por el campesino algaidense que la descubrió y le puso el nombre del señor de la finca, el médico Carles. Es un higo muy dulce, aunque no demasiado apetitoso por su aspecto y muy bueno para ser secado. En el pueblo de Algaida era muy utilizado para engordar a los cerdos. Actualmente ya sólo quedan unas pocas higueras Carlinas muy viejas y con la mayoría de ramas secas.

Jugosa, melosa y apetitosa pulpa de higo "Carlina" con un dulzor y un sabor extraordinarios.

Y aquí tenéis un maravilloso plato de higos Blava y Napolitana Blanca acompañados de queso de oveja que fue mi cena una calurosa noche de agosto. Los ingredientes son sólo cuatro: varias rebanadas de pan con rodajas de higos por encima regadas con un generoso chorreón de aceite de oliva virgen extra y el queso que más os guste. Nada más. Los higos deben comerse con la piel, pues en ella se concentran una gran cantidad de vitaminas y antioxidantes, como si fueran un bocado de vida.

Y aquí tenéis el postre: una Coca de higos con pinyones absolutamente deliciosa.

¡Buen provecho, amigos!



45 comentarios:

  1. Que preciosas, me encantan las higueras, aqui en Extremadura tenemos muchisimas. Besitos.

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  2. Una gozada el leerte y ver toda esa variedad de higueras.

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  3. Hola Juan, había dejado un comentario en otra entrada anterior, pero veo que no ha salido. En él te decía que acababa de descubrir tu blog y que me parecía muy interesante todo lo que cuentas, destacando la frase de la cabecera y la otra sobre la maldad.
    Un excelente trabajo el que has realizado sobre las higueras, es un placer poder admirar las distintas especies en las fotografías, especialmente los ejemplares de La Orotava que me parecen magníficos.
    Un abrazo!!

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  4. Muchas gracias, Teresa, Manuel y Montse por vuestros amables comentarios.

    Teresa, a mí también me gustan mucho las higueras y los higos. Son uno de mis frutos preferidos.

    Manuel, más gozo es para mí que os gusten mis entradas.

    Montse, he buscado algún comentario tuyo anterior y no he encontrado ninguno. No sé qué pudo pasar. Me alegra mucho que te gusten mis frases de cabecera. Si no conoces el Jardín botánico de la Orotava te lo recomiendo. Yo lo he visitado muchas veces y nunca me canso de hacerlo. Aunque creo conocer ya todos sus secretos, en cada nueva visita me llevo una sorpresa que desconocía. Es un paraíso para los amantes de las plantas exóticas.

    Un abrazo a los tres.

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  5. Hola Joan, no soy muy de higos pero tu última imagen es irresistible. El jardín de la Orotava también me parece imprescindible. Yo me quedo con el Agathis.
    Por cierto, te agradezco mucho tu mención para el Versatile Blogger, es un honor viniendo de quien viene. Saludos.

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  6. Esplendido como siempre Juan.

    Se me han afilado los dientes con esos higos tan apetitosos, es la única fruta que me desconsuela, ver y no comer es para mí un suplicio, y te aseguro que los he robado más de una vez para no quedarme con el desconsuelo.
    También he probado de otras especies y algunos son realmente desagradables, por suerte para mí no hay ninguno venenoso.
    Un abrazo chicharrero.

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  7. Muchas gracias por vuestros amables comentarios, Alberto y Jesús.

    Un abrazo.

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  8. Muchas gracias por los enlaces Tetraclinis. Me ha gustado mucho el enlace sobre las Higueras canarias. En la lista de variedades canarias no sale la mallorquina Blava que menciono en mi artículo, aunque bien podría ser la Negra, pues como puedes ver su color es muy ocuro, sobretodo en los higos de la segunda cosecha.

    Un cordial saludo.

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  9. Espléndido, como siempre, y muy muy interesante, gracias

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  10. Bonito trabajo sobre ficus.
    Y muy interesantes todas esas variedades de Ficus carica, incluída la pervivencia de esa Blava mallorquina en Canarias, así como esa ancestral que localizaste en el Teide. Magníficos aportes, y también los de Tetraclinis. Gracias

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  11. Preciosas fotos, interesantísima recopilación de higueras y sus frutos, me ha encantado. Yo soy una fan de los ficus y de sus frutos tan deleciosos. Este año pasado conseguí un par de variedades de higuera y este año he sembrado unas ramas de brevera similar a las fotos que has puesto de brevas verdes y enormes, que tenían mis padres en la casa dónde nací. Recuerdo que tenían una que ya no volví a ver desde que yo era pequeño, que daba unos largos y deliciosos higos ( "higo de pezón largo" la llamaba mi madre) Esta casa con huerta es propiedad de otra familia en la actualidad y han desaparecido muchas plantas y árboles, salvo esta brevera que rescaté este invierno pasado y ya tengo enraizada y creciendo.
    Bueno, ya no me enrollo más...que me encantaría conseguir muchas higueras más y disfrutarlas con la vista y el paladar...son una pasada.
    Enhorabuena por esta entrada tan bonita e ilustrativa.

