lunes, 18 de diciembre de 2017

................... LAS SETAS DE MI JARDÍN...................

Aquí tenéis la lista de las 50 setas que crecen en mi huerto y en la parcela de montaña adyacente. Seguramente hay muchas más. Las añadiré a medida que las vaya encontrando e identificando.

AMANITA ECHINOCEPHALA

Curiosa amanita con el sombrero cubierto de escamas piramidales, creciendo sobre la hojarasca de un Quercus x cerrioides, fotografiada a principios de octubre. Es una seta tóxica.

Detalle de las escamas en forma de pirámide que la hacen inconfundible.

Pie con la base engrosada.

Detalle de las láminas.

AMANITA OVOIDEA

Amanita ovoidea creciendo en corro de brujas bajo Quercus x cerrioides y Quercus coccifera. Se la considera comestible, pero tiene un sabor asqueroso a cebolla podrida. Lo digo por propia experiencia.

Láminas y pie de Amanita ovoidea.

AMANITA PROXIMA

Amanita proxima solitaria creciendo sobre una gruesa capa de musgo muy húmedo a la semisombra de Pistacia lentiscus, Phyllirea latifolia, Erica multiflora y Rhamnus alaternus.

Sombrero de Amanita proxima. Es una seta tóxica.

Dos Amanita próxima creciendo en un huerto de montaña, fotografiadas el día 2 de noviembre de 2025.
 
Pie y láminas de Amanita proxima.
 
ANTRODIA ALBIDA

Extraño hongo en forma de avispero creciendo sobre la corteza de un tronco de limonero en descomposición.

Otro ejemplar de Antrodia albida.

ANTRODIA SERIALIS

Seta parecida al requesón creciendo como saprofita sobre un tocón de Gleditsia triacanthos.

Detalle de la seta anterior.

ARMILLARIA MELLEA

La que yo llamo seta asesina de árboles, la Armillaria mellea, creciendo en la base de un albaricoquero, al que mató de forma fulminante tras la brotación primaveral. Es una de las peores plagas de mi jardín. Me ha matado cientos de plantas, entre ellas 23 cerezos. Se la considera comestible, pero ciertas personas sufren intolerancia metabólica más o menos severa, provocándoles una gastroenteritis tóxica con náuseas, vómitos, diarrea con heces amarillentas e ictericia. Este cuadro clínico recibe el nombre de intoxicación resinoide. Por suerte tiende a la curación espontánea en un par de días. ¡Lo sé por propia experiencia! Desde entonces con sólo verla ya siento náuseas.

Láminas y pie de Amillaria mellea. 
Para más información ---> Armillaria mellea, una asesina silenciosa. 
 
AURICULARIA AURICULA-JUDAE

  Auricularia auricula.judae sobre un tocón de limonero tras unos días de lluvia en abril.

Detalle de laa Auricularia auricula-judae anteriores. Es buen comestible.
 
CANTARELLUS ALBORUFESCENS

Cantarellus alborufescens creciendo sobre la hojarasca en descomposición de Quercus ilex susbp. ilex y Olea europaea. Es una seta comestible, muy apreciada en Mallorca, la llamamos picornell de Costix.

Sombrero de otro Cantarellus alborufescens creciendo junto a un Ampelodesmos mauritanica bajo la sombra intensa de varias Quercus ilex subsp. ilex.

CLATHRUS RUBER

Clathrus ruber en su momento de máximo esplendor creciendo en la parte inferior de la pared de un viejo bancal típico de la Serra de Tramuntana de Mallorca.

Detalle del Clathrus ruber anterior. 

CLAVARIA ACUTA

Diminuta y extremadamente frágil Clavaria acuta creciendo al lado de una Fragaria vesca cultivada, aunque de origen silvestre.
 
CLAVULINA CINEREA

Hermoso ejemplar de Clavulina cinerea creciendo sobre la hojarasca de un Quercus x cerrioides. Es comestible bien cocinada. Cruda es tóxica.

Detalle de la Clavulina cinerea anterior.
 
CLITOCYBE DEALBATA

Pequeña Clitocybe dealbata creciendo sobre la tierra calcáreo-arcillosa muy pedregosa de mi jardín. Es una seta tóxica.

