domingo, 19 de julio de 2015

Virus del Mosaico de la Higuera

La enfermedad del Mosaico de la Higuera lleva de cabeza a los ingenieros agrónomos, los virólogos, los fitopatólogos y por supuesto a los agricultores que cultivan este frutal mediterráneo para el aprovechamiento comercial de sus frutos. Todos los estudios hechos en las plantaciones de higueras buscando la presencia del virus Ficivir caricae Condit & Horne en las células de las plantas han dado como resultado que prácticamente el 100% de los árboles están infectados por el virus. Ante este hecho irrefutable la única diferencia entre los cultivares estriba en la mayor o menor resistencia a la manifestación de la enfermedad según el genotipo varietal de la higuera. Habría pues genotipos resistentes, parcialmente resistentes y muy susceptibles, como la famosa Higuera Coll de Dama Negra, que se muestra muy sensible a la expresión fenotípica del virus.

Hace diez años un médico norteamericano gran aficionado a las higueras me mandó unas estacas de la variedad tejana llamada White Texas Everbearing, que podríamos traducir como "Blanca de Texas que da frutos todo el año". Una vez plantadas en macetas individuales dos de ellas enraizaron. Al ir desarrollando sus primeras hojas me llevé una desagradable sorpresa. Era evidente que estaban enfermas de alguna fitopatología que yo desconocía. Lo curioso era que, como se ve en la imagen, sólo parecía estar afectada la rama derecha, mientras que la izquierda se veía bien sana. Este detalle descartaba una carencia mineral como la clorosis.

Inmediatamente escribí un email al médico tejano pidiéndole explicaciones. En el correo le adjunté estas mismas fotografías. Su respuesta fue negativa. El árbol tejano del que había cortado las estacas se mostraba bien sano.

Investigué en internet sobre las enfermedades de las higueras y llegué a la conclusión de que se trataba del Mosaico de la Higuera, una enfermedad vírica transmitida en la naturaleza por la picadura del diminuto ácaro chupador de savia Aceria ficus, ampliamente extendido en toda la Cuenca Mediterránea y también a través de injertos de escudetes, placas o púas de árboles contagiados sobre árboles sanos. Así pues, mis dos higueras norteamericanas habían sido infectadas con el virus del Mosaico por la picadura del ácaro mediterráneo, de ahí que sólo se viera afectada alguna de sus ramas y no toda la planta.

Las hojas estaban visiblemente deformadas, con manchas más claras sin un patrón definido. La hoja de la imagen no tenía ni siquiera la típica forma de las hojas de las higueras.

Otra hoja de la misma higuera tejana en la que sólo se había desarrollado la mitad derecha.

Esta hoja mostraba una atrofia de las zonas afectadas, mientras que el resto tenía un buen desarrollo y una coloración normal.

Cuando la higuera presenta una afectación severa su crecimiento se ve menguado con brotes con entrenudos más cortos, hojas más pequeñas, deformadas y decoloradas, menor producción de frutos, que a veces también presentan manchas del mosaico, y en definitiva mayores pérdidas económicas para el agricultor. Al ser una enfermedad vírica y afectar practicamente al 100% de los árboles nada se puede hacer para combatirla. Se han conseguido plantas libres del virus mediante sofisticadas técnicas de reproducción in vitro o por semillas no contaminadas en laboratorio, pero al estar tan extendido el ácaro transmisor del Mosaico no tiene sentido conseguir plantas sanas, ya que en cuanto son plantadas en el exterior rápidamente son infectadas mediante la picadura del ácado.

Al mirar las hojas enfermas a contraluz las zonas afectadas se ven amarillentas y translúcidas como manchas de aceite, detalle típico de esta enfermedad vírica.

Otra hoja vista a contraluz.

En esta hoja se distingue claramente la zona sana de un verde oscuro en el centro mientras que el resto se muestra translúcido. 

Otra conclusión extraída de los numerosos estudios sobre esta enfermedad es que la expresión del virus es muy sensible a las altas temperaturas del tórrido verano mediterráneo, de manera que en pleno agosto las hojas afectadas suelen recuperar su color verde oscuro normal o bien se secan y caen y pocas semanas después brotan hojas nuevas totalmente sanas, fenotípicamente hablando, claro, pues el virus sigue en el interior de todas sus células, aunque sin expresarse paralizado por el calor.

