sábado, 3 de marzo de 2012

Curcuma longa, el alma del Curry

La planta asiática Curcuma longa de la família de las Zingiberaceae es uno de los componentes básicos del condimento oriental más universalmente conocido, el Curry.  Sin embargo, no fueron sus cualidades culinarias el motivo por el que los asiáticos empezaron a cultivarla hace ya más de 3.000 años, sino las propiedades tintóreas de la curcumina, el principal principio activo de su rizoma. La lana teñida adquiría un atractivo color amarillo limón. También se utilizaba para teñir la piel de la cara y las manos en los rituales religiosos.

Inflorescencia de Curcuma longa con las primeras flores a mediados del verano.

Rizomas de Curcuma longa.

La India es el mayor productor y consumidor de este rizoma. La ciudad de Sangli, situada en el sur de la India, es la principal productora de esta especia. La cúrcuma en polvo se mezcla con otras especias y plantas aromáticas para elaborar el curry, tales como albahaca, comino, azafrán, canela, cardamomo, apio, cilantro, cebolla desecada en polvo, jengibre, nuez moscada, pimienta, pimienta de cayena, pulpa de tamarindo, alcaravea, etc.. variando los componentes y la proporción entre ellos según los gustos de cada región asiática. Junto con el azafrán, la cúrcuma en polvo confiere al curry su característico color amarillo intenso. El nombre de este condimento hindú procede de la palabra Kari, que significa salsa en idioma tamil.

Pulpa de un intenso color anaranjado por su riqueza en curcumina, que en la Unión Europea está catalogada como colorante con el código alimentario E-100. Además de formar parte del curry, también se utiliza para dar el color característico a la salsa de mostaza. Añadida a los guisos de carne, arroz, verduras y tubérculos les confiere un apetitoso color amarillo parecido al azafrán, de ahí que en Colombia, donde es una especia muy apreciada, reciba el nombre de azafrán de raiz.

Vigorosas plantas de cúrcuma de dos años de edad en pleno verano, cultivadas en Mallorca a partir de rizomas. A pesar de ser una planta estrictamente tropical, contra todo pronóstico vive muy bien en clima mediterráneo. Las heladas no le afectan ya que pasa el invierno bajo tierra en forma de rizomas hibernantes. Ya bien entrada la primavera de las yemas de los rizomas brotan tallos nuevos con unas hojas aromáticas muy bonitas, ricas en células excretoras que contienen aceites esenciales, fenilpropanoides y terpenoides. Viven a pleno sol. Las riego dos o tres veces a la semana en los meses más secos. A mediados de verano del centro de cada tallo brotan unas inflorescencias muy bonitas, pero no producen semillas, tal vez por la ausencia en Mallorca de sus polinizadores naturales: insectos como las abejas y las mariposas y algunas aves asiáticas de los géneros Hornstedtia y Nicolaia.
 
Hace 6 años mi afición por lo exótico me llevó a comprar una bandeja de rizomas de Curcuma longa procedentes de Tailandia en un supermercado de Palma de Mallorca. Era la primera vez que los veía y no sabía nada sobre esta planta. Ya en casa busqué información en internet y descubrí su relación con el curry. Me picó la curiosidad y quise probar su sabor. Entonces se me ocurrió preparar un plato con los ingredientes exóticos que acababa de comprar: tubérculos de Taro o Malanga, rizomas de Cúrcuma, rizomas de Galanga menor, frutos de Balsamina o Melón amargo y Okra china. Aquí tenéis la receta. Os aseguro que me supo a gloria.

Taro a la Cúrcuma con Okra china.



Plato exótico a base de tubérculos de taro o malanga, Colocasia esculenta, pelados y hervidos con agua, sal, trocitos de rizomas de cúrcuma, Curcuma longa, galanga menor, Alpinia officinarum y balsamina o melón amargo, Momordica charantia, para dar color, sabor y aroma. Una vez está tierno el taro se retiran los trocitos de melón amargo que ya le han dado su sabor. En una sartén con aceite de oliva se fríen rodajitas muy finas de okra china, Luffa acutangula, que sirven para adornar el plato y todo ello se acompaña con dos huevos hervidos.