Pie y láminas de Clitocybe dealbata.

CLITOPILUS PRUNULUS

Dos cuerpos fructíferos de Clitopilus prunulus creciendo sobre el musgo muy húmedo de la parcela montañosa adyacente al jardín con una exhuberante vegetación natural. Se la considera comestible de baja calidad. Yo no me las como.

Pie y láminas de Clitopilus prunulus.

COPRINUS COMATUS

Cuerpos fructíferos de Coprinus comatus creciendo en la base del tronco de un Salix alba var. vitellina muy enfermo que acabó muriendo. Esta seta es considerada buen comestible, pero yo no la he probado nunca.

Sombreros de Coprinus comatus.

CORTINARIUS ASSIDUUS

 Setas muy pequeñas creciendo sobre la hojarasca de un Quercus x cerrioides.

 Pie y láminas de Cortinarius assiduus.
 
DALDINIA CONCENTRICA

Cuerpos fructíferos en diferentes fases de maduración de Daldinia concentrica.

Detalle de un cuerpo fructífero de Daldinia concentrica partido por la mitad.
Para más información---> Daldinia concentrica, la yesca del hombre de Cheddar.

FOMITOPSIS PINICOLA

Seta de Fomitopsis pinicola en forma de masa sin forma de la que ha brotado un cuerpo fructífero, creciendo sobre un tronco de albaricoquero muerto.

Parte inferior de la seta de Fomitopsis pinicola anterior.

HELVELLA ATRA

Pequeñísimas y frágiles setas de Helvella atra creciendo sobre el suelo del jardín.
 
HELVELLA CRISPA

Seta de Helvella crispa con un extraño sombrero encrespado (crispa).

Detalle del sombrero de Helvella crispa.

Helvella crispa y Clavulina cinerea creciendo juntas sobre la hojarasca de un Quercus x cerrioides. Las dos son comestibles, pero siempre bien cocinadas, ya que crudas son tóxicas.
 
HELVELLA LACUNOSA

Helvella lacunosa con el sombrero gris oscuro, creciendo sobre el suelo del jardín.

Detalle de varias setas de Helvella lacunosa. Esta seta también es comestible cocinada, nunca cruda.
 
HYDNELLUM CONCRESCENS

Numerosos cuerpos fructíferos de Hydnellum concrescens creciendo sobre madera muerta de limonero.

Otro grupo de Hydnellum concrescens sobre limonero.

Parte inferior de una seta de Hydnellum concrescens. 
 
HYDNUM REPANDUM

 Hydnum repandum creciendo sobre la hojarasca de Quercus ilex subsp. ilex, Pinus halepensis y Pistacia lentiscus. Es una seta comestible con un sabor excelente. A mí me gusta mucho, sobretodo en la sopa de caldo. Mi abuelo la llamaba picornell pelut (peludo).

 Cara inferior de Hydnum repandum con su himenio con numerosos aguijones en lugar de láminas.

Detalle de los aguijones de Hydnum repandum.

HYGROCYBE ACUTOCONICA

Pequeña seta de un intenso color amarillo limón.

Sombrero de Hygrocybe acutoconica.

Láminas de Hygrocybe acutoconica.

 Pie de Hygrocybe acutoconica. Se la considera comestible de baja calidad. Yo no la he probado ni pienso hacerlo.

HYGROCYBE PERSISTENS

Pequeña seta de un color naranja intenso.

Sólo la naturaleza es capaz de crear estos colores tan hermosos.

 Láminas de Hygrocybe persistens. Se la considera comestible de baja calidad. Yo no la probaría.
 
INONOTUS HISPIDUS


 Cuerpos fructíferos de Inonotus hispidus creciendo sobre el tronco de un albaricoquero enfermo.
 
INONOTUS TAMARICIS

Seta parásita como la anterior, creciendo sobre el tronco de un Tamarix africana.

 Parte inferior esponjosa de Inonotus tamaricis.

 
Parte superior aterciopelada de Inonotus tamaricis.

IRPEX LACTEUS

Extraño hongo algodonoso creciendo sobre la corteza de un limonero.

 Al madurar se endurece y adquiere este aspecto acartonado.
 