Hoy, día 19 de julio, he pasado cerca de un torrente de Bunyola, una localidad mallorquina situada en la parte central de la Serra de Tramuntana, donde crece una higuera macho o cabrahigo, nacida de una semilla defecada por un ave en el lecho de un torrente. Llevo años observándola y en pleno verano suele tirar todas sus hojas enfermas, quedando prácticamente defoliada, brotando nuevas hojas sanas con la primeras lluvias de finales del verano o principios del otoño.

Sé que es un cabrahigo porque presenta las tres típicas cosechas de frutos de los cabrahigos, como las llamadas "mamas" de la imagen, fotografiadas el 25 de enero. (Ver la entrada: Entre Mamas y Mamonas anda el juego.)

Una de las mamas anteriores llena de flores femeninas transformadas en agallas por contener cada una de ellas una larva o una ninfa de la avispilla polinizadora, Blastophaga psenes.

Prohigo de la misma higuera macho fotografiado a finales de abril con flores masculinas y femeninas dentro del sicono.

Detalle de las flores.

Siguiendo con las fotografías hechas a las hojas, este año la afectación es muy severa, como puede verse en la imagen. Otros años las hojas enfermas han sido más bien escasas.

Las hojas más distales tienen el 100% de sus tejidos afectados.

Es frecuente que las manchas enfermas se sequen como se ve en la hoja de la izquierda.

De los estudios sobre esta enfermedad los ingenieros agrónomos sacaron otra conclusión: la expresión fenotípica del virus se acentúa con el estrés de la higuera, ya sea por sequía extrema, por podas severas para lograr árboles pequeños que faciliten la recolección de los frutos, por carencia de nutrientes en el suelo, por trasplante reciente, etc...  

En la siguiente primavera las nuevas higueras obtenidas a partir de las estacas de Texas ya no mostraron ningún síntoma de enfermedad, ni siquiera en el acodo aéreo extraído de una de sus ramas hace dos semanas, que una vez plantado en una maceta con buena tierra vegetal y riegos abundantes no muestra ningún síntoma del Mosaico de las Higueras y ha crecido más de un palmo en 15 días. En la imagen se ve a mi amigo Jaume y su perrita Fosca sosteniendo el acodo aéreo de higuera norteamericana White Texas Everbearing, que sacamos de la higuera que le regalé hace dos años.

Esta higuera tejana tiene una gran facilidad para echar raíces, a pesar de estar todas las células de sus tejidos invadidas por el virus del Mosaico. 

Todo hace suponer que nuestras fantásticas higueras mediterráneas llevan conviviendo con el virus tal vez durante millones de años. Es más que probable que con unos cuantos millones de años más de evolución en simbiosis forzada, el genoma del virus del Mosaico acabe integrándose en el genoma de las higueras y la enfermedad deje de manifestarse. Al fin y al cabo según los genetistas todos los seres llamados superiores como nosotros mismos somos la suma de miles de virus que se han ido integrando en nuestro genoma durante millones de años de evolución. Como las higueras, los humanos somos pues un amasijo de virus.



domingo, 28 de junio de 2015

La clonación de un nogal del Cáucaso

Acodado aéreo:  de una rama a un árbol independiente.

En una visita que hice a París, mientras paseaba por los jardines del Trocadero de camino a la Torre Eiffel, apareció ante mis ojos un árbol majestuoso, inmenso, casi diría descomunal, con un diámetro de tronco de más de 2 metros, tal vez el más grueso que había visto en mi vida. Era un Nogal del Cáucaso, Pterocarya fraxinifolia, una imponente juglandácea euroasiática de hasta 30 metros de altura que forma bosques mixtos en Armenia, Georgia, Azerbayán, Ucrania, Rusia, Irán y Turquía.


Nogal del Cáucaso del Trocadero de París. Teniendo en cuenta el dato histórico que sitúa en 1784 la introducción en Francia de esta especie caucásica y dado el grosor del tronco del ejemplar que embellece los jardines del Trocadero, me atrevería a asegurar que podría tratarse del primer nogal del Cáucaso sembrado en Europa Occidental. Tendría por tanto la venerable edad de 231 años, lo cual se correspondería con un crecimiento aproximado de 1 centímetro de grosor al año.

