domingo, 13 de abril de 2014

Paysandisia archon, la mariposa austral que vino de polizón desde el Río de la Plata

Es el terror de las palmeras, aunque no tan mortífera como el picudo rojo asiático.

El entomólogo que la describió en el año 1880, el alemán nacionalizado argentino Karl Hermann Konrad Burmeister, le dio el nombre de una de las principales ciudades uruguayas, Paysandú, ubicada en la ribera este del Río Uruguay, que hace frontera con Argentina y se une al Río Paraná para formar el Río de la Plata, el más ancho del mundo. A ambos márgenes de este río y en el territorio drenado por sus dos afluentes (Norte de Argentina, Uruguay, Paraguay y sur de Brasil) vive la Paysandisia archon, alimentándose de las palmeras rioplatenses autóctonas, como Butia yatay, Trithrinax campestris y Syagrus romanzoffiana. En su hábitat natural sudamericano es considerada una mariposa más bien escasa, controlada eficazmente por sus depredadores naturales que han evolucionado con ella durante millones de años.

Hoja de Livistona chinensis con las marcas en abanico típicas de la infestación por la oruga barrenadora de las palmeras.

En el año 2001 fue detectada su presencia por primera vez en Europa, concretamente en Francia, en palmeras importadas desde Sudamérica, que fueron plantadas en diferentes lugares del país galo. Unos meses después algunas hembras fecundadas lograron atravesar los Pirineos y depositaron sus huevos en palmeras de Gerona. En el año 2002 se descubrió su presencia en algunos jardines privados de Sussex en Inglaterra, tal vez por haber comprado las palmeras infestadas en el vivero francés que las importó o bien a través de algunas hembras fecundadas que consiguieron atravesar el Canal de la Mancha. Desde las palmeras infestadas de Gerona en el mismo año 2002 algunas hembras volaron hasta Valencia y Alicante y atravesaron el mar hasta alcanzar la costa de Mallorca. En esta isla balear la infestación alcanzó gran virulencia en un jardín privado de la península de Formentor. Poco después se detectó su presencia en Italia. El suave clima mediterráneo es por tanto ideal para esta especie invasora.

Detalle de la hoja anterior.

Otra hoja de Livistona chinensis que fue mordisqueada por una oruga de Paysandisia archon.

Detalle de la marca en abanico de la hoja anterior.

Algunas palmeras son capaces de defenderse del ataque, segregando sustancias hormonales inhibidoras de la metamorfosis de las orugas en fases tempranas de su desarrollo, impidiendo así que alcancen el estado de ninfa o pupa, lo que las obliga a permanecer en estado larvario hasta que finalmente mueren.

Cicatrices en el pecíolo de una hoja de Livistona chinensis. Llaman la atención el grosor y profundidad crecientes de las cicatrices al ir aumentando de tamaño la oruga, a medida que se alimentaba del pecíolo y se adentraba hacia el cogollo tierno de la palmera.

Detalle de la cicatriz más gruesa y profunda, donde finalmente murió la oruga sin alcanzar el estado de ninfa o pupa, al ser inhibida su metamorfosis por las sustancias con efecto hormonal segregadas por la Livistona como mecanismo de defensa. En la actualidad la palmera está bien sana y brota vigorosamente hojas nuevas sin ninguna cicatriz. No ocurrió lo mismo con mis cuatro Trachycarpus fortunei de 25 años, a los que me vi obligado a talar y quemar precipitadamente hace dos años al advertir en ellos una grave infestación. En sus cogollos había cientos de orugas y ninfas a punto de metamorfosearse en mariposas. Fue una gran suerte detectar el problema a tiempo y erradicar de raíz el foco. A día de hoy ninguna otra palmera de mi jardín presenta síntomas sospechosos de infestación.

Oruga de Paysandisia archon.

Detalle de la boca barrenadora de una oruga y de sus tres pares de patitas.

Cuando la oruga alcanza la madurez fabrica un capullo con fibras masticadas de la propia palmera, al que luego forra por dentro con seda y se transforma en pupa o ninfa. Unos 30 días después emerge como mariposa adulta.

