jueves, 8 de octubre de 2015

Cotoneaster majoricensis: luchando por la supervivencia de esta reliquia del Cuaternario

Ha sido catalogado en peligro crítico de extinción por la rápida regresión de sus escasísimas poblaciones naturales y las dificultades en su reproducción.

Hasta el año 2002 no se conocía ninguna planta natural del género Cotoneaster en las Islas Baleares. Fue en este año cuando fueron descubiertos varios ejemplares en la cima del Puig Major, creciendo en los rellanos y grietas rocosas más inaccesibles, sombrías y frescas, orientadas hacia el norte a una altitud entre 1170 y 1400 msnm. 

Allí reciben con regularidad la humedad de la brisa marina, que asciende en forma de niebla o de nubes desde el cercano mar Mediterráneo, se condensa como un agua dulcísima sobre las hojitas y también bajo ellas gracias a su abundante pilosidad y cae gota a gota sobre el sustrato calcáreo-arcilloso, regando las sedientas raíces de esta pequeña reliquia del Cuaternario, testigo de lejanos tiempos más frescos y húmedos, como lo son también numerosas hierbas, lianas, arbustos y árboles que comparten su hábitat, también en clara regresión, tales como Taxus baccata, Sorbus aria, Amelanchier ovalis, Ilex aquifolium, Agrostis barceloi, Lonicera pyrenaica subsp. majoricensis, Pimpinella tragium, Cystopteris fragilis subsp. fragilis, Polystichum aculeatum, etc, etc...

Se realizó entonces una inspección concienzuda de las cimas de todas las montañas de la Serra de Tramuntana de Mallorca, consiguiendo encontrar otra pequeña población en la Serra des Teixos en el Macizo de Massanella.

 Tras estudiar la nueva especie con las técnicas más modernas y sofisticadas, incluido su genoma comparándolo con el de especies emparentadas, los prestigiosos botánicos Llorenç Sáez y Josep Antoni Rosselló, la describieron y registraron para la ciencia en el año 2012. 


Hace algo más de dos años a mi amigo Xavier Manzano, técnico de protección de especies de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio del Gobierno Balear, se le ocurrió la idea de proponerme un reto casi imposible: germinar semillas de Cotoneaster majoricensis, pues ni ellos ni nadie lo había conseguido hasta entonces. Glups, me dije, ¿quién soy yo para hacer milagros? Le advertí que no me hacía responsable si fracasaba y se perdían inutilmente las valiosas semillas. Acepté con un miedo atroz a fallar.

A finales de septiembre del año 2013 varios técnicos de la Conselleria subieron  a la cima del Puig Major y consiguieron recolectar once frutos de un único ejemplar. Pocos días después mi amigo y también técnico de protección de especies Rafel Mas me los trajo una tarde al salir del trabajo.

Al ser un experimento oficial sobre una especie en grave peligro de extinción y no ser yo ni biólogo ni ingeniero agrónomo especialista en reproducción vegetal, mi amiga y también técnico de protección de especies, Eva Moragues, me consiguió el permiso del Conseller para que pudiera cultivar legalmente las semillas.

Ya tenía los frutos y el permiso. Empezaba entonces el reto. Os debo confesar que me gustan los retos, me estimulan, me motivan y me obligan a espabilarme para no fallar a las personas que confian en mí. También me cuesta mucho tirar la toalla y darme por vencido. Así pues lo primero que hice fue investigar la mejor manera de obligar a las perezosas semillas de esta plantita amante de las alturas a despertar de su largo sueño, como si para ello me tuviera que transformar en una especie de príncipe azul que besa a la bella durmiente y la despierta de su sueño eterno. Me fue de gran utilidad un libro, al que guardo como un tesoro, que me regaló mi amigo Antoni Font, titulado "Semillas de Árboles y Arbustos Forestales" de Gabriel Catalán Bachiller. En él se explica la mejor manera de germinar las semillas de las plantas forestales más reacias a hacerlo. Por supuesto no está el Cotoneaster majoricensis, pero sí especies emparentadas.

Metí los once frutos en un vaso de agua con dos gotas de lejía para reblandecer su reseco y endurecido pericarpio y, tras 24 horas de maceración, procedí a retirar la piel y la pulpa a los pequeños pomos, que así se llaman en botánica, y limpiar bien las diminutas semillas, metiéndolas en un coladorcito bajo el chorro del grifo de la cocina. De los once frutos obtuve 23 semillas, una de ellas muy pequeña y probablemente no viable. 

Pensando en cómo podía evitar perder las diminutas semillas entre la tierra de estratificación miré a mi alrededor y se me iluminó la mente al ver unas cabezas de ajos en un saquito de malla de plástico.

 Saqué los ajos, limpié bien el saquito bajo el grifo y metí dentro las semillas. 

Detalle de las semillas en el saquito de ajos.

Una pequeña fiambrera redonda se me antojó perfecta para el cometido.

La llené de tierra vegetal tipo Composana, la humedecí sin encharcarla, enterré en ella el saquito y tapé la fiambrera.

La metí en la nevera en el fondo del estante para verduras a una temperatura entre 6 - 7ºC y me olvidé de ella por un tiempo. Era día 28 de septiembre de 2013.