Intenté hacerle una foto de cuerpo entero, pero no pude retroceder más, no recuerdo el motivo, y la parte superior de la copa quedó fuera de la imagen.
 
Trocadero de París fotografiado desde la Torre Eiffel, con el nogal del Cáucaso a la derecha señalado con una flecha.

 
 Cuando volví a Mallorca, tenía tal obsesión por conseguir un árbol de esta especie, que al dia siguiente compré semillas por internet con la Visa. Esperaba recibir unas pocas nueces, pero mi sorpresa fue mayúscula al abrir el paquete del pedido y encontrarme con cientos de semillas aladas, ligeras como las plumas de un gorrión.

 Sembré unas cuantas semillas en un semillero de plástico y a finales de mayo de 2006 nacieron unos arbolitos cuyas primeras hojas parecían los bigotes de un gato.
 
Un mes después, el día 21 de junio de 2006, ya estaba así de hermoso.
 
 Varios años después, el día 8 de octubre de 2011, el más vigoroso ya superaba los tres metros. El nogal del Cáucaso es un árbol de crecimiento muy rápido durante sus primeros años de vida. 

Cada primavera le brotaban múltiples ramillas laterales, que yo le podaba para favorecer su crecimiento vertical. El año pasado, cuando me disponía a podárselas de nuevo, se me ocurrió aprovecharlas para hacerle unos cuantos injertos y acodos aéreos.

Un par de meses antes de esta imagen ya había conseguido que agarrase un injerto por el Método Inglés con Lengüeta de Nogal negro norteamericano, Juglans nigra, sobre la ramilla que se ve por detrás del tronco del árbol. Así que animado por el éxito del injerto interespecífico, quise probar algo todavía más difícil: injertar una ramilla con una púa con hojas de Nogal de Pecan, Carya illinoinensis, por el Método Inglés Simple bajo bolsa de plástico, y al mismo tiempo hacerle un acodo aéreo a la misma ramilla.

En esta imagen ya había terminado de acodar las tres ramillas. En el extremo de la que se dirige hacia la izquierda se ve la brotación del injerto de nogal negro norteamericano. A la derecha se ve la ramilla injertada de nogal de Pecán y en primer plano la ramilla que dejé sin injertar.

 
Los tres acodos y los dos injertos vistos desde el otro lado.

Imagen del injerto recién brotado de nogal negro norteamericano. Unos días después le retiré la atadura hecha con cinta de injertar de la marca valenciana Borrull.

Detalle de los tres acodos aéreos. A la derecha en el suelo se ve el tubo de riego por goteo.

La evolución posterior fue algo frustrante. Ninguno de los tres acodos echaba raíces, así que diez meses después abrí de nuevo las bolsas y comprobé con sorpresa que en el anillo de corteza, que les había quitado a las ramillas en el acodado del año anterior, se había formado una nueva corteza y lógicamente no habían brotado raíces. Así que procedí a retirar un nuevo anillo, esta vez mucho más grande y rascando el cambium con el cuchillo, para impedir que se volviese a regenerar la corteza. Tres meses después el acodo de la ramilla injertada con la púa de nogal negro había echado abundantes raíces, pero en cambio el injerto no había brotado en primavera. Era evidente que el acodado había ahogado al injerto. Tampoco había agarrado en la otra ramilla el injerto de nogal de Pecán, aunque sí había echado abundantes raíces. Procedí entonces a cortar las ramillas enraizadas y las trasplanté en dos macetas individuales con tierra vegetal tipo Composana.

Esta es la ramilla en la que falló el injerto de nogal de Pecán. Se ven las abundantes raíces brotadas dentro del acodo. Una vez trasplantada en una maceta se la regalé a mi amigo y jardinero Llorenç. Si todo va bien, dentro de unos años mi nogal del Cáucaso, nacido de una semilla comprada por internet, tendrá un hijo clónico viviendo feliz en su fantástica finca Sa Barraca Blanca.

Quedaba una ramilla sin enraizar, la más vigorosa y la única que no había sido injertada. Necesitó casi cinco meses para echar raíces, pero al final lo consiguió.


