domingo, 14 de abril de 2019

Tortilla de patatas peruanas Vitelotte noire con setas y espárragos trigueros

 Las patatas peruanas Vitelotte noir ya se encuentran con facilidad en verdulerías y grandes superficies, y cada vez a mejor precio. Hoy me ha dado el venazo de preparar una tortilla con estas patatas violetas, que están cargadas de antocianinas moradas con un potente efecto antioxidante y anticancerígeno. 

Dan ganas de echarle el diente, ¿verdad?

Ingredientes para dos o tres raciones:
 
-750 gramos de patatas Vitelotte noire.
-450 gramos de setas: shetake, portobello y champiñón común.
-Un manojito de espárragos trigueros.
-3 ó 4 hojas de achicoria silvestre, Cichorium intybus.
 -Tres o cuatro ajos.
-Tres huevos de oca.
-Aceite de oliva virgen extra.
-Sal y pimienta al gusto.

 ¡Mirad que espectáculo!

 Las patatas anteriores partidas en dados. 
 
Se fríen en abundante aceite de oliva virgen extra, de la misma manera que para hacer una clásica tortilla de patatas, y una vez fritas se reservan.
 
 En el mismo aceite se fríen las setas y los ajos troceados.
 
 Cuando las setas están casi hechas, se añaden los espárragos trigueros y las hojas de achicoria silvestre, sólo durante un par de minutos para no quemarlos.

 Con todo frito se cascan tres hermosos huevos de oca, o en su lugar cinco o seis huevos de gallina campera.

 Cada huevo de oca equivale a dos huevos de gallina.

 Y aquí la tenéis.

Tiene un sabor intenso a todos sus ingredientes. 
¡Absolutamente deliciosa!


martes, 26 de marzo de 2019

Puccinia distincta, la asesina del Senecio rodriguezii

Un genocidio botánico, como siempre a manos del hombre
 
 El Senecio rodriguezii, una joya botánica extraordinariamente vulnerable, es la víctima indefensa de la letal Puccinia distincta, un hongo que el hombre introdujo en las Islas Baleares con la importación de plantas de jardín infectadas, probablemente de Bellis perennis. 

Como si de una placa de Petri de laboratorio de microbiología se tratase, esta pequeña colonia de Puccinia distincta crece sobre esta hojita peludita y crasa, del tamaño de la yema de mi dedo índice, de un diminuto ejemplar de Senecio rodriguezii que crece a pocos metros del mar en la costa noroeste de Mallorca.

 Las rocas costeras de este pequeño paraíso, con una diminuta islita al fondo, S'Illeta, es el hábitat preferido del Senecio rodriguezii. Le encanta el mar, hasta el extremo que si se siembra de semilla lejos de él, las plántulas sólo sobreviven unos meses. Necesita enraizar entre las grietas de las rocas salpicadas por las olas marinas. Sólo así es feliz.

Sus florecillas diminutas, de no más de dos centímetros de diámetro, vistas de cerca son verdaderas joyas con un diseño y una combinación de colores de una belleza exquisita.

 En sus hojitas gruesas y rugosas acumula agua y nutrientes para poder soportar largos períodos de sequía. Tienen un color verde pálido que adopta un tono grisáceo casi blanco cuando la planta crece a pleno sol. Están cubiertas de una finísima pilosidad, que les permite resistir la intensa insolación del verano de Mallorca y Menorca, su único hogar en todo el planeta.

 Como en todos los senecios los frutos son aquenios (semillas) con un vilano algodonoso en su extremo a modo de aspas de helicóptero, que les facilita volar lejos de su planta madre para colonizar nuevos territorios a través del viento (Anemocoria).

 Y ahí tenéis el drama, la terrible infección fúngica que mata de una manera lenta e irreversible a los individuos contagiados. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles.

Este domingo pude comprobar con gran tristeza que afecta a más del 50% de las ejemplares en este reducido hábitat de los alrededores de S'Illeta.

La infección se inicia con una espora que cae sobre una hoja y empieza a crecer alimentándose de sus tejidos y poco a poco se va extendiendo al resto hojas, tallos, capullos y flores, hasta acabar con la plantita.