Esta estratificación en frío durante 3 - 5 meses persigue desbloquear el llamado letargo interno de las semillas. El frío intenso equivale a la hibernación en los mamíferos, pues simula el largo invierno bajo la nieve que soportan los frutos del Cotoneaster en las cimas más altas de la Serra de Tramuntana. Al empezar la primavera y aumentar las temperaturas, las semillas notan el calor y el pequeño embrión que contienen despierta de su letargo, como despiertan los lirones y los osos de la hibernación.

Unos cuatro meses después, día 25 de enero de 2014, llené 23 compartimentos de un semillero con tierra vegetal tipo Composana, una marca que siempre me ha dado muy buenos resultados.

Saqué la fiambrerita de la nevera y pude comprobar que las semillas habían sido micorrizadas por el micelio de un hongo micorriza.

Detalle de la maraña de filamentos blancos del micelio de micorriza.

En este momento es muy importante no quitar la cubierta de micelio de las semillas. Como sabéis, las raíces de todas las plantas, especialmente las forestales y en general todas las silvestres, viven en simbiosis con un hongo micorriza, a veces específico y exclusivo de una determinada planta y otras veces inespecífico, pudiendo micorrizar el mismo hongo diferentes especies.

Aquí tenéis las 23 semillas, ya estratificadas y con los dos letargos superados. El letargo interno lo superan con largos meses de frío intenso. El letargo externo, el que les confiere la dura e impermeable cutícula que rodea el embrión e impide que éste se hidrate y pueda germinar, se supera también con la estratificación por la acción de las bacterias y hongos de la tierra, incluido el hongo micorriza, que corroen o escarifican la cubierta más dura de la cutícula y la hacen permeable a la entrada de agua en el interior de la semilla.

En la naturaleza la escarificación es mucho más rápida, pues la planta aprovecha los jugos digestivos de las aves y roedores que se alimentan de sus frutos, de manera que al defecar esparcen las semillas con sus excrementos con la cutícula ya perfectamente escarificada y permeabilizada a la hidratación. El paso por el tubo digestivo les permite superar con rapidez el letargo externo y ya sólo les queda por superar el letargo interno soportando durante unos meses las bajísimas temperaturas de las cimas de las montañas.

Con un palito procedí a hacer un agujero en la tierra de cada compartimento.

Y eché en cada uno de ellos una única semilla, cubriéndola con medio centímetro de tierra.

Tras un riego generoso cubrí el semillero con una rejilla de plástico, para protegerlo de los mirlos que adoran escarbar en la tierra húmeda de las macetas en busca de lombrices, perdiéndose así las semillas.

Ahora empezaba lo más delicado del proceso. Los pequeños fragmentos de micelio de micorriza que cada semilla llevaba pegados debían crecer en la tierra de cada compartimento y estimular  así la germinación. Una vez producida ésta, sus filamentos blancos rodean las raicillas de la diminuta planta y empieza la simbiosis, la asociación mutualista que durará toda la vida del Cotoneaster. El hongo micorriza absorbe agua y nutrientes minerales de la tierra y, mediante unas pequeñas anastomosis entre los filamentos del micelio y las raíces, los transfiere a la planta micorrizada. Ésta le devuelve el favor transfiriéndole a cambio azúcares, proteinas y otros nutrientes sintetizados en las hojas mediante la fotosíntesis. Tu me das, yo te doy. Así funciona la vida en la naturaleza. La simbiosis es un mutualismo positivo perfecto. La otra simbiosis en la que una de las partes es explotada sin recibir nada a cambio se llama parasitismo.


Mi sorpresa fue mayúscula cuando el día 19 de abril de 2015 vi que habían nacido dos pequeños Cotoneaster a los 15 meses de la siembra de las semillas. Fue tan grande mi alegría que casi me puse a saltar como un niño. ¡Lo había conseguido! ¡Había superado el reto! Enseguida escribí un email a Eva, Xavier y Rafel  y otro a Josep Antoni Rosselló i Llorenç Sáez comunicándoles la buena noticia, y después publiqué esta misma foto en mi facebook. A los pocos días nacieron otros dos ejemplares y unas semanas después se asomó al mundo el quinto que por desgracia no logró sobrevivir.

Y aquí tenéis el resultado a los 619 días de la siembra, o lo que es lo mismo, a los 738 días de iniciado el proceso de la estratificación en frío. Las semillas que no han germinado lo pueden hacer en las próximas primaveras, ya que a veces tardan hasta 5 años en germinar.

Hace unos días me llamó Xavier Manzano para preguntarme si podía venir a buscar los Cotoneaster, y ayer por la mañana, día 6 de octubre de 2015, vino a primera hora acompañado por Eva Moragues. Se los llevaron directamente a la cima del Puig Major para plantarlos en su hábitat natural y reforzar así la exígua población existente.

 Eva Moragues y Xavier Manzano posando con tres de los cuatro Cotoneaster majoricensis que plantarán cerca de su madre.

 Con un servidor.

Dos de los Cotoneaster, tal vez los más sanos, vistos desde arriba.

Los mismos ejemplares vistos de lado.