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  12. Muchas gracias. Espero que consigas reunir una gran colección de higueras. Hace una semana me traje tres ramitas de higueras del Algarve portugués. A ver si me agarran y a esperar que me den buenos higos. Un cordial saludo.

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  13. Hola Tetraclinis:

    Vaya brevas, son enormes. Dan ganas de probarlas. No las conozco. Se parecen a la raza VACAL, pero son bastante diferentes en la forma y el color. Dale la enhorabuena a este señor.

    Un saludo

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  14. Hola Juan. Hoy he hablado con Monserrat Pons (de Son Mut Nou ) y me ha comentado que estas últimas brevas de las que hablamos en junio pertenecen a la variedad turca SARILOP.

    Saludos

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  15. Y FELIZ AÑO NUEVO

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  16. Muchas gracias por la información, Tetraclinis. ¡Feliz Año Nuevo!

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  17. Realmente preciosa información y preciosas fotografías. ¿Conoces la poesía de Juana de Ibarburu para la higuera ? La aprendí de tanto leerla una y otra vez. Adoro la higuera. Gracias y gracias. Irene

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    1. Gracias, Irene. He buscado la poesía y es realmente bonita. Yo también adoro a las higueras. Son árboles fantásticos. Un saludo.

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  18. No sé si esos higos "frikis" del Himalaya, Vanuatu, etc. etc., estarán muy sabrosos, pero con la pinta que tienen las blavas, las argelinas, las carlinas... yo no iría a paraísos tan lejanos a comer higos.
    Por mi tierra llaman higos o brevas "blancas" a las variedades de cáscara verde y "moñigales" a las argelinas.
    Ha sido -es- una página muy provocadora de jugos gástricos.
    Saludos, Juan

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Pele. Pues no, estos higos frikis como dices tu son más bien incomibles, parecen cartón reseco, tal vez porque no han sido polinizados por su avispilla específica asiática y polinésica. Me ha hecho gracia lo de moñigales para nombrar a las bereberes.

      Un cordial abrazo, amigo Pele.

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  19. Me ha encantado el articulo, vivo en El Hierro y tenemos algunas exquisitas, pero las tuyas me han encantado, a ver si tenemos la posibilidad de un intercambio.

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    1. Gracias Alexis. En cuanto al intercambio, no lo hago y además en mi jardín ya no cabe un alfiler. En internet puedes encontrar a la venta online todas las rarezas que te interesen. Un cordial saludo.

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  20. Un trabajo magnífico Juan.
    Como aprendemos de toda tu sabiduría.
    Besosssssssssss

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    1. Muchas gracias, amiga Rosa. Un fuerte abrazo.

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  21. Me ha encantado tu bloq , soy una amante de las higueras y mis frutas favoritas son las brevas y los higos .
    Incluso tengo varias higueras de bonsai ya que en el balcon de casa es reducido.

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    1. Gracias, Anónimo. Precisamente las higueras son ideales para tenerlas como bonsais.

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  22. ¿Es compatible el injerto de una higuera mediterránea sobre un Ficus?
    Un cordial saludo, y gracias por tanta información

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    1. Hola Gregorio:

      Ésta es una pregunta muy interesante que yo ya me he hecho muchas veces. En teoría deberían ser compatibles al ser de la misma familia y el mismo género. Tengo en mente hacer el experimento para responderme a mi mismo la pregunta.

      Un cordial saludo.

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    2. Yo llevo mucho tiempo pensándolo. El problema es que lo que me gustaría es hacerlo sobre un Ficus gigante como los que se encuentran en el Parque Picasso de Málaga, y en una parcela no hay sitio para eso

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    3. FELICIDADES POR EL BLOG: ENVÍO UN ENLACE FRANCÉS MUY ÚTIL...también tienen el col de dame Blanc et noir....y una multitud de variedades y dónde se pueden comprar.

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  23. Maravilloso tu aporte sobre higos e higueras. El higo, tan humilde y, gracias a como tú lo muestras, tan fastuoso. Mil gracias.

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  24. Hola, se puede saber dónde vender esquejes de higuera?

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    1. Póngase en contacto con el Sr. Montserrat Pons Boscana. Este señor tiene la mayor colección de higueras del mundo. https://www.facebook.com/montserrat.ponsboscana
      Es posible que él pueda venderte algunos esquejes.

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  25. Excelentes artículos y excelente Página muchas gracias por compartir tanta sabiduría con todos nosotros!
    Un fuerte abrazo desde Uruguay!
    David.

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  26. Muy interesante y muy bonito este trabajo. GRACIAS

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  27. Estupendo trabajo: completo, variado y bien documentado. Gracias

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    1. como puedo yo identificar mis higueras que hen nacido sola en mi guerta? y la mayoria dando higos?

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    2. isabel, si han nacido de semilla no tienen nombre de variedad porque son bordes. Si dan buenos higos, consérvalas y dales un nombre tu misma. Todas las higueras cultivadas proceden de una higuera borde que nació de una semilla y al dar frutos buenos, fue reproducida por estacas o injertos para no perder la nueva variedad.

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