Detalles de la ninfa.

Mariposa de Paysandisia archon de sexo masculino. La hembra suele ser más grande.

Parte inferior de la mariposa anterior.

Paysandisia archon macho con las alas desplegadas.

En nuestras latitudes la oruga barrenadora de las palmeras ataca las siguientes especies:
Brahea armata
Brahea edulis
 Butia capitata
Butia yatay 
Chamaerops humilis
 Livistona australis
Livistona chinensis 
Livistona decipiens
Livistona saribus
 
Phoenix canariensis
Phoenix dactylifera 
Phoenix reclinata
Phoenix roebelenii
Phoenix Sylvestris 
Sabal minor
Sabal palmetto
Sabal mexicana
Syagrus romanzoffiana 
Trachycarpus fortunei
Trithrinax campestris
Washingtonia filifera
Washingtonia robusta

Esperemos que muchas de ellas, como la Livistona chinensis, sean capaces de defenderse segregando sustancias hormonales inhibidoras de la metamorfosis y consigan sobrevivir a esta peligrosa plaga sudamericana que se suma a la mucho más agresiva plaga asiática del picudo rojo. Lo más preocupante es la infestación de nuestra pequeña palmera autóctona mediterránea, Chamaerops humilis.



sábado, 5 de abril de 2014

Zaragoza, con el Ebro y el Pilar, era una de mis asignaturas pendientes

Y encima la conocí acompañado de personas fantásticas

Este pasado enero Antonio Ordoñez me invitó a la Asamblea Nacional de Biodiversidad Virtual casi con timidez, como si esperase un nuevo NO por tercer año consecutivo. Desde mi última negativa del año pasado casi no me había dirigido la cyber-palabra, sin duda ofendido por mi reiterado desprecio. Esta vez sin embargo le contesté que me lo pensaría, que hablaría con Matilde, la coordinadora territorial en Baleares. Fue ella quien al final me añadió a la lista de asistentes. Cuando Antonio, Vicepresidente de la Plataforma ciudadana Biodiversidad Virtual y Director del proyecto Fotografía y Biodiversidad, me vio en la lista, no tardó en felicitarme por mi decisión. 

Unos días después recibí un nuevo correo suyo con una petición: "¿Nos escribirías algo en forma de cuento para rememorar el millón de fotos para la revista BV News 8?" ¿Un cuento infantil?, vaya compromiso, nunca he escrito un cuento para niños. - pensé yo. "Lo intentaré y si sale algo medio potable te lo digo." - le contesté a los pocos minutos sin mucha convicción.  

Me senté ante el ordenador, abrí una ventana nueva de Word y me pasé veinte minutos escribiendo y borrando palabras. No me venía la inspiración. ¡Qué difícil! "A ver, tío, ponte tranquilo, intenta pensar como un niño, en cómo les contarías a un grupo de pequeñines lo del millón de fotografías." Llené mis pulmones a tope para cargar el cerebro de oxígeno y de pronto me vino una idea. "Ya está, humanizaré a los seres vivos y les haré hablar como si compitieran entre ellos por ganar un concurso." Lo escribí de un tirón, les mandé el texto a los "jefes" y les gustó. Lo podéis leer junto a otros temas muy interesantes acompañados de excelentes fotografías en la última revista editada por la plataforma ciudadana. Os va a gustar. Aquí tenéis el enlace: BV News 8


La Catedral de Nuestra Señora del Pilar se me antojó un edificio bellísimo. Le noté un cierto aire oriental y a la vez árabe, como si fuera una mezcla de arquitectura barroca, rusa ortodoxa y mudéjar.


Su situación a escasos metros del Ebro acrecienta su belleza. Aquel domingo de marzo el cielo estaba nublado. De haber estado despejado, la foto de la Basílica-Catedral, sobre un fondo azul celeste e iluminada por los poderosos rayos del sol de primavera, hubiese sido todavía mucho más hermosa.