LACTARIUS DELICIOSUS

Como su nombre indica, el Lactarius deliciosus es una de las setas más apreciadas y que más se venden en los mercados. En Mallorca es una seta escasa, pero los mallorquines consumimos varias toneladas de Lactarius deliciosus cada otoño-invierno procedentes de la Península, sobretodo de Cataluña, Aragón y Valencia. Para diferenciarlo de nuestro esclata-sang, Lactarius sanguifluus, lo llamamos esclata-sang foraster. Excelente comestible.

Una característica típica de todos los lactarius es que al hacerles una herida rezuman una secreción lechosa, de ahí el nombre de lactarius. En el caso del Lactarius deliciosus la secreción es anaranjada.

Láminas del Lactarius deliciosus.

LACTARIUS SANGUIFLUUS

Sombrero de Lactarius sanguifluus. De lejos parece una simple piedra.

 El Lactarius sanguifluus es la seta-reina de los mallorquines. Lo llamamos esclata-sang (revienta-sangre) porque al hacerle una herida rezuma un líquido intensamente rojo parecido a la sangre. Excelente comestible.

 El Lactarius sanguifluus es la seta más buscada en Mallorca. Se la considera una verdadera delicatessen. 
Para más información---> Un paciente agradecido.

LACTARIUS ZONARIUS

Lactarius zonarius sobre hojarasca de Quercus ilex subsp. ilex. Esta seta es tóxica. Su secreción lechosa de color blanco sirve para diferenciarla de los demás Lactarius.

 Pie y láminas de Lactarius zonarius.

Detalle de las láminas de Lactarius zonarius.
 
LEOCARPUS FRAGILIS

 Diminutos cuerpos fructíferos de Leocarpus fragilis creciendo sobre la corteza de un olivo.

Detalle de Leocarpus fragilis.
 
LEPISTA SORDIDA

 La Lepista sórdida es comestible, aunque mi abuelo no tenía costumbre de cogerla.

 Sombrero de Lepista sordida de un bonito color rosado-vinoso.

En cambio las láminas y el pie suelen ser azules, de ahí que en Cataluña se la llame peu blau (pie azul).

LYCOPERDON PERLATUM

Este curioso Lycoperdon perlatum en forma de pelota de golf con puntitas crecía a la sombra de un algarrobo sobre la hojarasca en descomposición. Como todas las setas en forma de bola, en Mallorca lo llamamos bufa del dimoni (pedo silencioso del demonio) por su esporulación explosiva. Se la considera comestible cuando es muy joven. Yo no la he probado.

MACROTYPHULA JUNCEA

Setas filamentosas sobre hojas caídas de un peral. Cuando las vi por primera vez pensé que eran gusanos.

MYCENA VULGARIS

Diminutas setas en grupo de Mycena vulgaris sobre ramas y hojarasca de Pinus pinea en descomposición, fotografiadas el día 9 de noviembre de 2024 tras las primeras lluvias de otoño.

Detalle de un ejemplar.

MUCILAGO CRUSTACEA

 Curiosísismo hongo en forma de maná.

Detalle del Mucilago crustacea.

NOSTOC COMMUNE

Este extraño ser verdoso permanece seco hasta que llueve en abundancia. Entonces se rehidrata rápidamente y adquiere este aspecto de moco verdoso.

OMPHALOTUS OLEARIUS

 El Omphalotus olearius es una de las setas más vistosas de Mallorca. Este grupo crecía sobre las raíces podridas de un Salix alba var. vitellina. Es muy tóxica.

Pie y láminas de Omphalotus olearius.

PEZIZA LOBULATA

 Peziza lobulata creciendo sobre el musgo de una pared vertical.

Detalle de la textura del cuerpo fructífero de una Peziza lobulata.

PEZIZA REPANDA

Grupo de setas de Peziza repanda creciendo sobre el suelo del jardín.

Detalle de las Peziza repanda anteriores.

PHYSARUM NUTANS

Esporocarpos de Physarum nutans.

Otros esporocarpos de Physarum nutans.

PLUTEUS ROMELLII

Pequeña seta, Pluteus romellii, a finales de febrero. No tiene interés culinario. 

Sombrero de Pluteus morellii.

Láminas de Pluteus morellii.