Ramilla vista desde el otro lado.

Tras retirar el papel de aluminio que impide que los rayos del sol sobrecalienten la tierra del acodo y quemen las nuevas raíces, comprobé con alegría que por fin había enraizado.

Había echado una sola raíz muy vigorosa que se había ramificado abundantemente.

Ramificaciones finas de la raíz.

Procedí entonces a cortar la ramilla por su base para separarla de la planta madre.

 Detalle de las raicillas por transparencia.

La ramilla acodada recién separada y apoyada contra el grueso tronco de una de mis dos encinas dulces.

 
El nuevo nogal del Cáucaso una vez trasplantado en una maceta con tierra Composana, que siempre me ha dado muy buenos resultados.

 El siguiente paso fue recortar las hojas más grandes para disminuir las necesidades de agua y nutrientes de la nueva planta, mientras sus raíces se van ramificando. A continuación coloqué el nogal clónico a la sombra fresca de un viejo níspero del Japón. Si todo va bien, en unas semanas ya lo podré situar a pleno sol.

Edito esta entrada el día 14 de noviembre de 2020 para mostraros la evolución del nogal del Cáucaso de las fotos anteriores.

Mide unos 4 metros de altura. Como podéis ver está preparándose para la hibernación.

Su tronco mide unos 9 centímetros a la altura del pecho. En su llamativa corteza blanco-grisácea se pueden apreciar las cicatrices de los brotes laterales que le he ido podando para darle forma de árbol. De no haberlo hecho sería una especie de mata ramificada desde la base.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Licor "Herbes de Mallorca", el chupito de la sobremesa de los mallorquines.

Ya sea tomándolas como un simple chupito o vertiendo dos deditos en un vaso con un cubito de hielo o incluso embebiendo un bizcocho con estas deliciosas "herbes" a modo de pastel "borracho", sea como sea, están siempre deliciosas. Es típico tomar un traguito servido por el anfitrión como colofón final en las comidas con invitados.

 El pasado domingo mis amigos Matilde y Jaume me invitaron a hacer "Herbes" en su fantástica finca, mejor dicho, en su jardín de ensueño con árboles, arbustos, lianas y hierbas de todo el mundo. La mayoría de ingredientes procedían de la misma finca y los que faltaban los aportamos los invitados. A mí me tocó llevar guindas, que son los frutos del cerezo silvestre utilizados en pastelería como cerecitas confitadas y para elaborar el famoso licor alemán Kirsch.

 Mis amigos con todos los ingredientes repartidos sobre la mesa, incluidos el anís dulce y el anís seco o cazalla, cuyo nombre procede del pueblo sevillano de Cazalla de la Sierra donde se elabora desde antiguo. No obstante, para los entendidos, la mejor cazalla es la elaborada en la localidad valenciana de Aielo de Malferit.

 Las "Herbes" pueden ser dulces, secas y mezcladas, dependiendo del tipo de anís que se utilice en su elaboración. En nuestro caso las preparamos mezcladas con el 50% de anís dulce y el 50% de cazalla. Por supuesto, como me ha señalado la anfitriona, la proporción entre anís dulce y anís seco puede variar a gusto del licorero o del consumidor: 2/3 dulce y 1/3 cazalla, 2/3 seco y 1/3 dulce, .... En los bares de la isla los camareros cogen una botella en cada mano y vierten en el vaso del cliente la cantidad de hierbas dulces y hierbas secas que desee.

Son aromáticas, digestivas, antiflatulentas, antiespasmódicas, expectorantes, diuréticas, antisépticas, antioxidantes, etc... El licor casero al cabo de unos meses adquiere un bonito color marrón claro, debiendo desecharse a los dos años por volverse amargo, mientras que el elaborado comercialmente no amarga con el tiempo y mantiene un apetitoso color verde durante años por algún componente químico añadido que evita la oxidación de las hierbas y sus jugos.

