lunes, 3 de octubre de 2022

ESCALIVADA A LA MALLORQUINA, UN PLATO SENCILLO Y DELICIOSO DE VERANO-OTOÑO

La Escalivada, en Mallorca simplemente Pebres Torrats (pimientos asados), es un plato típico de verano y principios de otoño. Mi madre en paz descanse lo preparaba con frecuencia y a mí siempre me ha gustado. Su elaboración ya no puede ser más sencilla.

INGREDIENTES

(para dos personas)

-Dos pimientos rojos de carne gruesa (ingrediente básico).

-Berenjenas en mayor o menor proporción según gusto.

-Uno o dos tomates de fácil pelado, como los de ensalada.

-Una cabeza de ajos por comensal.

-Aceite de oliva virgen extra.

-Sal.

Para asar las hortalizas he aprovechado las ramas muertas de este Juniperus chinensis de 36 años, que ha padecido sobremanera la sequía extrema y el calor tórrido de este verano de pesadilla y la mitad de él se ha secado. Tenía cuatro troncos que salían juntos de la misma base y dos de ellos han sucumbido. Su durísima madera roja és espectacular. Lo compré el año 1986 como prebonsai, pero finalmente lo planté en el huerto. Espero que el resto del árbol consiga sobrevivir.
 
Y aquí podéis ver las hortalizas ya asadas. Se dejan enfriar un poco y todavía tibias se pelan fácilmente.

Los ingredientes ya pelados.

Y aquí tenéis la escalivada ya preparada y a punto de ser consumida. Los pimientos y las berenjenas se trocean con las manos en tiras largas, el tomate se corta a dados y los ajos se parten por la mitad. Luego se aliñan con sal y aceite de oliva virgen extra. Se puede echar un poco de pimienta negra a gusto del cocinero. También se le pueden añadir cebolletas, patatas y calabacines, todo asado a la brasa. (En casa se pueden asar en el horno)

Y para completar el plato con proteinas he asado estos dos filetes de aguja de cerdo. Cualquier ingrediente proteico sirve: arenques asados y desmigados, sardinas asadas, chuletas de cordero a la brasa, conejo asado, pollo asado, atún, bonito y caballa en lata, queso troceado, etc...

 
¡Buen provecho, amigos!

domingo, 6 de marzo de 2022

COCA DE VERDURA CON SARDINILLAS

Ésta es una de las cocas mallorquinas que más me gusta. Las cocas saladas son el equivalente balear de las pizzas italianas. La gran diferencia es que nunca llevan queso. Las hay de verdura como la que os presento, de trempó (pimiento verde, tomate, cebolla, ajo, todo troceado y aliñado con sal, pimentón dulce y aceite de oliva), de pimientos asados, de perejil, y otras muchas combinaciones. También hay cocas dulces: de chicharrones con/sin piñones, trocitos de sobrasada y/o botifarrón, de albaricoques con/sin trocitos de embutidos, de huevos batidos con azúcar y canela, de  trozos de fruta confitada y otras muchas combinaciones.

INGREDIENTES DE LA COCA DE VERDURA 

-PARA LA MASA:

 -Harina de trigo

-Agua

-Aceite de oliva

-Levadura natural de panadero

-Sal

-PARA EL RELLENO

-Acelgas y/o espinacas 

-Cebolletas

 -Tomates

-Perejil

-Ajos

-Pimentón dulce

-Aceite de oliva virgen

-Una pizca de pimienta negra

-Sal al gusto.

Se le pueden añadir puerros tiernos, ajos tiernos, espárragos trigueros, col, coliflor, etc. Yo le he añadido un manojito de espárragos trigueros de mi huerto.

Se puede dejar tal cual como una coca vegana o bien se le pueden añadir arenques troceados (receta tradicional), sardinas, anchoas, tajaditas de lomo, etc...

Una vez amasada la harina con el agua, el aceite, la levadura y la sal, se deja leudar una hora en un sitio resguardado del frío y cubierta con un paño de cocina. A continuación se extiende sobre una bandeja previamente untada con aceite, procurando que quede un borde sobreelevado para que los jugos no se desparramen.

Las verduras aliñadas y extendidas sobre la masa.

En mi caso, al no poder comer arenques por estar demasiado salados, le he añadido sardinillas en aceite.

Se mete la coca en el horno precalentado a 180º de 45 a 60 minutos, dependiendo de la fuerza de cada horno. Debe vigilarse cada 15 minutos para no quemarla. 
 

¡Mirad qué maravilla! 

Tostada, crujiente como una galleta, jugosa, sabrosa, y más todavía calentita recién sacada del horno.

¡BUEN PROVECHO, AMIGOS!



domingo, 19 de diciembre de 2021

Robles, Encinas y sus Micorrizas

Una simbiosis vital para su supervivencia

Cuando sembramos una bellota, ya sea de roble o de encina, si lo hacemos en tierra vegetal comercial que carece de hongos micorrizas, la germinación se produce sin problemas y el nuevo arbolito se desarrolla bien durante el primer año gracias a las reservas nutricias de los cotiledones de la bellota, pero en cuanto estas se acaban, deja de crecer y languidece poco a poco hasta morir de ¡inanición! Sin los nutrientes que el micelio de la micorriza absorbe del sustrato y posteriormente transfiere a las raíces de la pequeña fagácea a través de pequeñas anastomosis micelio-raíz, el joven árbol no puede alimentarse y muere literalmente de hambre. 