El Ebro estaba calmo y sus aguas reflejaban el gris del cielo con una ligera tonalidad verdosa por su riqueza en algas.


Espectacular puente de piedra que une las dos riberas del río. Siempre me han gustado los puentes, tal vez por su función de unir, enlazar, hermanar.


Aquel domingo, tras permanecer encerrados toda la jornada del sábado escuchando las ponencias y debates de la Asamblea, los dos "jefes" supremos, el presidente de la Plataforma José Manuel Sesma y el director del Proyecto Antonio Ordóñez, idearon una divertida gymkana fotográfica por las calles de Zaragoza en la que los casi 80 asistentes a la asamblea, divididos en grupos, debíamos fotografiar a un turista japonés, a una mañica vestida con el traje tradicional, la calva, la oreja y la planta de un pie desnudo de un contrincante, tres aves, tres mamíferos, tres plantas, tres invertebrados, el grupo saltando, el grupo con cara de pánico, el grupo bailando una jota, etc... Nos divertimos mucho. Tal vez lo más difícil fue encontrar un auténtico japonés. Todos los orientales que encontrábamos eran chinos o coreanos. En esta imagen, junto a la limpísima agua del Ebro, podemos ver a Matilde Martínez y a Amonio David buscando un gato para hacerle una foto. En una ciudad tan grande ningún grupo fue capaz de encontrar un minino. Sólo encontramos perros.


Detalle del puente con este saliente en forma de espigón que le da estabilidad y divide en dos la corriente del agua para que no empuje tanto los pilares de la estructura.


Detalle del saliente anterior con las piedras talladas perfectamente encajadas sin ninguna argamasa. Se ven numerosas gramíneas enraizadas entre las piedras. Esta forma de construcción sin cemento recuerda a las pirámides egípcias, incas y mayas y a la mítica ciudad camboyana de Angkor.


Mientras le sacaba estas fotos una avecilla negra con el pecho blanco se posó sobre la punta del espigón. 


En las riberas del Ebro crecen numerosos árboles adaptados a vivir con las raíces encharcadas por las aguas del río: álamos, abedules, olmos, etc... Mientras buscábamos japoneses y gatos vimos unas extrañas agallas en las ramillas de este chopo.


A diferencia de las agallas de los robles que suelen ser perfectamente esféricas, las de la imagen eran verrugosas con un aspecto repulsivo, como si de un tumor vegetal se tratase.


Agallas del chopo zaragozano, que vienen a ser un crecimiento anómalo y exagerado de las inflorescencias del árbol, provocado por las hormonas segregadas por la larva de un insecto de nombre científico Cortinaria tiliarum, que pica los capullos florales antes de su maduración, les inyecta hormonas de crecimiento tisular y de esta manera consigue que las inflorescencias crezcan como se ve en la imagen. En el interior de la agalla y protegida por ella la larva se alimenta de los tejidos de la misma y luego, tras la metamorfosis, agujerea el amasijo tumoral y emerge como adulto.


Detalle de los tejidos de la agalla. Su aspecto es realmente repulsivo. Ignoro qué son estas manchas amarillas: ¿polen?, ¿heces de la larva?, ¿sobreinfección de la agalla por algún hongo? Espero la respuesta de un experto.

Y aquí tenéis unas cuantas fotos de la Asamblea, algunas "robadas" a sus legítimos propietarios, que espero que no se enfaden:


Escuchando las ponencias y debates el sábado 29 de marzo. Creía que las nueve horas de asamblea me resultarían muy aburridas e interminables y fue todo lo contrario. Todas las intervenciones fueron tan amenas e interesantes que las horas me pasaron volando y me supieron a poco.


Antonio, no sabes cómo te agradezco tu insistencia para que acudiera a la asamblea. Conoceros fue para mí todo un placer y un privilegio. Sois todos fantásticos y como a mí me gusta decir, gente sanota, muy sanota. Te lo dije en Zaragoza y lo quiero repetir aquí: "Jamás aceptéis ayudas, donaciones o subvenciones de nadie. Es mucho mejor permanecer pobres, dignos y libres, que ricos, esclavos y de rodillas." En la imagen, sosteniendo a la mantis Bivi, la mascota de Biodiversidad Virtual, de izquierda a derecha Antonio Ordóñez, Teresa Ajenjo, José Pascual González y Antonio De La Nuez Latorre.