INGREDIENTES
(A gusto del licorero. El mínimo son trece ingredientes. El máximo los que uno quiera. El componente básico son las hojas de hinojo que deben predominar sobre los demás ingredientes. )

HOJAS
-Hinojo (fonoll), Foeniculum vulgare.
-Melisa (tarongí), Melissa officinalis.
-Hierbabuena (herba sana), Mentha spicata.
-Menta (menta), Mentha piperita
-Mejorana (moraduix), Origanum majorana.
 -Lentisco (mata llentisclera), Pistacia lentiscus.
 -Hierba de Santa María (cost, herba caragolera), Tanacetum balsamita
-Ruda (ruda), Ruta chalepensis.
-Ginkgo (ginkgo), Ginkgo biloba.
-Pino carrasco (pi blanc), Pinus halepensis.
-Laurel (llorer), Laurus nobilis.
-Níspero del Japón (Nesprer del Japó), Eriobotrya japonica.

FLORES
-Granado (magraner), Punica granatum.
-Rosal (roser), Rosa sp.
 
FRUTOS 
-Guindo (guinder), Prunus cerasus.
-Cerezo (cirerer). Prunus avium.
-Fresas silvestres (fraules), Fragaria vesca.
-Algarrobas (garroves), Ceratonia siliqua.
-Nogal (noguer), Juglans regia.
-Enebro (ginebró), Juniperus oxycedrus.
-Café (cafè), Coffea arabiga.
-Anís estrellado (anís estrellat), Illicium verum.

CORTEZA
 -Canela (canyella), Cinnamomum zeylanicum 

HOJAS y FLORES
-Tomillo (farigola), Thymus vulgare.
-Romero (romaní), Rosmarinus officinalis.
-Salvia (salvia), Salvia officinalis.
-Hierba luisa (herba lluïsa), Aloysia citrodora.
-Malva rosa (vauma rosa), Pelargonium capitatum.
 -Lavanda (espigol), Lavandula latifolia.
-Abrótano hembra (camamil.la), Santolina chamaecyparissus.
-Madreselva (xuclamel), Lonicera implexa.
-Olivo (olivera), Olea europaea.
-Tilo (til.ler), Tilia platyphyllus

HOJAS, FLORES Y FRUTOS
-Naranjo (taronger), Citrus sinensis.
-Limonero (llimonera), Citrus limon.

 Algunos ingredientes junto a las dos botellas de anisado: seco y dulce. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para ver mejor los nombres de las hierbas aromáticas y medicinales.

Más ingredientes.

 Algunos deben utilizarse con mucha moderación por tener un sabor muy acentuado o incluso por ser tóxicos en grandes cantidades.

 Con una hoja de laurel, una de ginkgo, otra de hierba de Santa María, una flor de granado, un trocito de algarroba verde y otro de algarroba madura, un poco de canela en rama, unos granos de enebro y de café, dos acículas de pino, un fruto de anís estrellado, un trozo de hoja de níspero, una rodajita de nuez todavía verde, un brotecito de romero, otro de madreselva, otro de olivo y otro de lavanda es suficiente. En cambio el hinojo, la melisa, el abrótano hembra, la salvia, el tomillo, la hierbabuena, la hierba luisa, la mejorana, el tilo y la menta pueden añadirse en mayor cantidad.

Cestita con guindas (Prunus cerasus), kumquats (Fortunella margarita) y limequats (Limequat eustis). Estos dos últimos frutos, kumquats y limequats, se pueden utilizar en sustitución de la corteza de naranja y limón.

 Antes de comer la deliciosa fideuá valenciana cocinada por la anfitriona, preparamos cada cual su frasco de hierbas.

Nos ayudamos con una lista de ingredientes apuntados en una hoja para no dejarnos ninguno.

El romero es básico pero siempre en poca cantidad. La ruda da mucho sabor y mucho aroma, pero es tan tóxica que con una hojita hay más que suficiente.

Uno a uno fuimos metiendo los componentes en los frascos.

  Una vez introducidos los ingredientes que cada cual ha elegido, se rellena la botella con una mezcla al 50% de anís seco y anís dulce. Se mete un amasijo de hojas de hinojo como relleno final para que sirva de filtro y salgan las "Herbes" limpias al verterlas en un vaso y finalmente se pone la botella en un lugar oscuro durante un mínimo de tres meses, pasados los cuales ya se puede probar el licor.

Terminado el trabajo de licoreros nos abrimos el apetito con un delicioso aperitivo a modo de tapitas preparadas por Biel y después nos zampamos la fantástica fideuá valenciana que se ve al fondo.