viernes, 9 de octubre de 2026

Pyrus pyraster, el peral silvestre del mar Egeo

 Uno de los perales silvestres euro-asiáticos, que forman parte de la flora arbórea de los bosques de las islas griegas del mar Egeo y de la vasta región turca de Anatolia, es el Pyrus pyraster. Suele crecer como un arbusto espinoso, pero en condiciones óptimas llega a alcanzar los 20 metros de altura.  

 

Bellísima flor de Pyrus pyraster fotografiada el día 1 de marzo de 2022. Sus cinco pétalos de un blanco inmaculado contrastan con las anteras rosadas de los estambres todavía inmaduras. Antes de madurar y empezar a dispersar el polen, esperan que el pistilo reciba el polen de otra flor a través de los insectos polinizadores, sobre todo abejas y abejorros y, una vez el ovario esté fecundado, en unas horas maduraran y se cubriran de polen, para que los insectos hagan su trabajo a cambio de una gotita de néctar. De esta manera el peral evita la autopolinización.

 Hace 16 años, a finales del año 2010, mi amigo Antoni Font Gelabert, gran amante de la vida y la naturaleza y entusiasta de la navegación por el mar Mediterraneo, me trajo semillas de diversas plantas de las islas del mar Egeo, entre ellas bellotas de Quercus macrolepis de la isla de Nysiros y semillas de Cupressus sempervirens y Pyrus pyraster de la isla de Kos. De todas ellas obtuve un vigoroso ejemplar de Quercus macrolepis que ya se acerca a los tres metros de altura, dos altísimos Cupressus sempervirens, cuyos progenitores silvestres griegos cubren de un manto verde las islas egeas y las costas mediterráneas de Anatolia, y finalmente, un Pyrus pyraster de dos metros y medio de altura, que lleva varios años floreciendo y fructificando. Por desgracia, cada año a principios de otoño desaparecen todas las peras en dos o tres días sin haber alcanzado su completa maduración. Todavía no he conseguido saber qué animal se las come con tanta fruición. 

Flores de Pyrus pyraster en diferentes estadíos de maduración. Al mismo tiempo han brotado las primeras hojas de un bonito verde claro. Intensificaran su color con el paso del tiempo, como se puede apreciar en las fotografías siguientes.

Hoy, día 9 de octubre de 2026, por fin he podido recolectar dos peras, las últimas, que a mi entender todavia no estan maduras del todo. Hace solo quatro días el peral llevaba más de una docena de frutos como el de la imagen y hoy solo quedaban dos.

En su punto óptimo de maduración las peras de Pyrus pyraster adquieren un vivo color amarillo terroso con tonalidades rojizas. Es evidente que las de la imagen todavía no están maduras del todo, pero las he cogido porque seguramente mañana ya no las encontraría.
 
Pulpa amarilla de unas de las peras  anteriores. 
 
Semillas de Pyrus pyraster.

Hojas de Pyrus pyraster, algunas afectadas por el hongo Gymnosporangium sabinae, que en verano vive sobre las hojas de los perales y en invierno sobre las ramas de las sabinas.

Haz de una hoja atacada por el Gymnosporangium sabinae.

Envés de la misma hoja con los cuerpos fructíferos del hongo que ya empiezan a dispersar las esporas.

Más cuerpos fructíferos de Gymnosporangium sabinae sobre una hoja de Pyrus pyraster.

Como otros perales silvestres, el Pyrus pyraster se defiende del hocico de los herbívoros con espinas temibles, que no son más que tallos modificados con el extremo puntiagudo de una dureza de acero.

 

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