Joven encina de tres años sembrada de bellota en una maceta con tierra vegetal comercial, pero regada con agua de manantial de montaña cargada de esporas de micorriza de las encinas que crecen alrededor de la surgencia de la fuente, cuyas raíces estan profusamente micorrizadas por el micelio blanco del hongo.

Inmenso encinar de la alta montaña mallorquina prácticamente virgen, cuyas raíces crecen en un sustrato pedregoso muy pobre tanto en tierra como en nutrientes, millones de veces lavado por las fuertes lluvias que se llevan los minerales aguas abajo, y que sin embargo crece exuberante y lleno de vida gracias a la maraña de filamentos del micelio de los hongos micorrizas, que rodean sus raíces en una abrazo simbionte en el que ambos seres vivos salen ganando.

Nada más nacer la bellota, su primera raíz pivotante es rodeada rápidamente por una micorriza que le aporta los minerales que tanto necesita para crecer, y el arbolito recien nacido le devuelve el favor transfiriéndole azúcares, proteínas, grasas y vitaminas sintetizadas por sus hojas con la fotosíntesis. Tu me das, yo te doy, una simbiosis positiva que durará toda la vida del árbol, a veces varios siglos. (En la imagen se ve la ladera de una montaña de la Serra de Tramuntana mallorquina con un bosque mixto de pinos carrascos y encinas cubiertos de nieve en marzo del 2005).
 
Las encinas mediterráneas son verdaderas campeonas de la supervivencia. Resisten sin problemas tanto el calor tórrido del verano como el frío intenso del invierno.

Raíz de encina rodeada por el micelio blanco del hongo micorriza. Ambos seres vivos simbiontes están unidos por microscópicas anastomosis o conexiones, idénticas a las de los axones y las dendritas de nuestras neuronas cerebrales, salvo que en lugar de transferirse neurotransmisores con órdenes precisas se transfieren nutrientes. Este micelio huele a tierra buena, sana, llena de vida, el mismo aroma delicioso de la hojarasca del sotobosque de un encinar o un robledal.

Alcornocal virgen todavía no hollado por el hombre en el municipio gaditano de Jimena de la Frontera. El sustrato bulle de vida con toneladas y toneladas de micelio micorriza rodeando las raíces, no sólo de los alcornoques sino también de todos los arbustos que visten el sotobosque, cada uno de ellos con su micorriza simbionte específica. 

Visión del exuberante alcornocal anterior vistiendo de un manto verde las montañas en pleno Parque Natural de los Alcornocales.
 
Encina centenaria en una dehesa de Arcos de la Frontera.

Imponente roble andaluz, Quercus canariensis, en un bosque de cuento de hadas del gaditano Parque Natural de Sierra de Grazalema.

Con frecuencia los frutos de las fagáceas germinan antes de caer del árbol, como esta bellota de coscoja mallorquina, Quercus coccifera, en la que ya asoma la raíz pivotante en un intento de acelerar su germinación antes de los fríos invernales.
 
O como esta otra de encina, Quercus ilex subsp. ilex.

Nada más caer al suelo numerosos animalillos del bosque se las comen o bien las esconden en despensas improvisadas para su posterior consumo. Las bellotas necesitan luz para germinar, por lo que las que caen bajo la tupida sombra de su madre no suelen prosperar. Así pues, bien por haber caído lejos de su madre o bien por haber sido escondidas en pequeños hoyos del suelo por las aves y los ratones de campo, las bellotas suertudas germinan y en sus primeros meses de vida se alimentan de los nutrientes acumulados en los cotiledones de la bellota.

Mientras tanto la raíz pivotante va penetrando en el sustrato y se va bifurcando abrazada por el micelio del hongo micorriza que le alimentará toda su larga vida, no sólo con los minerales que absorba el micelio del suelo sino también del agua que consiga arrancar del reseco sustrato a pesar de las larguísimas sequías mediterráneas que a veces duran hasta seis meses sin que caiga una sola gota de lluvia. Y a pesar de todo la encina, el roble, el alcornoque o la coscoja sobreviven sin apenas manifestar ningún sufrimiento.
 
Algunos veranos la sequía y el calor son tan extremos que el agua que les aportan las micorrizas no es suficiente para saciar su sed y las viejas encinas emiten largas raíces rojas hacia las últimas pozas del lecho de los torrentes en un intento desesperado por sobrevivir.

Cuando a finales de agosto las pozas se sequen, éstas bellísimas raíces rojas también se secarán. Habrán servido, no obstante, para que la vieja encina haya saciado su sed y haya acumulado el máximo de agua en sus gruesas raíces para aguantar estoicamente en estivación forzosa hasta las primeras lluvias del otoño. 