En la cena del sábado en un asador del centro de Zaragoza platicando amigablemente con Matilde Martínez y César Lopezosa.


En una amplia plaza de Zaragoza con José Manuel Sesma, el presidente de la Plataforma Ciudadana.


sábado, 8 de marzo de 2014

¡BENDITA SEA LA MADRE QUE ME PARIÓ!

Beata mater quae me genuit
Beneïda sigui la mare que em va parir
Bendita é a nai que me deu
Bedeinkatu amak nor aspertzeko me da 
Bendita é a mãe que me deu 
Bénie soit la mère qui m'a enfanté
Blessed is the mother who bore me
Selig ist die Mutter, die mich gebar
Benedetta è la madre che mi ha partorito
Gezegend is de moeder die me te vervelen
Välsignad är mamman som födde mig 
Ευλογημένος είναι η μητέρα που με γέννησε
Heri ni mama ambaye alichukua mimi
Ferice de mama care ma plictisesc

MI HACEDORA, MI CREADORA, MI MADRE con 78 años en octubre de 2007, dándole un manojo de parietaria a una burra del vecino. Ella me enseñó a amar las plantas y la vida.

Si amigos, mater, madre, mare, nai, amak, mâe, mère, mother, mutter, moeder, mamman, mháthair, matka, majka, майката, мать, мати, μητέρα, mama, mor, ... el vocablo, ya sea monosílabo, disílabo o como mucho trisílabo, se repite con escasas variaciones en practicamente la inmensa mayoría de idiomas descendientes del sánscrito indoeuropeo ancestral, la lengua original de la que proceden algunos de los idiomas más hablados de la Tierra. En el actual idioma hindi, heredero directo del sánscrito, la antigua palabra indoeuropea MÁTA (madre) ha dado lugar a "MÁDER". En el idioma armenio la palabra suena como MAIE. Incluso en árabe, cuando un niño quiere llamar a su madre, dice OM (mamá) que es un diminutivo de AMBA (madre). En lengua maltesa con una fuerte influencia del árabe la palabra es OMM. En algunos de los idiomas más hablados de África, como el swahili y el zulú, se repite la m, MAMA y UMAMA. En chino suena como MO, en vietnamita como ME y en coreano OMEÑ. Se repite pues invariable la M con escasas excepciones, como en el gallego actual en el que se ha impuesto el diminutivo coloquial NAI (mamá) procedente del latín vulgar matre con sustitución fonética de la m por una n, mientras que en su idioma hermano portugués se conserva la m MÂE. En otros idiomas también predomina la N, como en el tágalo de Filipinas, NANAY, en turco ANNE, en húngaro ANYA, etc, etc...

Pero no sólo compartimos vocablos parecidos para referirnos a la mujer que nos dio la vida. Nuestra madre nos enseñó la primera palabra de nuestro vocabulario para que supiéramos como llamarla, pero de ella obtuvimos mucho más que palabras. Heredamos 23 cromosomas, la mitad de su genoma y también otras cosas tan importantes como sus genes para sobrevivir: su metabolismo a través del cromosoma mitocondrial, que sólo se encuentra en el óvulo femenino, y sus microbios, si amigos, SUS MICROBIOS, su flora vaginal y calostral, el llamado MICROBIOMA. Se calcula que entre un kilo y medio y dos kilos de nuestro peso corporal en la vida adulta corresponden al microbioma.

Cuando en un esfuerzo titánico consigue hacer pasar nuestra evolucionada y enorme cabeza humana y nuestros anchos hombros humanos por su estrecho canal del parto simiesco de mona en evolución, nuestro cuerpecito estéril queda impregnado con una muestra completa de los microbios simbiontes de su vagina, principalmente lactobacilus semejantes a los del yogur, es decir, obtenemos de ella nuestra primera flora cutánea, que vivirá sobre nosotros durante toda nuestra vida, nos dará nuestro olor personal característico igual al de nuestros hermanos y nos defenderá del ataque y/o invasión de microorganismos patógenos. 