RAMARIA APICULATA


Pequeño ejemplar de Ramaria apiculata. Es comestible bien cocinada. Cruda es tóxica.

RAMARIA FLAVA

Vigoroso ejemplar de Ramaria flava. También es comestible bien cocinada.

RAMARIA STRICTA

Ramaria stricta creciendo sobre una gruesa capa de mantillo. Como las dos anteriores, esta Ramaria también es comestible bien cocinada. 
 
RUSSULA ILICIS
 
 
Russula ilicis creciendo bajo un Quercus x cerrioides a principios de octubre.
 
Ejemplar joven de Russula ilicis. Esta Russula es comestible.
 

SCHIZOPHYLLUM COMMUNE

Numerosos cuerpos fructíferos de esta pequeña seta de textura papirácea. Crecían sobre un tronco muerto de Ailanthus altissima.


 Sombrero algodonoso de Schyzophyllum commune.

 
 Láminas marrones de Schyzophyllum commune.
 
SCLERODERMA VERRUCOSUM

  A esta seta en Mallorca también la llamamos bufa del dimoni, porque cuando está madura, si se la toca o pisa, expulsa sus esporas en forma de humo marrón-grisáceo.

 Sombrero verrugoso de Scleroderma verrucosum, de ahí su nombre científico (scleros = seco, derma = piel y verrucosum = verrugoso, o sea, piel seca verrugosa).

Scleroderma verrucosum esporulando. Si se le da un golpecito emite una nubecita de esporas marron-grisáceas. Es una seta tóxica.

SUILLUS BELLINI

Una seta de Suillus bellini en pleno bosque que parece de cuento de hadas. Es comestible.

Sombrero de Suillus bellini.

Pie y superficie inferior esponjosa de Suillus bellini. En Mallorca a los Suillus y a bastantes Boletus los llamamos pixacans (mea-perros) por la humedad viscosa que recubre el sombrero. Yo me los como y están muy buenos, salvo los muy maduros. Conviene quitarles la piel que recubre el sombrero y la capa esponjosa inferior, aunque si la seta es muy tierna no hace falta.
 
TRICHOLOMA TERREUM

  Grupo de Tricholoma terreum creciendo sobre una gruesa capa de musgo. En Mallorca lo llamanos gírgola d'estepa (seta de jara) y es muy buen comestible. Hace cincuenta años las cogíamos a kilos con mi abuelo. Mi madre las cocinaba fritas con ajos en una gran satén. Estaban deliciosas.

Pie y láminas de Tricholoma terreum.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Igualico, igualico quel defunto de su agüelico

Hace cuatro años os conté la historia de mis cinco robles híbridos. A finales del mes pasado cumplieron 35 años. Los planté de bellota a principios de noviembre del año 1982, y al cabo de dos semanas su brote ya se asomaba por encima de la tierra vegetal del plantel en la terraza de mi casa. Como ya os comenté, son hermanos, hijos de la misma madre, pero al ser producto de la autopolinización de su progenitor/a consigo mismo/a, ninguno de ellos se parece a los demás. Dos son estériles, florecen con normalidad, pero sus flores femeninas no se desarrollan, es decir, abortan por contener una combinación genética incompatible con la vida. Los otros tres son fértiles y cada año dan una gran producción de bellotas perfectamente viables. Unos tienen las hojas pequeñas y pinchosas, otros las tienen más grandes con el borde más o menos ondulado.

El que hoy os presento en solitario es el más imponente, más vigoroso, más hermoso, con las hojas más grandes, pero por desgracia completamente estéril. Jamás ha madurado una sola bellota.

Aquí lo podéis ver preparándose para pasar el invierno. Algunas hojas ya se están secando, pero la mayoría se mantienen bien lozanas. Después del gigantesco árbol mundani, este roble trihíbrido es el segundo árbol más alto de mi jardín. Yo calculo que medirá unos diez metros. Cada vez que paso por su lado lo miro con admiración y cariño, y mi corazón se acelera henchido de orgullo de padre. Es uno de mis hijos predilectos. Él sabe que lo quiero y cuando acaricio su rugosa corteza, capta mis ondas cerebrales positivas, y su savia sube con fuerza hacia arriba, hacia el sol que le da la vida.