 En esta imagen podemos ver dos especies de Senecio enfermas, arriba el Senecio vulgaris y abajo el Senecio rodriguezii, compartiendo el mismo hábitat.

Los cuerpos fructíferos del hongo Puccinia distinta sobresalen en forma de microscópicas copitas amarillas, que desprenden millones de esporas. Éstas tanto pueden ser dispersadas por el viento (anemocoria) como por el agua del mar o de los torrentes que desembocan en él (hidrocoria).

Vi los primeros ejemplares infectados en la primavera de 2013. Anteayer la infestación había aumentado hasta límites peligrosos para la supervivencia de este bellísimo endemismo balear. Si no se produce alguna o varias mutaciones en los ejemplares de las próximas generaciones, que les hagan resistentes a la Puccinia distincta, su futuro a corto plazo pinta muy negro. Ojalá consiga sobrevivir. Es una de las plantas endémicas más bonitas de nuestras islas.

 ¡Deseadle suerte, amigos!

sábado, 26 de enero de 2019

Injerto Secuencial Doble de Tres Estacas de Higuera

Yo creo sinceramente que a mi avanzada edad ya estoy chocheando, amigos. De no ser así no se me hubiera ocurrido hacer este experimento, digamos loco o imposible, que sólo un milagro puede convertir en exitoso. Ahora os lo explico.

 Hará unos quince años compré por internet estas tijeras de injertar, especiales para hacer cortes perfectos de tres tipos o formas en ramillas del mismo grosor: OMEGA, UVE y CHIP.  Aquí tenéis el enlace al sitio web dónde las compré---> Professional Grafting Pliers. Es posible que este sitio ya no esté operativo, aunque sigue tal como estaba hace tres lustros. Probad de buscar estas tijeras en google. Puede que encontréis alguna web actualizada en la que podáis comprarlas con la Visa.

Las tijeras vienen con tres cuchillas intercambiables. La de la imagen es la del corte Omega.

 El corte Omega es una pasada de bonito.

Los dos cortes quedan tan bien encajados que casi no se mueven, y basta un simple atado para fijar los dos fragmentos de estaca.

 Y aquí empieza el experimento. Mi loca idea consiste en conseguir que tres fragmentos de estaca de diferentes variedades de higuera, una de ellas de cabrahigo silvestre, se fusionen entre sí en uno o dos meses, estando estratificadas hasta la primavera. Si ampliáis la imagen con un doble click podréis ver que la base de enraizamiento será de Napolitana Blanca, una higuera de tipo Esmirna que me traje del Orto Botánico di Roma en forma de una pequeña estaquita de unos 15 cms. introducida en una botellita de agua mineral. Enraizó con tanta rapidez y tanta facilidad que a los 16 meses de sembrarla ya pude saborear su primer higo, delicioso por cierto.

Así pues, dentro de unas semanas, confiando en que ya se estarán fusionando las tres estacas, pondré a enraizar la base de Napolitana Blanca en un medio adecuado que todavía no he decidido. Y si todo va bien, la nueva higuera tendrá las raíces y las ramas bajas de Napolitana Blanca, la parte central de Cabrahiguera macho, que aportará el polen para polinizar los higos de la higuera romana que tendrá a sus pies, y la parte superior de la extraordinaria variedad bífera Blava, que da excelentes y abundantes brevas e higos. Es una variedad mallorquina muy antigua, pero sorprendentemente me la traje de Canarias. Si la buscáis en este blog en el recuadro de búsqueda de arriba a la derecha, podréis conocer su historia.

 Este otro injerto secuencial doble combina una base de enraizamiento de la variedad Coll de Dama Negra, muy vigorosa, rústica y de enraizado fácil, cuyas ramas me darán dulcísimos y aromáticos higos tardíos de piel oscura y pulpa muy roja, una parte central de Napolitana Blanca, cuyas ramas en agosto me darán unos fantásticos higos blancos y en el extremo un Cabrahigo macho, cuyos prohigos en abril aportarán el polen para fecundar tanto los higos agosteños de Napolitana Blanca como los más tardíos de Coll de Dama Negra, que crecerán en las ramas inferiores del "experimento".

