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sábado, 10 de septiembre de 2011

Crocus cambessedesii: mira al sol que le da la vida

El Crocus cambessedesii es una pequeña planta endémica de Mallorca y Menorca de la familia de las Iridaceae. Sus florecillas alegran el otoño balear con sus seis tépalos blancos, rosados, azulados o morados que buscan la luz del sol como pequeñas antenas parabólicas y llenan de color y de vida las rocas litorales desde el nivel del mar hasta una altura de unos 300 msnm. Suele crecer tanto en los claros rocosos con muy poca tierra de las garrigas litorales como en grietas y concavidades de las rocas de las laderas montañosas cercanas al mar. Su hábitat pues requiere abundante luz, humedad constante y un sustrato de musgos y líquenes que actúan como una esponja y retienen la humedad de las lluvias otoñales y de la brisa marina que cada mañana cubre de rocío las zonas litorales hasta varios kilómetros tierra adentro.

Crocus cambessedesii a principios de noviembre creciendo en una pequeña concavidad de una roca calcárea sobre un sustrato de musgo de no más de 3 centímetros de grosor.  La roca es muy grande y está manchada de blanco, gris y negro por los líquenes que crecen sobre su superficie. En el centro tiene una pequeña concavidad de unos 30 centímetros de diámetro con este bellísimo jardín en miniatura. Las flores son de la variedad albina y brillan con luz propia como pequeñas estrellitas. Recomiendo agrandar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles.

Esta florecilla albina tiene el bulbo o cormo en una grieta rocosa vertical en un claro de un encinar muy sombrío. Para captar el máximo de luz crece de forma pendular con los tépalos mirando al sol.

En esta imagen vemos dos Crocus cambessedesii cada uno de ellos con su respectiva flor blanca con un ligero tinte rosado como diminutas antenas parabólicas siguiendo la trayectoria del sol. En su base tienen una pequeña roseta de hojas filiformes. Esta foto fue tomada a finales de octubre. Las flores y las hojas se desarrollan al mismo tiempo. De cada bulbo o cormo surge una sola flor.

Las dos flores anteriores vistas desde arriba. Los seis tépalos de cada flor forman dos series de tres. Los externos son ligeramente más grandes y más tintados que los tres internos. Los tépalos se unen en su parte inferior formando un tubo largo de unos 7 - 12 centímetros que emerge desde el suelo directamente del cormo o bulbo.

En esta imagen tomada también a finales de octubre se puede ver una flor de Crocus cambessedesii con un hermoso color rosado muy suave.

Aquí vemos otra flor de Crocus cambessedesii con tépalos ligeramente morados. En Mallorca y Menorca este endemismo recibe el nombre "Safrà bord", es decir, azafrán silvestre. 

 Y por último el color más oscuro, entre morado y azul celeste.

Los tres tépalos inferiores por su cara basal presentan unas bellísimas líneas moradas con ramificaciones. Agrandando la foto con un doble click se aprecia mejor su belleza.

Las flores son hermafroditas. Tienen tres estambres con las anteras amarillas cargadas de polen y tres estigmas de un vivo color rojo anaranjado, típico de todos los Crocus, como los del azafrán cultivado. Los estigmas son ramificaciones del largo estilo que recorre el tubo desde el ovario, que en un principio es subterráneo y se divide en tres ramas a la altura de los tépalos. Tras la fecundación y la maduración de las semillas el ovario es empujado hacia arriba hasta asomar fuera de la tierra por encima de la roseta de hojas.

 Las hojas del Crocus cambessedesii son filiformes con una línea blanca que recorre la parte superior de la hoja. Comparándolas con los dedos se aprecia mejor su diminuto tamaño.

Tras la fecundación la flor se seca y el ovario subterráneo va madurando las semillas protegido de la depredación de los herbívoros. Cuando las semillas están maduras el ovario formado por tres valvas es empujado hacia arriba hasta emerger de la tierra y entonces se abre y dispersa las semillas que son extraordinariamente pequeñas. Al mismo tiempo las hojas se secan y el cormo o bulbo entra en estivación, esperando pacientemente que pasen los largos, secos y tórridos meses del verano balear. En la foto se ve muy bien la línea blanca que recorre cada hoja.

Fruto de Crocus cambessedesii con las tres valvas ya vacías tras la dispersión de las semillas. Si lo comparamos con la yema del dedo índice nos hacemos una idea de su diminuto tamaño.



3 comentarios:

  1. Hola,

    Estoy realizando un trabajo sobre esta especie y me gustaría saber donde has tomado estas fotos para poder conocer la planta en vivo.

    Muchas gracias

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  2. Hola Beatriz:

    Pues en distintos lugares. Las más bonitas, las blancas, en el camino asfaltado que lleva hasta la desembocadura del Torrent de Pareis a la derecha justo encima de la cuneta. Las demás en las montañas que circundan el Valle de Sóller y algunas en la Marina de Llucmajor cerca del mar, siempre cerca del mar.

    Un saludo

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  3. Muchas gracias, me resulta de gran ayuda.

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