Los estudiosos del microbioma humano, un campo fascinante y novedoso del que todavía se ignora casi todo, han observado que los niños nacidos por cesárea y que no han pasado por el canal del parto presentan más tendencia a padecer alergias y asma y diversas patologías dermatológicas, pues justo después de nacer su piel estéril no es colonizada por los beneficiosos y protectores microbios maternos sino por los de los médicos y enfermeras y los del aire del paritorio. En algunos hospitales avanzados han empezado a impregnar la piel, boca, genitales y ano del bebé nacido por cesárea con los microbios de la vagina de su madre, a la que se le ha introducido previamente una gasa en el canal del parto para recoger una muestra de su flora vaginal. Se ha constatado que durante las últimas semanas de embarazo los lactobacilus vaginales proliferan de manera frenética formando una gruesa capa microbiana en el canal del parto a la espera del niño que va a nacer. La naturaleza lo tiene todo previsto.

Algunos ginecólogos recomiendan a sus pacientes afectas de frecuentes infecciones vaginales o incluso de vaginitis crónica, causada por ejemplo por cepas del hongo Candida albicans resistentes a los antimicóticos, que se introduzcan yogur natural rico en lactobacilus en su vagina, consiguiendo así la curación rápida y casi milagrosa de su dolorosa dolencia.

Nuestros microbios maternos han evolucionado con nosotros y dentro y sobre nosotros durante millones de años, forman parte de nuestro ser, sin ellos no podríamos sobrevivir. Formamos una simbiosis perfecta. A cambio de su protección nosotros les alimentamos con nuestro sudor, nuestra grasa cutánea, nuestras células descamadas, nuestras feromonas. De ahí que una higiene exagerada y obsesiva de nuestra piel sea más un inconveniente que una ventaja. Debemos lavarnos con regularidad pero dejando siempre una muestra de microbios suficiente para mantener una flora cutánea equilibrada y SANA. La higiene excesiva destruye nuestra flora y favorece la invasión de microorganismos inadecuados, algunos claramente agresivos para nuestra piel. Tras una ducha normal en la que se elimina entre un 40 y un 80% de nuestra flora cutánea simbionte, en pocas horas nuestra piel vuelve a ser colonizada por los microorganismos que han sobrevivido escondidos en nuestras glandulas sudoríparas, sebáceas y apocrinas y recuperamos de nuevo el equilibrio y la protección. 

 Un servidor en el regazo de mi madre en 1959. Ella tenía entonces 31 años.

Como os decía nuestra piel tiene un olor personal y característico que depende mucho de la proporción entre los diferentes microorganismos simbiontes que la forman, heredados de la vagina de nuestra madre. Pero lo que huele no son nuestros microbios, son sus deyecciones, las sustancias de desecho que ellos eliminan tras alimentarse de nuestras secreciones sudoríparas y sebáceas y de nuestras células cutáneas muertas, que por si mismas son prácticamente inodoras a nuestro atrofiado olfato humano, pues ni siquiera somos capaces de oler de una manera consciente nuestras feromonas humanas. Los animales menos evolucionados, que conservan un rinencéfalo poderoso, sí huelen sus feromonas y lógicamente también las nuestras, como ocurre con nuestros perros y gatos domésticos, que nos reconocen perfectamente sin necesidad de vernos ni oírnos por nuestro olor personal y sobretodo por nuestras feromonas personales.