Inflorescencia en espiga de Curcuma longa iniciando la floración en agosto.

Desde la antiguedad se conocen sus propiedades medicinales. Ha sido usada para tratar la malaria, las hepatitis B y C, las dermatomicosis por su actividad antifúngica, la psoriasis, la diabetes, las inmunodeficiencias, el cáncer cervical, el hepatocarcinoma y el cáncer de mama. También se ha utilizado como antioxidante para frenar el envejecimiento, como antiinflamatorio en la artritis y como antidepresivo y ansiolítico en las dolencias mentales y psicosomáticas. Durante la década de 1990 a 2000 se realizaron intensos estudios en el Hospital M.D. Anderson (Houston, Texas) para aislar sus principios activos y demostrar experimentalmente su actividad terapéutica, en especial contra el cáncer y el Sida. Sus propiedades anticancerígenas parecen derivar de la capacidad de la cúrcuma para inducir la apoptosis o muerte celular de las células cancerosas, respetando las células sanas.

La espiga de la inflorescencia está formada por brácteas blancas dispuestas en espiral entre las cuales surgen las flores amarillas.

La cúrcuma comparte familia botánica con otras plantas utilizadas como especias como el jengibre, Zingiber officinale, el cardamomo, Elettaria cardamomum y la galanga menor, Alpinia officinarum. Las Zingiberaceae son plantas herbáceas con hojas alternas, simples y dísticas, es decir, insertas o colocadas en dos filas y dispuestas de manera que cada fila forma aproximadamente un plano. Sus flores tienen un único estambre funcional con dos tecas y un gran labelo petaloide de color amarillo formado por la fusión de dos estaminodios. Son muy efímeras, pues duran un solo día, pero el abundante néctar que producen facilita la fecundación al atraer a los polinizadores.

Flor de Curcuma longa con el detalle del labelo petaloide parecido al de las orquídeas del género Ophrys y las dos tecas del único estambre en su interior. La parte femenina, el gineceo, está formado por un ovario trilocular y un estilo recto, filiforme y entero con glándulas nectaríferas en su base, reposando sobre el estambre funcional y rodeado por las dos tecas en su parte superior. El fruto es una cápsula llena de semillas rodeadas por un arilo.






sábado, 25 de febrero de 2012

Lúcumo del Perú, un regalo de los Andes

Sus madres nacieron en los campos que circundan la ciudad peruana de Trujillo y ellos, mis lúcumos, sobrevolaron en forma de semilla toda América del Sur por encima de las exuberantes selvas del Amazonas, atravesaron luego el inmenso Océano Atlántico y llegaron tras muchas horas de vuelo a Europa.

 
Fruto maduro de lúcumo de palo.

Hicieron una parada en Sevilla pero no pudieron ver la maravillosa luz cegadora de Andalucía, pues estaban celosamente guardadas en la maleta de mi buen amigo Luís, peruano él, que me las traía como un regalo vivo, un trocito de su amado Perú. "¿Qué quieres que te traiga de mi tierra?", me había preguntado antes de partir en viaje de luna de miel. "Semillas de árboles", le había contestado yo.

Desde Sevilla continuaron su largo viaje y volaron hacia el este, hacia el sol, hacia el viejo Mar Mediterráneo, donde una pequeña isla de rocas blancas y un cielo luminoso intensamente azul les esperaba amorosa para adoptarlos y ser su nueva madre de ultramar.


Flor de lúcumo de seda.

El Lúcumo del Perú, de nombre científico Pouteria lucuma, Lucuma obovata o Achras lucuma, es un frutal subtropical de los valles andinos, especialmente abundante en el Perú, donde crece entre los 1000 y los 3000 msnm. También vive de manera natural en Ecuador, Colombia, norte de Chile y Bolivia. Pertenece a la família de las Sapotaceae y es todavía practicamente desconocido en el resto del mundo. Se está cultivando con más o menos éxito en Costa Rica, México y Hawai. También se ha intentado su cultivo en Florida y California, pero los frutos obtenidos han sido de mala calidad y algunos árboles han muerto por las heladas. Los primeros resultados de su siembra experimental en Australia y Nueva Zelanda parecen prometedores. Dada su buena adaptación a climas de tipo mediterráneo libres de heladas su cultivo podría ser exitoso en Sudáfrica y las zonas costeras del Mediterráneo. Su nombre procede de la palabra quechua lucma o rucma. Se conocen dos variedades: el lúcumo de palo y el lúcumo de seda. Las diferencias entre ambos son escasas y se limitan a la forma de los frutos, la textura de la pulpa y las hojas.