Uno de los Cotoneaster visto de cerca.

Este es el tercer ejemplar que pasará el resto de sus días plantado en su hábitat natural cerca de su madre.

 Visión cercana de uno de los Cotoneaster majoricensis en el que se aprecia la abundante pilosidad que cubre las hojas, sobre todo por el envés, los pecíolos y los brotes tiernos.

Los pelos son muy largos.

Xavier llevaba una lupa de botánico y nos hizo ver la abundante pilosidad.

Me hace mucha ilusión que estos tres pequeñajos de sólo cinco meses, que he cuidado con paciencia regándolos cada día durante el largo, tórrido y reseco verano mallorquín, ayuden a salvar la especie de la extinción. En esta imagen todavía estaban en mi huerto.

Y aquí los tenéis tras el viaje, primero por carretera y después a pie salvando desniveles vertiginosos, que les ha llevado a las altas cumbres de la Serra de Tramuntana, donde crecen los escasos ejemplares que logran sobrevivir a la depredación despiadada de la plaga de cabras asilvestradas, que curiosamente ningún político de ningún partido se ha atrevido jamás a controlar de verdad, pues parecen impedírselo poderosos intereses cinegéticos de "caza mayor" que mueven miles de euros, abonados generosamente por cazadores europeos multimillonarios que pagan cantidades astronómicas a los propietarios privados de las montañas por abatir los machos cabríos más hermosos y reducir así el estres que les ocasionan sus importantes negocios en sus impecables, pulcros y perfectos países del centro y norte de Europa.

Este escarpado desfiladero con una gran pendiente, orientado hacia el norte, es decir, hacia el cercano mar Mediterráneo que les va a aportar con regularidad la preciada humedad marina que tanto necesitan para sobrevivir, va a ser su hogar a partir de ahora. Eva y Xavier lo han elegido por estar cercado con tela metálica a prueba de cabras, por la abundante tierra calcárea que se acumula entre las rocas y por su orientación norte, que les asegurará un ambiente fresco y sombrío.

Me llena de orgullo y satisfacción ver a mis pequeñajos ya plantados en su hábitat.

Otro ejemplar recién plantado por Eva y Xavier. Ojalá sobrevivan los tres, logren alcanzar la madurez dentro de 6 ó 7 años y produzcan muchas semillas viables que faciliten su supervivencia.

La Consellería me ha autorizado a quedarme con el cuarto ejemplar, para que lo plante en mi huerto-jardín y sirva en el futuro como fuente de semillas para la reproducción y la repoblación.

Es el único que presenta una ligera clorosis. Se ve que la tierra vegetal es demasiado ácida para él, pues está adaptado a la tierra calcárea y arcillosa de las montañas mallorquinas.

En esta imagen se aprecia mejor la clorosis de las hojas.

Para darle un ambiente más acorde con sus gustos, he mezclado 4/5 partes de tierra calcárea de mi jardín con 1/5 parte de tierra vegetal.

Antes de rellenar la maceta con la mezcla de tierras he cubierto el fondo con piedrecillas del mismo huerto como drenaje.

Y aquí tenéis a mi pequeñajo que se ha quedado con papá.

Espero y confío en que la tierra caliza con un ph aproximado de 7'5 sea de su agrado y supere rápidamente la clorosis. Si todo va bien, dentro de unos años medirá alrededor de un metro y entonces empezará a producir ramilletes de florecillas blancas y sus primeros frutos piriformes.

A diferencia de la mayoría de rosáceas, el Cotoneaster majoricensis es capaz de madurar sus frutos por partenocarpia y producir semillas viables por partenogénesis sin necesidad de polinización cruzada. Ello es debido a una mutación relativamente frecuente en las plantas y especialmente en los helechos llamada Apogamia o Apomixis gametofítica, en la que queda bloqueada la meiosis durante la formación de las células germinales femeninas y en lugar de producir gametos haploides con la mitad de cromosomas, se produce una mitosis dando lugar a ovulos diploides con una dotación genética idéntica a su madre, que se convertirán en semillas viables y si germinan, nacerán de ellas plantas clónicas todas ellas con el mismo genoma que sus hermanas y su madre partenogenética. Así eran pues las 23 semillas que sembré y así son los cuatro ejemplares que han conseguido germinar. Mi pequeño Cotoneaster, a pesar de estar solo en el huerto y a muchos kilómetros de los ejemplares más cercanos, podrá producir frutos y semillas viables gracias a la apomixis gametófítica. ¡Benditas mutaciones!

Edito esta entrada tras siete meses, día 7 de mayo de 2016, para mostraros mi diminuto Cotoneaster, que ha superado sin problemas el largo invierno y ahora está brotando vigorosamente. Le creía muerto y ahí lo tenéis, más hermoso y lozano que nunca.

Lo más sorprendente es la revitalización súbita de sus hojas "muertas" tras las lluvias de estos días. Habían permanecido caídas hacia abajo, mustias, resecas, marrón-grisáceas, es decir, muertas, durante los meses de invierno y en un par de días, nada más empezar a brotar la hermosa hoja nueva del ápice, las hojas viejas se han levantado, enderezado, rehidratado, expandido, reverdecido, con la misma clorosis que presentaban antes del invierno, como si nada hubiera pasado. Por suerte la nueva brotación no presenta ningún síntoma de clorosis, como podéis comprobar por su intenso color verde.