Según el departamento de Botánica de la Universitat de les Illes Balears, este roble es el resultado de la triple hibridación entre el Quercus faginea, el Quercus pubescens (humilis) y el Quercus canariensis andaluz. Su madre centenaria crece feliz en la ribera del Torrent de Puigpunyent, rodeada de cientos de sus hijos, nietos y biznietos. Aunque se ha especulado que podría tratarse de una reliquia del Cuaternario, todo hace suponer que fue plantado por alguien hace algo más de un siglo. El desdoblamiento fenotípico de sus tres progenitores en sus descendientes y la esterilidad de casi la mitad de ellos, orienta hacia su origen híbrido y confirma su introducción en Mallorca a finales del siglo XIX.
 
Su tronco mide unos 45 centímetros de diámetro a la altura del pecho. Como ocurre con los árboles imponentes, su base se ensancha y sus raíces principales se asoman fuera de la tierra en forma de pata de grulla para darle estabilidad. De esta manera soporta sin inmutarse el cálido y a veces huracanado viento del sureste, el famoso Sirocco o Xaloc, que procede del Sahara y es el que suele soplar con frecuencia en mi jardín. La herida redondeada que veis en la parte superior del tronco ya está cicatrizada y se corresponde con una rama péndula que se arrastraba hasta el suelo y afeaba la copa. La podé hace dos años, y el roble la ha cubierto con corteza. 
 
Dentro de tres años habrá desaparecido y se habrá integrado en la corteza.

El excelente aspecto de la corteza nos habla de la buena salud del árbol.


La parte externa de las arrugas de la corteza es algo más clara que la parte más profunda y dibuja líneas verticales blancas, que recorren todo el tronco y las ramas principales de abajo a arriba.


 Las ramas forman una copa amplia y tupida. En pleno verano este descomunal ser vivo de un par de toneladas de peso da una sombra intensa que impide el paso de la luz, lo cual dificulta el crecimiento de otras plantas alrededor de su base. Es su manera de eliminar la competencia. Sólo algunos Arisarum vulgare se atreven a crecer sobre el mantillo formado por la descomposición de sus hojas.

 Esta fotografía hecha esta misma mañana nos muestra unas hojas bien sanas, que no parecen en absoluto afectadas por la bajada de temperaturas de esta última semana. Algunos inviernos muy suaves, este magnífico roble conserva las hojas verdes y lozanas hasta la primavera, comportándose como un árbol de hoja perenne. En cambio si hace mucho frío o incluso nieva hasta cotas muy bajas, se comporta como un árbol caduco y en pocos días se secan todas las hojas y se desprenden, dejando las ramas desnudas. En los inviernos ni fríos ni cálidos, que son la mayoría, las hojas se secan parcialmente y aguantan hasta la primavera, cayendo todas a la vez con la nueva brotación de las yemas.

  Hoja típica de mi roble trihíbrido. En la mayoría de hojas la lámina es más ancha en su tercio distal, aunque también las hay más alargadas, más ahusadas.

 La hoja es tan grande como mi mano.

En el haz conserva una pilosidad estrellada, más acentuada sobre el raquis y las nerviaciones de la lámina.

  El envés es muy piloso, aterciopelado, lo cual le da un color blanquecino. Tanto el raquis de la lámina como las nerviaciones o venas secundarias están muy marcados.

La pilosidad es muy tupida con aspecto de fieltro.

Para que veáis una muestra de hojas, aquí os presento esta foto combinada con doce hojas representativas y sus medidas. Os recomiendo ampliar la imagen con un doble click.

Largas inflorescencias masculinas de mi roble estéril.

  El polen producido por sus inflorescencias parece viable y capaz de fecundar las flores femeninas de otros robles.

Flores femeninas del mismo roble estéril. A pesar de su aspecto completamente normal, su óvulo es inviable, tal vez por contener una combinación cromosomica incompatible con la vida. Es posible que alguna de ellas llegue a ser fecundada, pero la unión del hemigenoma del polen y el hemigenoma del óvulo produce un número aberrante de cromosomas que provoca su aborto: ausencia de algún cromosoma, uno o más cromosomas sueltos sin emparejar, trisomías, pentasomías, etc...