Y hablando de animales, las hembras reconocen como propios a sus hijos por su olor característico, el mismo que desprende su propia vagina. El ejemplo más típico es el de las manadas de ñúes, cebras, búfalos y gacelas. Cada hembra reconoce sin ninguna duda a su propio retoño, aún estando rodeados por miles de otros retoños. Nada más nacer, tanto la madre como el hijo casi lo primero que hacen es olerse mutuamente para grabar en su memoria la impronta de su olor. Cuando durante las migraciones un potrillo de cebra se separa de su madre y la busca desesperado entre las miles de hembras de la manada, todas al olerlo lo rechazan a veces con violencia, incluso si ellas mismas han perdido a su propio hijo. La madre lo busca con la misma angustia oliendo a todas las crías que se encuentra, pero no acepta ninguna que no huela como su potrillo. 

Lógicamente con el paso de los años la flora cutánea de una persona va cambiando sutilmente por la interacción con otros humanos. Así por ejemplo los dos miembros de un matrimonio llegan a compartir exactamente la misma flora cutánea y también su olor personal, que comparten también con sus hijos. Seguro que muchos de nosotros hemos notado como todos los miembros de una misma família parecen oler igual y no es debido al gel de baño que comparten, sino a sus microbios simbiontes. 

 Mi madre con 86 años. Se evidencia el cruel e inexorable deterioro físico por el paso del tiempo.

 Y aquí la tenéis con 66 años menos en la foto que se hizo para abrir el Libro de Familia justo después de casarse con mi padre en enero de 1949 con veinte años recién cumplidos. ¡Qué hermosa y efímera es la juventud!

 Y aquí con unos años más, guapísima. Parece una actriz de cine de los años 50, ¿verdad?

Y este guaperas es mi padre con 25 años en la foto del libro de familia. Su microbioma con los años y la convivencia se mezcló con el de mi madre y formó un microbioma híbrido, el que llevamos sus cuatro hijos.

Es muy típico el tópico de que las mujeres tienen un sexto sentido, una intuición especial, un olfato peligroso y la verdad es que es muy cierto. A pesar de tener el rinencéfalo practicamente tan atrofiado como los hombres, conservan, como hembras-madre que son, la capacidad olfativa suficiente para reconocer a sus hijos por su olor, aún no siendo conscientes de ello, como tampoco son conscientes del motivo por el que sospechan que su marido les ha sido infiel al detectar una sutil diferencia en su olor personal por haberse "contaminado" con la flora cutánea de alguna amante.

Mis padres el día de su boda acompañados por los cuatro consuegros. En medio está el "vicari don Miquel Joia" que les casó.

Y no acaba aquí la generosidad de nuestra madre. Tras soportar con paciencia y resignación los nueve meses de embarazo con todas sus innumerables molestias: náuseas, vómitos, reflujo gastroesofágico, polaquiuria, mareos, lumbalgias, ciatalgias, varices, hemorroides, estrías y las dolorosas patadas del feto contra el hígado, la vesícula biliar, el estómago y los riñones, una vez se ha dado la vuelta y se ha colocado cabeza abajo a la espera de ser expulsado, viene el doloroso parto, mucho más penoso y difícil que el de cualquier otra hembra de mamífero, pues por desgracia la evolución de nuestro gran cerebro y nuestros amplios hombros va unos pasos más adelantada que la evolución de los huesos de la pelvis femenina y ello ocasiona que sea muy complicado hacer pasar el feto por el estrecho canal del parto. Deberían transcurrir algunos cientos de miles de años más para que la pelvis de las hembras humanas se ensanchase lo suficiente y dejase de ser muchas veces mortal para ellas algo tan natural como parir hijos. (Edito y añado día 7 de diciembre de 2016 que según un estudio austríaco las cesáreas van en aumento debido a que las madres con la pelvis estrecha consiguen reproducirse por cesárea y transmiten a sus hijas los genes de la estrechez de los huesos del canal del parto por lo que con la ayuda de la medicina todo hace prever que la pelvis femenina no se va a ensanchar, sino todo lo contrario. Hasta hace poco más de un siglo las mujeres que no podían dar a luz de forma natural morían en el parto junto con el feto). 
 
Sentirás el desgarro de tus entrañas,
hembra humana.
Lo sentirás en el alma.
Y de ti surgirá como embrujo de hadas buenas,
muchas veces,
o de brujas malas,
otras veces,
un fruto de carne y sangre,
que llorará muchas veces
y reirá pocas veces.
Parirás a tus hijos con dolor,
hembra humana.
 