Esta curiosa forma de hibernación es una sorprendente adaptación para sobrevivir al frío intenso de las altas montañas mallorquinas, que son su hábitat natural, y a la sequía que a veces tortura a los seres vivos de la isla algún que otro invierno. Ignoro si los ejemplares que viven en las cimas de las montañas se comportan como caducos, perdiendo las hojas en otoño. Lo que si queda demostrado es que mi pequeño Cotoneaster no es caduco, sino más bien marcescente y reverdeciente: las hojas se secan, pero no se caen, permanecen todo el invierno péndulas y casi pegadas al tallo, rodeándolo como si de un abrigo se tratase, exactamente igual que las hojas de los robles marcescentes, pero, al contrario que en éstos, en que las hojas viejas se caen con la nueva brotación primaveral, en el caso del Cotoneaster majoricensis, no sólo no se caen, sino que reverdecen.

 Yo alucino, ¿y vosotros?

Edito este artículo el día 28 de agosto de 2016 para que veais lo magnífico que se ha puesto mi pequeño Cotoneaster majoricensis.

En menos de cuatro meses desde la última foto ha triplicado su tamaño y ahora, a finales de agosto, está brotando vigorosamente.

Edito de nuevo este artículo el día 17 de noviembre de 2016 para mostraros su evolución en dos meses y medio.

El brote de la derecha se ha desarrollado bastante, superando al de la izquierda que en agosto era el más vigoroso.

 Edito esta entrada el día 2 de marzo de 2017 para mostraros su estado tras superar los peores meses de invierno.

A primera vista su aspecto es deplorable con sus hojas caídas, algunas de ellas aparentemente secas, es decir, en su peculiar estrategia de semi-marcescencia para poder sobrevivir al invierno mallorquín.

Edito de nuevo esta entrada el día 29 de junio de 2017, unos cuatro meses después de la anterior fotografía,  para mostraros su vigorosa brotación primaveral.

 La yema apical de una de sus dos ramillas, la que se ve a la izquierda de la imagen anterior, ha brotado con un vigor inusitado y se ha alargado cerca de 20 centímetros. Como podéis apreciar, las hojas caídas y medio secas de la imagen anterior se han erguido y reverdecido como si nada hubiera pasado. Intentando imitar su hábitat natural húmedo y sombrío en la alta montaña mallorquina lo riego cada dos días y lo mantengo a la semisombra de la espléndida copa de una encina de bellotas dulces de 33 años de edad, que sembró mi madre en una maceta en el otoño de 1983 y luego me la regaló para que la plantase en mi jardín. Al cotoneaster sólo le llegan los primeros rayos de la mañana y la luz que logra filtrarse a través de la tupida copa del imponente árbol que tiene en su cara suroeste.
Se ve hermoso, ¿verdad?

Edito de nuevo esta entrada el día 8 de julio de 2018, un año después de la fotografía anterior,  para mostraros su excelente aspecto.

 Ya tiene tres años, dos meses y veinte días. Se ha ramificado en dos brazos principales.

Sus hojas son grandes, sanas, lustrosas, sin clorosis.

Edito de nuevo esta entrada el día 28 de diciembre de 2019, diecisiete meses después de la fotografía anterior,  para mostraros su aspecto tras la caída de las hojas.

Ya tiene cuatro años, siete meses y quince días y como se puede ver en la imagen, tras los primeros años comportándose como marcescente, al entrar en la "adolescencia" definitivamente se comporta como caduco. Mide 90 centímetros desde la base del tallo hasta la punta de la ramilla más alta.

Si os fijáis, sus hojas "infantiles" del año pasado, sí se comportan como marcescentes.

Edito de nuevo esta entrada el día 21 de septiembre de 2021, veintiún meses después de la fotografía anterior, para que veáis el video que he grabado este mediodía con mi teléfono.


El Cotoneaster ya tiene seis años y medio y mide 170 centímetros. Está magnífico. Hace un par de meses presentaba una severa clorosis con las hojas nuevas blancas y requemadas por el sol. Era evidente que sus raíces no podían absorber el hierro por el bloqueo de la cal del agua de riego. Cuando nació ya presentaba una ligera clorosis. Entonces lo atribuí al ph ácido de la turba de la maceta, pero me equivocaba. Mi Cotoneaster, al contrario que sus tres hermanos que fueron trasplantados en su hábitat natural, no ama la tierra caliza ni el agua con cal de la fuente de montaña con la que riego los árboles, sino más bien todo lo contrario. En teoría tiene un genoma idéntico a su madre y sus hermanos, pero se ve que el ADN del embrión de la semilla sufrió una mutación que lo hace sensible a la cal. Así que viendo su estado deplorable le eché 1/3 de un sobre de Quelato de hierro y a los pocos días sus hojas cloróticas se llenaron de clorófila. El tratamiento contra su clorosis o anemia vegetal le sentó de maravilla y dos semanas después brotó vigorosamente echando unos brotes de unos 30 cms. con una hojas grandes e intensamente verdes, como se ve en el video. Espero que la próxima primavera florezca por primera vez.