Hojas de Lúcumo de Seda. Es muy llamativo su gran parecido con las hojas del laurel.

El lúcumo del Perú es un árbol de hoja perenne que puede alcanzar hasta 20 metros de altura en condiciones óptimas de crecimiento, aunque en general no suele superar los 8 ó 9 metros. Las hojas miden entre 12 y 25 centímetros de longitud. Son lanceoladas y enteras y están dispuestas en forma alterna sobre el tallo. En algunos cultivares tienen los márgenes ondulados. Los brotes nuevos y los cálices de las flores son pubescentes, cubiertos por una suave lanosidad marrón.

Haz de las hojas de las dos variedades de lúcumo. Las hojas del lúcumo de seda son alargadas, acabadas en punta y más anchas en su mitad distal, mientras que las del lúcumo de palo son más redondeadas y más anchas en su parte media. Ambas tienen entre 10 y 14 nerviaciones dispuestas oblícuamente a cada lado del eje central del limbo.

Envés de las dos hojas anteriores de un color verde más pálido que el haz.

Flores y capullos de lúcumo de seda.

Las semillas que me regaló Luís germinaron sin problemas a las pocas semanas. Temía que el frío del invierno mallorquín pudiera matar los arbolitos recien nacidos, pero resultaron ser más resistentes a las bajas temperaturas y a las heladas que los naranjos y limoneros de mi jardín. También me preocupaba que la tierra calcárea de Mallorca les pudiera quemar las raíces, pero nuevamente me sorprendió su perfecta adaptación a la tierra mallorquina. Han pasado ya 26 años y se han convertido en árboles muy frondosos de más de 4 metros de altura con un tronco de 15 centímetros de diámetro, ramificado a partir de los 50-70 centímetros de altura. 

Flores ya fecundadas de lúcumo de palo.

Por propia experiencia he comprobado que, en contra de lo que aseguran algunos agricultores norteamericanos, el lúcumo del Perú resiste perfectamente temperaturas inferiores a +5ºC, incluso cortas heladas de hasta -3ºC. Como ejemplo tenemos el mes de febrero de 2012 que ha sido excepcional en Mallorca por las fuertes nevadas que se han ido repitiendo a lo largo de dos semanas. En mi jardín se ha llegado a acumular una capa de nieve de hasta 8 centímetros que se ha mantenido durante tres días seguidos, cubriendo los lúcumos con un grueso manto blanco. A lo largo de estas dos semanas de nevadas contínuas cada noche las temperaturas han bajado por debajo de los 0ºC y los lúcumos han superado la dura prueba sin presentar ningún daño aparente. Están magníficos.

También he comprobado su excelente resistencia a las elevadas temperaturas del tórrido verano mallorquín, soportando perfectamente los 40ºC de algunos días de agosto. Tampoco le ha perjudicado el viento reseco cargado de finísima arena procedente del desierto del Sáhara, el llamado Sirocco (Xaloc en mallorquín) que sopla varias veces al año llevando las elevadas temperaturas del norte de África hacia el Mediterráneo.

Aunque en su estado silvestre crece por encima de los 1000 msnm, en mi jardín vive estupendamente a tan solo 80 msnm. También en Perú y Chile se cultiva a nivel del mar sin ningún problema. Al igual que los cítricos, al lúcumo le gusta vivir a pleno sol, soportando bien una sombra parcial en sus primeros años.

Tres flores de lúcumo de seda. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click para apreciar mejor los detalles.

Las flores son numerosas y crecen en las axilas de las hojas en grupos de dos a tres. Son bastante pequeñas, hermafroditas, actinomorfas y tubulares con cinco pétalos de color verde claro o amarillentos, soldados por su base. El androceo está formado por varios estambres soldados a la corola por la cara interna de los pétalos. Con frecuencia entre los estambres puede haber uno o dos verticilos adicionales reducidos a estaminoides sin ninguna antera en su extremo. El gineceo está formado por un único pistilo compuesto y un ovario en general con 4 ó 5 lóculos, aunque puede tener de uno a catorce, cada uno con un único óvulo axilar.