Bajo el árbol, sobre la hojarasca, yacen muertas/abortadas las flores femeninas, miles de ellas, como diminutas bellotitas sin desarrollar.

Detalle de las bellotitas abortadas.

 Envés de las hojas de los tres supuestos progenitores. Recomiendo ampliar la foto con un doble click para apreciar mejor los detalles.

Al Quercus faginea, llamado popularmente quejigo, roble carrasqueño o roble valenciano, lo fotografié en el fantástico Parque Natural de los Alcornocales en la provincia de Cádiz. Quejigos, robles andaluces, alcornoques, encinas y coscojas forman exuberantes bosques paradisíacos, que cubren miles de hectáreas de tierra virgen gaditana. Si amáis los bosques y sus árboles, os recomiendo que visitéis este parque. No os defraudará. Caminar en la fosca penumbra creada por sus tupidas copas, sintiendo bajo los pies el amable, mullido y crujiente suelo de hojarasca en descomposición; oler con delectación el aroma a tierra buena, a humedad buena, a vida; escuchar el relajante ronroneo, el murmullo, el cuchicheo de sus ramas y hojas al rozarse entre ellas, como si de una conversación arbórea se tratase; experimentar por vosotros mismos algo tan parecido al Paraíso Terrenal, hará segregar endorfinas de felicidad a chorro en vuestro cerebro y recargará de esperanza vuestra atormentada y estresada alma de humanos occidentales.

Al Quercus pubescens, sinónimo de Quercus humilis, llamado popularmente roble pubescente, lo cogí muy pequeñito hace treinta años en una zona de matorral reseco del norte de Portugal de camino hacia Oporto. Crecía sobre un suelo rocoso tostado por el sol con poquísima tierra, tan poca que al tirar de él me vino el cepellón completo con todas las raíces. Sus ramitas parecían ramoneadas por los herbívoros. Lo metí en mi bolsa de viaje y, nada más llegar a Mallorca, lo planté en una maceta con tierra vegetal y pareció encantado con el cambio. Ahora lleva ya más de veinticinco años plantado en mi jardín y está magnífico.

Al Quercus canariensis, que es un endemismo  ibero-africano llamado roble andaluz, el botánico que lo describió para la ciencia tuvo un lapsus al darle un nombre científico, creyó que la muestra que había recibido procedía de las Islas Canarias y lo llamó canariensis, en lugar de andalucensis. La rigidez de la ciencia, que da prioridad al primer nombre registrado de un ser vivo, aunque esté equivocado como en este caso, impide que se le cambie su denominación científica. Lo fotografié en el Parque Natural de los Alcornocales, al igual que el Quercus faginea.

Haciendo click sobre el  nombre científico de cada uno de estos tres robles entraréis en una web en inglés donde explican con detalle las características de cada especie.

Y aquí tenéis el envés de una hoja de mi Quercus trihíbrido. El parecido con sus tres progenitores es más que evidente, sobre todo con el Quercus canariensis.

Espero con ansia que el estudio del genoma de cualquier especie sea cada vez más fácil, rápido y barato, para poder averiguar con todo el rigor científico quienes fueron realmente los abuelos de mis cinco robles híbridos, sobre todo de este magnífico y fascinante árbol, por desgracia estéril, que embellece sobremanera mi jardín y me alegra el alma. 

Al no producir bellotas he intentado reproducirlo por estacas enraizadas, pero no enraízan, por injertos sobre otros quercus, pero no agarran, por acodos aéreos de sus ramas, pero se resisten a echar raíces. Y es una verdadera pena, porque dado su rápido crecimiento, su vigorosidad, su rusticidad y su extraordinaria belleza, además de no producir bellotas y no llenar los alrededores con miles de hijitos, lo haría un candidato ideal para ser plantado en parques y jardines y llenar de paz, sosiego, oxígeno y vida nuestras atormentadas y desnaturalizadas ciudades. 

Sueño con vivir lo suficiente para verlo un día reproducido millones de veces por micropropagación in vitro de sus tejidos meristemáticos en algún sofisticado laboratorio de clonación vegetal. Ya sé que esto jamás va a ocurrir, pero soñar es gratis, y mientras soñamos es tan bonito...