Os seguiré informando.

Edito de nuevo esta entrada el día 1 de mayo de 2022 para mostraros la primera floración del Cotoneaster majoricensis al cumplir exactamente los siete años de edad.

Primeros capullos florales fotografiados el día 10 de abril de 2022.
 
 Apertura de la primera flor día 14 de abril de 2022. Fijáos en su diminuto tamaño comparada con la yema de mi dedo.

Como todos los cotoneaster, éste también florece en corimbos de flores. 
 
Cada florecilla tiene cinco sépalos triangulares más cortos que los cinco pétalos, los cuales son obovados y de un blanco inmaculado.
 
Los estambres, entre 10 y 15 y más largos que el pistilo, también son blancos, al igual que las anteras.
 

Según los dos botánicos que lo describieron para la ciencia, en la naturaleza este endemismo suele cuajar muy pocos frutos. Ojalá cultivado sea más productivo. Os mantendré informados.


Ya empiezan a cuajar algunos frutos y efectivamente, son muy escasos. La mayoría de flores se secan, a pesar de haber sido visitadas por numerosos insectos muy variados: abejorros, avispillas, escarabajitos. No he visto, sin embargo, ninguna abeja libando su néctar.

También ha visitado sus florecillas esta malvada Tropinota hirta, una devoradora de pétalos y anteras, lo cual provoca el secado de la flor y por tanto su inviabilidad para cuajar un fruto. Por suerte, desde que el Cotoneaster empezó a abrir sus flores, sólo le he visto esta única tropinota, por lo que el daño ha sido mínimo.

Otros tres frutos engordando, rodeados de otros doce que se están secando. La proporción de flores cuajadas sería del 20% hasta el momento. Fotografía tomada el día 13 de mayo de 2022.

Corimbos de frutos engordando a buen ritmo. Los brotes tiernos y las inflorescencias del cotoneaster han sido severamente atacados por pulgones chupadores de savia. Para no hacerle daño no le he aplicado ningún pesticida. Me he limitado a eliminar el máximo de pulgones manualmente. Fotografía tomada el día 29 de mayo de 2022.

Día 7 de julio de 2022 ya empiezan a coger color.

Día 9 de agosto de 2022 ya están casi maduros.

Mismos frutos once días después, el 20 de agosto de 2022.

Frutos maduros, fotografiados el día 17 de septiembre de 2022, justo antes de proceder a su recolección dado que ya están cayendo por si mismos.

Y aquí tenéis toda la producción del primer año que ha florecido. Han pasado exactamente 9 años desde que recibí los 11 frutos recogidos en su hábitat. Suman un total de 86 frutos con buen aspecto y otros 20 muy pequeños, dañados o resecos. Como podéis apreciar en el deterioro de las hojas, mi Cotoneaster majoricensis lo ha pasado muy mal este verano extremadamente tórrido y seco, en el que le he tenido que dar un riego generoso cada dos días.
 
Detalle de la pulpa y el hueso o semilla de un fruto.
 
Como yo no soy el propietario de este endemismo en peligro de extinción, le he pasado estas dos últimas fotos a la Consellería de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio del Govern Balear, para que sus técnicos decidan qué hacer con los frutos.

Edito día 7 de abril de 2023

Al final no recibí respuesta alguna de la consellería. Decidí actuar por mi cuenta y, a principios de noviembre pasado, estratifiqué 30 semillas de mi cotoneaster en una fiambrerita con tierra vegetal mezclada con tierra del macetón donde está plantada su madre, que contiene las esporas de la micorriza simbionte, y la metí en la nevera en la parte baja destinada a las verduras. Pasados cinco meses, saqué la bolsita de malla para ajos donde había metido las diminutas semillas para que no se perdieran en la tierra y efectivamente, estaban rodeadas del blanco micelio de la micorriza simbionte. Llené 14 compartimentos de un semillero de plástico con tierra vegetal mezclada con tierra del huerto y procedí a sembrar las semillas metiendo dos o tres semillas en cada compartimento. Pasado un més, ayer nació el primer cotoneaster hijo de mi Cotoneaster majoricensis.

Aquí lo tenéis mirando extasiado al sol que le da la vida. ¿Llegará a adulto como su padre-madre? ¿Germinarán más semillas durante los próximos días? Os mantendré informados.

De momento mi cotoneaster de 8 años ya ha brotado vigorosamente y se está preparando para florecer profusamente como lo hizo el año pasado.