Detalle de los órganos reproductores de dos flores de lúcumo de seda.

Mis lúcumos tardaron entre 12 y 15 años en florecer por primera vez y un par de años más en dar sus primeros frutos. Me sorprendió mucho su época de floración a principios del verano, coincidiendo con la estación más seca de Mallorca. Aunque resiste muy bien la sequía, la falta de lluvias estivales perjudica mucho la producción de frutos, pues el árbol sufre mucho precisamente en el momento que más agua necesita. Los dos riegos semanales con goteo no son suficientes y el 90% de las flores caen justo después de la polinización o bien cuando empieza a engordar el ovario de los nuevos frutos.

Fruto de lúcumo de seda iniciando el crecimiento del ovario justo después de la fecundación de la flor.

Fruto maduro de lúcumo de palo.

En los valles andinos el lúcumo florece y fructifica durante todo el año. En Mallorca florece a principios de verano y los frutos maduran en otoño. El fruto es una baya. En la variedad lúcumo de seda los frutos tienen una forma redondeada, ovada con el ápice agudo. En la variedad lúcumo de palo los frutos son achatados, basalmente comprimidos con el ápice romo. La piel o exocarpio es fina y delicada y cambia de verde oscuro a verde claro y posteriormente a amarillo a medida que el fruto va madurando. Los peruanos esperan a que los frutos caigan al suelo, momento en que todavía no se pueden comer pues su pulpa es muy dura y contiene látex muy amargo. Para acelerar su maduración los entierran en paja, hojarasca o grano almacenado hasta que se ablandan. Entonces la pulpa despide un agradable aroma dulzón y ya pueden ser consumidos.

Pulpa y semillas del fruto anterior.

La pulpa o mesocarpio tiene un color amarillo intenso con un sabor muy dulce y un aroma muy agradable. En la variedad lúcumo de seda la pulpa es harinosa de consistencia muy suave. En la variedad lúcumo de palo la pulpa tiene una consistencia dura y firme. En ambos casos la pulpa representa el 60% del peso total del fruto.

El endocarpio es una membrana muy fina de color amarillo que envuelve varias semillas de color marrón oscuro con una cutícula dura muy brillante, cuyo número puede oscilar entre una y cinco, aunque en general son dos. Con frecuencia las semillas empiezan a germinar dentro del fruto, como se ve en la foto anterior.

Lúcumo de seda caído ya maduro del árbol a principios de octubre.

En los Andes los frutos del lúcumo pesan entre 150 y 250 gramos, llegando a superar un kilo en algunos cultivares. En mi jardín el peso de los frutos es algo menor, entre 50 y 150 gramos, tal vez por la sequía del verano mallorquín.

Dos lúcumos de seda recolectados a punto de madurar el 1 de septiembre.

En los países andinos la pulpa es muy apreciada desde la antiguedad por los indígenas, aunque no suele consumirse en fresco dada su consistencia harinosa. Se han encontrado restos arqueológicos de cerámica en los cementerios indígenas de la costa de Perú con representaciones de este fruto. A mí personalmente me gusta comer los frutos muy maduros directamente a mordiscos sin pelar, pero en los Andes prefieren consumir la pulpa en forma de helados, batidos de leche, tartas, pasteles, postres, rellenos de galletas, alimentos infantiles, añadida al yogourt, etc... En Perú la pulpa es deshidratada y reducida a polvo y luego se añade como aditivo a todo tipo de preparaciones culinarias.


El lúcumo del Perú es un fruto con un gran futuro. Es previsible que en las próximas décadas vaya ganando nuevos mercados y nuevos consumidores en todo el mundo. Sería interesante fomentar su cultivo entre los campesinos andinos.

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Edito este artículo el día 11 de septiembre de 2014 para añadir una foto de mi amigo Luís, doctor en Pediatría ya jubilado, que me trajo las semillas de su amado Perú hace más de 28 años. Esta tarde le he llevado a su casa varios lúcumos maduros para que se los coma con su esposa Francisca.