 Una vez acoplados y atados los injertos, los he mojado con agua limpia de montaña y los he envuelto en film de cocina, situándolos a continuación a oscuras en el interior de la casita del huerto a una temperatura más o menos estable de entre 12 y 16ºC.

 Y ya que tenía las estacas cortadas, se me ha ocurrido hacer lo mismo, pero uniendo los tres fragmentos de higuera con el sencillo método en Bisel.

 Y aquí tenéis el tercer proyecto de "bicha" vegetal. En la parte inferior una vigorosa base de enraizamiento de Napolitana Blanca, en el centro un fragmento de Cabrahigo y en el extremo un tercer fragmento de Coll de Dama Negra.

 Como en los injertos Omega, a este en Bisel también lo he mojado con agua de montaña y lo he envuelto en film de cocina. Los tres proyectos de "bicha", que según la RAE es un ser extraordinario formado por la unión de partes de animales de diferentes especies, permanecerán a oscuras durante unas semanas, en posición vertical para favorecer la circulación ascendente de la savia. Cuando las temperaturas empiecen a subir, introduciré la base en un vaso o una macetita con un medio adecuado para favorecer la emisión de raíces y esperaré a que se produzca el milagro y las yemas de la "bicha" broten en primavera.

Os mantendré informados de su evolución, salvo si es un fracaso absoluto, en cuyo caso eliminaré esta entrada para no generar falsas espectativas a quien la lea.

¡Deseadme suerte, amigos!

domingo, 20 de enero de 2019

Cultivo de Allium triquetrum en un macetón

Desde que probé, hace ya más de veinte años, las flores de este ajo silvestre que crece en abundancia en mi huerto, deseaba cultivarlo como una hortaliza más, y en el año 2017 me decidí e inicié el experimento.

El Allium triquetrum, llamado popularmente Lágrimas de la Virgen por sus bellísimas florecillas acampanadas, es una liliácea silvestre muy abundante en la Serra de Tramuntana de Mallorca.

 Aquí podéis ver un ejemplar en plena floración día 24 de febrero de 2016, creciendo a pleno sol en la base de una pared de bancal con poquísima tierra caliza retenida entre los resquicios de las piedras.

Y estos son sus frutos que cuelgan por su propio peso, dada la debilidad del tallo que los sostiene. Hice la foto día 12 de abril de 2017.

Diez días después, el 22 de abril de 2017, recogí un manojito de frutos justo antes de su completa maduración, ya que si se espera a que completen su proceso de secado, se abren y dejan caer las semillas negras, con lo que resulta muy difícil, por no decir casi imposible, encontrarlas y recogerlas.

Las guardé en un plato durante cinco meses y el 16 de septiembre de 2017 las sembré en un macetón con abundante tierra vegetal.

 Las semillas germinaron a principios de noviembre. Aquí podéis ver los primeros brotes día 1 de diciembre con sólo tres semanas de vida.

 Detalle de los ajitos anteriores.

 Y aquí los tenéis día 20 de enero de 2019 con sus primeras flores recién abiertas, dieciséis meses después de la siembra de las semillas. Se ven exuberantes, ¿verdad? No cabe duda de que les encanta crecer en un macetón con buena y abundante tierra vegetal donde profundizar sus raíces.

 Detalle de la primera inflorescencia abierta.

 Florecillas de la inflorescencia anterior. Su blancura inmaculada brilla con luz propia. El próximo invierno la floración será masiva y entonces podré recolectar flores para prepararme deliciosos platos, ya sea en ensaladas o en tortilla, incluso en guisos más elaborados. Su delicado y suave sabor a ajo tierno les dará un toque único y exquisito.

 Como en esta jugosa tortilla elaborada con un huevo de oca, espárragos trigueros, lágrimas de la virgen y sal.

Dan ganas de darle un bocado, ¿verdad? Os aseguro que me supo a gloria.

O en este sencillo plato con una tortilla de huevo de oca, flores de la sudafricana invasora Oxalis pes-caprae y abundantes lágrimas de la Virgen, aliñadas con un simple chorreón de aceite de oliva virgen extra. Su sabor es tan intenso y crujiente que no necesitan sal.