¡BENDITA Y MARAVILLOSA NATURALEZA QUE SE LAS SABE TODAS PARA PERPETUAR LA VIDA EN ESTE FRAGIL PLANETA A MERCED DE LA CODÍCIA DESTRUCTIVA DEL HOMBRE!

domingo, 8 de agosto de 2021

Dovyalis caffra: la Manzana Kei de Sudáfrica

 Este frutal sudafricano de la família de las Salicaceae vive encantado en clima mediterráneo. En su región de origen, desde el río Kei de Sudáfrica hasta Tanzania, prospera tanto en zonas de extrema aridez como en zonas lluviosas, donde alcanza hasta 9 metros de altura.

Sus frutos reciben el nombre Kayaba y Umkokola en lenguas africanas y Kei Apple en inglés.
 
Dos de mis cuatro Dovyalis caffra a los tres meses de edad, fotografiados en agosto de 2006.
 
Dovyalis caffra hembra a los 15 meses de edad, ya plantado en su lugar definitivo.
 
El manzano Kei es un árbol dioico con pies masculinos y pies femeninos. En Mallorca florece desde mediados de abril hasta finales de mayo. En la imagen podéis ver varias flores femeninas. Son insignificantes y carecen de pétalos.

A pesar de su diminuto tamaño emiten un delicioso aroma que atrae a las abejas, que son sus principales polinizadoras, premiándolas con unas gotitas de dulce néctar a cambio de su imprescindible trabajo. Foto realizada el día 25 de abril de 2021.

También las flores masculinas son insignificantes, simples grupitos de estambres. Son mucho más abundantes que las femeninas y como éstas también emiten un delicioso aroma para que acudan las abejas a recoger el polen y lo lleven pegado a sus cuerpos hasta las flores de un ejemplar femenino.

Fijáos en las temibles espinas duras como el acero que protegen a las hojas y flores, su bien más preciado, del hocico famélico de antílopes, gacelas y girafas. Foto realizada el día 19 de mayo.

Otra rama con hojas, espinas y flores masculinas.

 
Las espinas suelen medir entre 2 y 6 centímetros. En algunos países se siembran estos arbustos como setos impenetrables para contener al ganado o impedir el paso de los herbívoros salvajes a plantaciones de maiz, hortalizas y otros cultivos.

Su dureza y su escaso grosor permitiría usarlas como agujas de coser.

Fruto todavía inmaduro, fotografiado día 26 de mayo.
 
Fruto maduro fotografiado el día 7 de agosto.

Primeros frutos maduros, fotografiados ayer sábado día 7 de agosto de 2021.

Otros frutos maduros, fotografiados el día 16 de agosto de 2017. Su exocarpio es ligeramente aterciopelado.

Su pulpa luce un intenso y luminoso color amarillo anaranjado. Es jugosa, ligeramente ácida y muy aromática. Su sabor es tan peculiar, yo diría que exótico, que no me atrevo a describirlo con palabras. Me los meto enteros en la boca sin pelar y son una explosión de sabor y aroma.

Su pulpa contiene semillas diminutas.

 El cultivo de este pequeño árbol africano, ya sea como frutal o como planta de jardín, se ha extendido a toda la cuenca mediterránea, California, Florida, Australia y otros muchas regiones de la Tierra con un clima subtropical o mediterráneo libre de heladas. Aunque todavía muy poco conocido, está llamado a popularizarse como fruta de mesa dado su fácil cultivo y su consistencia que facilita su transporte. Puede ser consumida en fresco o en forma de mermelada, helado, sorbete y zumo.


domingo, 6 de junio de 2021

EL NOGAL CORAZÓN: CARYA CORDIFORMIS

 Vive en el Este de Norteamérica, de Florida a Quebec.

Recibe el nombre de bitternut hickory, nogal amargo.

Sus nueces tienen una curiosa forma de corazón.

En primavera de 2017 recibí un email de una señora vasca, gran aficionada a los árboles exóticos, en el que me felicitaba por mi jardín y me ofrecía semillas de Wollemia nobilis de Australia, Juglans mandshurica de Manchuria y Carya cordiformis de Norteamérica, que había adquirido en exceso por internet.

Nogal corazón o nogal amargo recién nacido el 30 de abril de 2017.

Mismo nogal corazón de dos meses de edad, fotografiado el 29 de junio de 2017.

Y aquí lo tenéis a los cuatro años de edad, fotografiado el 6 de junio de 2021. 
 
Mide un metro de altura.

Carya cordiformis puede vivir más de 200 años y alcanzar los 35 metros de altura. Pertenece al grupo de nogales de pecán. Se hibrida con facilidad con los verdaderos nogales de pecán o pacanas: Carya illinoinensis, dando el híbrido Carya x brownii y Carya ovata, dando el híbrido Carya x laney.

Esta primavera ha brotado con un vigor inusitado. Su aspecto ya no puede ser más saludable.

Dado el sabor amargo de sus nueces sólo tiene utilidad su madera, usada para la fabricación de muebles y mangos de herramientas y para pasta de papel. También es ampliamente plantado como ornamental. Los nativos norteamericanos fabricaban sus arcos con sus ramas.