Edito el día 23 de agosto de 2024 para mostraros lo que yo considero un milagro


El pasado día 18 de junio de 2024 me decidí a probar un experimento: injertar dos púas de Cotoneaster majoricensis sobre un Cotoneaster tomentosus de jardín de dos metros de altura que me regaló un amigo hace unos años.
Dado el grosor como un lápiz del patrón y como una mina de bolígrafo de las púas, escogí el método de Hendidura lateral subcortical como el más viable. Se realiza como si de un escudete se tratase con un corte en forma de cruz alargada en la corteza, en el cual, en lugar de un escudete, se inserta una púa rebajada en bisel por el lado que va a entrar en contacto con el cambium del patrón. 
Una vez realizados los dos injertos, procedí a rodearlos con film de cocina y un par de estípulas foliares de la Bambusa vulgaris que crece al lado, para evitar que acabasen literalmente cocidos por el sol tórrido de este loco verano del cambio climático.
Treinta y cinco días después, el día 23 de julio, les quité la protección con escasa esperanza de que hubieran agarrado. Esperaba encontrarme con dos palitos secos y mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que seguían bien verdes y turgentes. Aquí los tenèis:


El primer injerto, al que llamaré A, tras retirarle la protección de film y estípulas.

El injerto B. Fijáos que no les he retirado la atadura con cinta plástica de injertar. Lo haré cuando broten vigorosamente.
 
Han permanecido sin variación durante un mes entero. Ayer, día 22 de agosto, me llevé una gran alegría. Las yemas empezaban a brotar. 

El injerto A.
 
El injerto B.

 Cuando los brotes midan unos 10 centímetros, antes de que el patrón pierda las hojas y entre en hibernación, procederé a cortarle las ramas por encima de los injertos. Y así permanecerá hasta la próxima primavera. Entonces tendrá sus ramas normales de Cotoneaster tomentosus y dos ramas injertadas de Cotoneaster majoricensis, con lo que habré comprobado que esta reliquia del cuaternario en peligro crítico de extinción puede reproducirse por injerto sobre un vigoroso cotoneaster de jardín, facilitando así su supervivencia.

Os mantendré informados, amigos.
 
 
 

viernes, 2 de octubre de 2015

Compatibilidades entre injerto y patrón

Aquí tenéis una lista de los patrones compatibles más comunes para los frutales de clima mediterráneo y subtropical. En todos los casos el mejor patrón es siempre, salvo excepciones, el árbol borde o franco nacido de semilla de la misma especie que el injerto. Las pocas excepciones son, por ejemplo, el membrillo que es el mejor patrón para el peral común, el limonero que es un buen patrón para kumquat y limequat, el lentisco y la cornicabra que son excelentes patrones para el pistacho, etc.


Lista de compatibilidades:

...El ACEROLO (Crataegus azarolus) se puede injertar sobre:
-----Espino albar (Crataegus monogyna).
-----Acerolo franco.
-----Membrillo.
-----Peral.
-----Níspero del Japón.
-----Peral Nashí.
-----Níspola.
-----Serbal.

...El AGUACATE se puede injertar sobre:
-----Aguacate (Persea gratisima o americana).
-----Viñátigo canario (Persea indica).

...El ALBARICOQUERO o DAMASCO se puede injertar sobre:
-----Albaricoquero franco.
-----Almendro.
-----Ciruelo.
-----Melocotonero.
-----Endrino.
-----Nectarina.
-----Paraguayo

...El ALMENDRO se puede injertar sobre:
-----Almendro franco, dulce o amargo.
-----Albaricoquero.
-----Ciruelo de diversas variedades.
-----Melocotonero.
-----Nectarina.
-----Paraguayo.
-----Endrino (Prunus spinosa).

...El AVELLANO solamente sobre avellano.

...El AZUFAIFO solamente sobre otro azufaifo.

...El CAQUI  común (Diospyros kaki) solamente sobre caqui franco, caqui de Virginia (Diospyros virginiana), caqui euroasiático (Diospyros lotus) y caqui de Sharon, y en los trópicos también sobre otras ebenáceas del género Diospyros.

...El CAQUI DE SHARON sobre caqui común, caqui borde o franco, caqui de Virginia, caqui euroasiático y sobre otras ebenáceas tropicales.

...El CASTAÑO sobre cualquier otra especie del género Castanea: sativa, mollissima, dentata, etc... y sobre robles y encinas, es decir, sobre fagáceas del género Quercus. Ver artículo---> Injerto de castaño sobre encina

...El CEREZO se puede injertar sobre:
-----Cerezo.
-----Guindo (Prunus cerasus).

...El CHIRIMOYO solamente sobre otro chirimoyo, salvo en los países tropicales, donde también se puede injertar sobre otras annonáceas tropicales: anón, anona colorada, guanábana, etc...

...El CIRUELO sobre:
-----Ciruelo franco.
-----Almendro.
-----Albaricoquero.
-----Melocotonero.
-----Endrino.
-----Nectarina.
-----Paraguayo.

...La ENCINA de bellotas dulces solamente sobre otra encina.

...El ENDRINO sobre:
-----Albaricoquero.
-----Almendro.
-----Ciruelo.
-----Melocotonero.
-----Nectarina.
-----Paraguayo.

…El FINGER LIME ó CAVIAR VEGETAL (Microcitrus australasica) sobre cualquier otro cítrico, especialmente el limonero con el que tiene una gran afinidad. Ver artículo---> Injerto de Corona bajo bolsa de plástico

...El GRANADO solamente sobre otro granado.

...El GUAYABO sobre cualquier otra especie del género Psidium.

...El GUINDO sobre:
-----Guindo franco o borde.
-----Cerezo.