También en unos cuantos milenios seguramente perderemos la capacidad simiesca de separar los dedos de los pies, los cuales se harán cada vez más cortos, y las muelas del juicio dejarán de atormentar a nuestros descendientes, desapareciendo para siempre de las mandíbulas humanas. Es también más que probable que los machos humanos sean cada vez menos velludos y que la barba acabe desapareciendo de sus caras, al no ser necesaria su función de carácter sexual secundario identificativo de su madurez reproductiva. 

Como os decía, la generosidad de nuestra madre va más allá de engendrarnos, parirnos y regalarnos nuestra primera flora cutánea. Durante el embarazo las glándulas mamarias se van preparando para alimentar al hijo que va a nacer, pero no se limitan a producir leche sin más, sino que la enriquecen con anticuerpos para que el recién nacido pueda defenderse del ataque de los microbios patógenos más frecuentes que se va a encontrar fuera de su madre y también, incluida en la primera leche o calostro, le regala su primera flora digestiva muy rica en lactobacilus simbiontes, que poblarán su boca y todo su tubo digestivo hasta el ano, le ayudarán a digerir la leche haciéndola más asimilable y le protegerán del ataque de microorganismos patógenos que pretendan invadir su boca y sus intestinos.

Maravillosas nuestras madres, ¿verdad?

ADÉU, MUMARETA, DESCANSAU EN PAU!!!
(¡Adiós, madrecita, descansa en paz!)

Algaida, Isla de Mallorca, día 5 de diciembre de 1928---Palma de Mallorca, día 1 de febrero de 2018.

sábado, 1 de marzo de 2014

Injerto de Corona bajo bolsa de plástico

Microcitrus australasica sobre patrón de limonero.

Hace un par de semanas la conservadora del Jardín Botánico de Sóller, después de ver en mi blog la entrada sobre el caviar vegetal, Microcitrus australasica, me envió un correo para pedirme que le ayudase a conseguir un ejemplar de este cítrico australiano, pues de los dos ejemplares que tenían en el jardín, uno había muerto y el otro estaba muy enfermo. 

Puesto que la mejor manera de reproducir este frutal es por injerto sobre otro cítrico y teniendo la experiencia previa de que el mejor pie o patrón es el limonero, anteayer compré un hermoso ejemplar en Viveros Puigserver de Sóller por 22 € y hoy he procedido a injertarlo.

 Etiqueta del limonero.

Después de regarlo copiosamente dos horas antes para que estuviera bien hidratado y la corteza se despegase con facilidad, he cortado todo el ramaje con unas tijeras de podar.

Como podéis ver el patrón es muy espinoso. Para injertarlo se hace preciso cortar las espinas.

Con unas tenazas para Bonsai que compré en una tienda especializada hace 28 años he cortado todas las espinas a ras del tallo. Con las mismas tenazas y el cuchillo de injertar he recortado las rebabas y la corteza aplastada del corte superior para sanear la herida.

Cajita del cuchillo de injertar que compré hace unos días en una ferretería. Ya tenía uno, pero éste me gustó mucho y me dí el capricho.

Su precio no es excesivo.

El cuchillo plegado. Como veis cabe en la palma de la mano.

Sus dos componentes desplegados: en un extremo el cuchillo propiamente dicho con una hoja ideal para cortar la corteza del patrón y rebajar en bisel las púas y en el otro extremo una pequeña cuña que sirve para despegar la corteza con facilidad.

Tras sanear el corte superior he procedido a hacer un corte longitudinal de unos 5 ó 6 centímetros en la corteza del patrón.

A continuación he despegado la corteza con la cuña.

Ramitas de Microcitrus australasica rectas y sin ramificaciones ideales para injertar.