...La HIGUERA solamente sobre otra higuera y el cabrahigo.

...El KIWI, Actinidia chinensis, sobre kiwi de semilla y sobre kiwiño, Actinia arguta.

...El KIWIÑO, Actinidia arguta, sobre kiwi, Actinidia chinensis, tanto cultivado como de semilla.

...El KUMQUAT , LIMEQUAT y CITRANGEQUAT sobre cualquier otro cítrico, especialmente el limonero y el Poncirus trifoliata.

...El LICHI (Litchi chinensis) sobre lichi franco y longan (Dimocarpus longan).

...El LIMERO sobre cualquier otro cítrico.

...El LIMONERO también sobre cualquier otro cítrico, especialmente el limonero franco y el naranjo amargo.

...El LONGAN sobre longan franco y lichi.

...El LUCUMO DEL PERU solamente sobre otro lúcumo, salvo en los trópicos donde hay especies de Pouteria compatibles.

...El MANDARINO  y CLEMENTINO sobre cualquier otro cítrico, especialmente el naranjo amargo.

...El MANGO solamente sobre otro mango, salvo en los países tropicales donde también se puede injertar sobre otras anacardiáceas tropicales del género Mangifera.

...El MANZANO se puede injertar solamente sobre otro manzano.

...El MELOCOTONERO o DURAZNO se puede injertar sobre:
-----Melocotonero franco.
-----Almendro.
-----Nectarina.
-----Paraguayo.
-----Ciruelo.
-----Albaricoquero.
-----Endrino.

…El MEMBRILLO sobre:
-----Membrillo franco.
-----Peral.
-----Nispero del Japón.
-----Peral Nashí.
-----Acerolo.
-----Espino albar.
-----Níspola.
-----Serbal.

...El MIRTO DE FRUTOS GRANDES, Myrtus communis, ya sean negros o blancos, solamente sobre otro mirto.

...La MORERA BLANCA (Morus alba y Morus alba var. pendula) sobre:
-----Morera negra (Morus nigra).
-----Morera roja (Morus rubra).

...La MORERA NEGRA  ó MORAL se puede injertar sobre:
-----Morera blanca (Morus alba y Morus alba var. pendula).
-----Morera roja (Morus rubra).

...La MORERA ROJA sobre:
-----Morera blanca (Morus alba y Morus alba var. pendula).
-----Morera negra (Morus nigra).

...El NARANJO se puede injertar sobre cualquier otro cítrico, especialmente el naranjo amargo.

…La NÍSPOLA (Mespilus germanica) sobre:
-----Membrillo franco.
-----Níspola franca.
-----Peral.
-----Nispero del Japón.
-----Peral Nashí.
-----Acerolo.
-----Espino albar.
-----Serbal.

...El NISPERO DEL JAPON sobre:
-----Nispero del Japón franco.
-----Peral.
-----Peral Nashí.
-----Membrillo.
-----Acerolo.
-----Espino albar.
-----Níspola.
-----Serbal.

...El NOGAL sobre:
-----Nogal común (Juglans regia)
-----Nogal negro norteamericano (Juglans nigra).

...El OLIVO sobre:
-----Olivo (Olea europea europea).
-----Acebuche (Olea europea sylvestris).

...El PARAGUAYO sobre:
-----Melocotonero.
-----Almendro.
-----Nectarina.
-----Paraguayo borde.
-----Ciruelo.
-----Albaricoquero.
-----Endrino.

...El PERAL se puede injertar sobre:
------Peral borde.
------Membrillo (Cydonia oblonga).
------Acerolo (Crataegus azarolus).
------Espino albar (Crataegus monogyna).
------Níspero del Japón (Eryobotria japonica).
------Níspola (Mespilus germanica).
------Serbal (Sorbus domestica).
------Peral Nashí (Pyrus pyrifolia).

…El PERAL NASHÍ sobre:
------Peral chino silvestre (Pyrus betulaefolia).
------Peral borde.
------Membrillo.
------Acerolo.
------Espino albar.
------Níspero del Japón.
------Níspola.
------Serbal.

...El PINO PIÑONERO, Pinus pinea, sobre cualquier otra especie de pino, en especial el franco y el pino carrasco.

...EL PISTACHO sobre:
-----Lentisco (Pistacia lentiscus).
-----Cornicabra (Pistacia terebinthus).
-----Pistacho franco.

…El POMELO , TANGELO y CHIRONJA DE PUERTO RICO sobre cualquier otro cítrico, especialmente el pomelo franco, el limonero y el naranjo amargo.

...El SERBAL sobre:
-----Serbal.
-----Peral.
-----Peral Nashí.
-----Membrillo.
-----Níspola.
-----Níspero del Japón.
-----Acerolo.
-----Espino albar.

...La VID, Vitis vinifera, solamente sobre otra vid, tanto borde nacida de semilla como cultivada a partir de una estaca enraizada.

...El ZAPOTE BLANCO DE MEXICO solamente sobre otro zapote blanco, salvo en los trópicos donde hay otras especies de Casimiroa compatibles.

Etc.........la lista es interminable.........


jueves, 1 de octubre de 2015

Esculturas metálicas de Mariano Navares: su ingenio transforma la chatarra en belleza

Las calles del paradisíaco pueblo de Estellencs muestran una exposición permanente de su obra.

 Cabeza de la escultura MULUS FERREUS orientada de manera que mira de frente al Puig de Galatzó.

Mariano Navares es un escultor burgalés nacido en Miranda de Ebro en 1959. Cuando en un viaje visitó el pequeño pueblo mallorquín de Estellencs, quedó prendado de su paz, su cegadora luz mediterránea y su extraordinaria belleza natural y en 1995 decidió quedarse a vivir allí para siempre. 

Estellencs es costero y montañoso a la vez. Se asienta sobre un acantilado muy cerca del mar, donde las abruptas montañas parecen haber sido carcomidas durante millones de años por los incansables zarpazos erosivos de las olas del Mediterráneo, que con frecuencia se embravece y golpea con furia los altísimos acantilados de la costa noroeste de Mallorca, tragándose miles de toneladas de rocas calizas, como si quisiera borrar poco a poco la isla de la faz de la Tierra. 

 Visión del mar desde la terraza de un bar de Estellencs. 

Bajada a la Cala Estellencs que se encuentra a un par de kilómetros del nucleo del pueblo.

 La diminuta y entrañable cala nos muestra, como si de un gigantesco mordisco a una montaña se tratase, los diferentes estratos rocosos a veces rojizos, a veces amarillentos o incluso blancos que conforman la Serra de Tramuntana.

 En las rocas salpicadas por las olas abunda el hinojo marino y varias especies de Limonium.

 En la cala hay una curiosa fuente de agua dulce que desagua directamente en el agua salada del mar.

Desde la misma cala parten dos rutas de senderismo que llevan al pueblo.

 Nada más llegar a Estellencs quedé fascinado por la escultura de un mulo que da la bienvenida a los visitantes. Este pequeño pueblo queda tan lejos de las principales vias de comunicación de Mallorca que debo confesar casi con rubor que todavía no lo conocía. Para visitarlo hay que ir expresamente. Ahora que ya lo conozco os aseguro que vale la pena dedicar todo un dia a hacerle una visita.

El mulo con sus largas patas y su aspecto demacrado me recordó al caballo de Don Quijote de la Mancha. Visto de cerca es impactante. Uno tiene la sensación de que está vivo, que se mueve, que te mira.

Mariano Navares demuestra al mundo con sus obras que la chatarra y demás desechos metálicos que el escultor recupera del entorno de la Serra de Tramuntana donde vive, aun estando oxidados o precisamente gracias a ello, pueden convertirse en bellísimas esculturas metálicas de un estético color pardo rojizo de óxido de hierro.

 La larga frente recta y lisa de los equinos y el ocico. Esta escultura fue inaugurada el dia 21 de agosto de 2010.

Anatomía metálica: músculos en forma de muelles, corazón metálico, depósito de gasolina de una motocicleta como estómago, engranajes y poleas como intestinos, suspensión de ballestas como pared abdominal, . . .

Un logradísimo trasero de mulo. Las patas parecen tan reales que uno tiene la sensación de que en cualquier momento puede darte una coz.

La cola y el orificio anal.

Los pabellones auriculares y las crines son de un realismo sorprendente.

Me imagino lo mucho que disfrutó el escultor recreando todos los detalles anatómicos.

Los cascos delanteros con su herradura.

Os aseguro que disfruté como un niño con todos los detalles. Los cascos traseros son todavía más bonitos y perfectos que los delanteros.

La pequeña iglesia de Estellencs. A su lado hay una nueva iglesia mucho más grande e inacabada, cuya construcción tuvo que detenerse por falta de presupuesto.

EL VIAJERO PERDIDO llevando las maletas, escultura de 1999.

 La cabeza con el pelo desaliñado y el rostro con expresión de angustia y enfado es impactante.

La maleta está hecha con botes de cerveza y cocacola prensados y compactados.

La mano con los dedos agarrados al asa de la maleta.

Detalle de los dedos.

Los brazos llevando las dos maletas.

El palo y los cables eléctricos que se ven detrás del viajero afean mucho la contemplación de la escultura. Yo sugeriría al alcalde que intente convencer a la compañía eléctrica de que los soterre.

 Interior de la pequeña Iglesia de Estellencs.

 Está dedicada a San Juan Bautista.

La esbelta escultura llamada RE ACZION A, situada  en la Plaça Nova junto a la iglesia.

Fue expuesta en agosto de 2005.

Su cabeza es un cubo de chatarra prensada. Se la aguanta con las dos manos. ¿Qué quiso representar el escultor con esta obra?

La escultura tiene una altura de 360 cms.

La esbeltez extrema de sus miembros inferiores es muy llamativa.

El pie izquierdo junto a la plaquita con el nombre de la escultura.

El otro pie con zapato deportivo.

Estas tres obras escultóricas vistas en directo en el entorno donde se ubican dejan un recuerdo indeleble en la memoria. A los mallorquines que no las hayais visto y a los foráneos que visitéis Mallorca os recomiendo desplazaros expresamente a Estellencs para admirar la obra de Mariano Navares. No os defraudará.