He fotografiado una hoja parasitada por el Minador de los cítricos, que también afecta a este cítrico. Por suerte numerosos insectos depredadores como avispas y escarabajos y varios pajarillos insectívoros se han especializado en alimentarse del minador, y la plaga está controlada de una manera natural sin necesidad de fumigar con pesticidas.


 Trozo de ramita de unos 12 centímetros a la que he arrancado las hojas proximales dejando las tres distales para permitir respirar al injerto, pues se trata de una planta perennifolia que no reposa o hiberna en los meses más fríos. También he cortado las temibles espinas como agujas que impiden hacer el injerto.

 Con el cuchillo he rebajado en bisel la parte proximal de una ramita.

Detalle del corte en bisel.

Seguidamente he introducido la parte biselada en el corte longitudinal. Y para que el arbolito resultante tenga una forma bonita le he hecho tres injertos que, si agarran, se transformarán en sus tres ramas principales.

Detalle de los tres injertos en Corona.

Paquete de cintas de plástico especiales para hacer injertos en árboles jóvenes.

Mismo paquete anterior que me costó unos 4 € en una ferretería. También lo venden en las cooperativas de agricultores.

Detalle de la cinta de injertar.

A continuación he procedido a atar fuertemente los tres injertos con una cinta, añadiendo posteriormente otra cinta para que el atado quedase bien hermético.

Para cerrar todas las heridas, tanto del patrón como del extremo de las tres estaquitas, he utilizado este excelente mástic de injertar que llevo usando desde hace 24 años con muy buenos resultados.

He embadurnado con mástic el corte superior del patrón y los extremos de las tres ramitas para que no pierdan agua y no se deshidraten. Al mismo tiempo esta pasta o mástic tiene propiedades fungicidas y evita infecciones por hongos.

Detalle del embadurnado con mástic, que al secarse adquiere la consistencia del plástico y cierra herméticamente todas las heridas.

Por último, al tratarse de un injerto de una planta de hoja perenne que no descansa en invierno y conserva las hojas, es necesario cubrir el injerto con una bolsa de plástico transparente a modo de pequeño invernadero, que mantendrá la humedad de las estaquitas hasta que el patrón y el injerto hayan unido sus tejidos y las ramitas de Microcitrus ya reciban agua y nutrientes del patrón.

Las bolsas para bocatas son ideales.

Colocación de la bolsa.

Atado de la bolsa por la parte inferior.

El limonero ya injertado. Es conveniente dejar la bolsa durante dos o tres semanas para dar tiempo a que se produzca la unión del cambium del patrón y las estaquitas. Unos días antes de retirar la bolsa le podemos hacer varios agujeros para que el injerto empiece a adaptarse a la ausencia de protección.

Si hay suerte y agarra bien, regalaré el nuevo Microcitrus australasica al Jardín botánico de Sóller. El Finger lime o Caviar cítrico crece vigorosamente injertado sobre limonero. Cuando las yemas de las estaquitas broten, añadiré aquí una foto para que lo veáis.

Me alegrará mucho verlo ya grande cuando visite el jardín.

Edito esta entrada 90 días después para que veáis como empiezan a brotar las yemas


Edito esta entrada a los 130 días con una brotación espectacular que supera los 50 cms.

De las tres ramitas que le injerté han agarrado dos y sus yemas han brotado muy vigorosas. Crecen unos 3 centímetros diarios. No cabe duda que el limonero es el mejor patrón para este cítrico australiano. Lo más curioso es que en realidad son tres especies de cítricos unidas: las raíces son de naranjo amargo, Citrus aurantium, el tronco de limonero, Citrus limon y las ramas y las hojas de finger Lime o caviar vegetal, Microcitrus australasica.

Esta mañana, día 9 de Julio de 2014, lo he donado al Jardín Botánico de Sóller.

Y aquí lo tenéis recién plantado por los jardineros con un sistema automático de riego por goteo. ¡Excelente trabajo!

oooooooooo00000OOO00000oooooooooo

Pasados 15 meses está magnífico, se ha ramificado abundantemente y ya tiene el aspecto típico del Microcitrus australasica. Fotografía tomada día 22 de octubre de 2015.