¡Buen provecho, Luís y Francisca! ¡Y muchas gracias a ambos!


Una receta deliciosa con pulpa de lúcumo--->Bacalao rebozado en salsa de lúcumo del Perú


 

sábado, 18 de febrero de 2012

Naranjita de Quito: una fruta con futuro

La Naranjita de Quito, de nombre científico Solanum quitoense, es un arbusto de la família de las Solanaceae, que crece silvestre en los bosques subtropicales de los altiplanos de la Cordillera de los Andes, entre 1200 y 2500 msnm, en lugares sombreados y frescos cercanos a corrientes de agua con temperaturas entre 17 y 20ºC. Es especialmente abundante en Perú, Colombia y Ecuador. También se encuentra en forma silvestre en las selvas de Venezuela, Brasil, Costa Rica y Panamá y se ha asilvestrado a partir de ejemplares cultivados en algunas islas de la Polinesia y en países asiáticos como Borneo y China.

Bellísima flor de Naranjita de Quito en septiembre. La estructura floral es la típica de todas las solanáceas con 5 pétalos blancos, 5 estambres amarillos muy gruesos y un pistilo.

En Centroamérica la llaman Naranjita o Naranjilla de Quito, Lulo (en idioma Quechua), Obando, Morella de Quito, Coconilla y Nuquí. Se conocen dos variedades: Solanum quitoense var. septentrionale, con espinas, que prefiere vivir en alturas superiores a los 2000 msnm. y es la forma ancestral silvestre y Solanum quitoense var. quitoense, sin espinas, que crece mejor en alturas inferiores a los 2000 msnm y es una mutación seleccionada a través del cultivo que carece del gen dominante que codifica las espinas. Las naranjitas de Quito se consumen en fresco como fruta de mesa o bien se destinan a la preparación de zumos, mermeladas, helados y postres. Se exportan a Europa, Japón y los Estados Unidos.

Tres plantas de Lulo en agosto cultivadas en la isla mediterránea de Mallorca junto a una pared orientada hacia el oeste. Pertenecen a la variedad septentrionale con espinas.

En climas mediterráneos las plantas de Lulo raramente sobreviven al frío invernal, pero se pueden cultivar como si fueran tomateras, debiendo pasar el primer invierno en maceta dentro de un invernadero o dentro de casa cerca de una ventana. A mediados de la segunda primavera se pueden sembrar en tierra en el exterior. Si se les suministra estiercol o compost y riegos abundantes a principios del verano empiezan a florecer y dan una buena cosecha de frutos, que van madurando escalonadamente hasta bien entrado el otoño. Cuando llega el invierno, la Naranjita de Quito suele morir, ya que no soporta temperaturas inferiores a 10ºC. Si el invierno es muy suave y la planta está protegida del viento del norte y las heladas, a veces sobreviven el tallo y las ramas principales más gruesas, que vuelven a brotar con el aumento de las temperaturas de la primavera.

Grandes hojas de Solanum quitoense que pueden llegar a medir más de 50 centímetros. Llaman la atención las bellísimas nerviaciones moradas. La superficie de las hojas está cubierta de una fina pilosidad lanosa como terciopelo. 

En Centroamérica el Lulo se suele cultivar bajo la copa de los árboles, ya que es fundamentalmente una planta de sotobosque y necesita sombra permanente con precipitaciones superiores a 1500 litros/ m2 anuales. Los indígenas lo siembran directamente en la selva en la penumbra del sotobosque, pero las plantas solo dan buenas cosechas los dos o tres primeros años. Cuando han consumido los escasos nutrientes del suelo selvático y empieza a menguar la producción de frutos, los campesinos abandonan la plantación y buscan una nueva zona de la selva donde sembrar.

Intenso color morado de los brotes nuevos, los pecíolos, las nerviaciones y la cara inferior de las hojas. Llaman la atención las temibles espinas que protegen todas las partes de la planta, especialmente los pecíolos, la parte posterior del raquis y las nerviaciones de la hojas.

A pesar de ser un arbusto de sotobosque también puede vivir a pleno sol, pero la elevada radiación solar acelera mucho su metabolismo fotosintético y acorta su vida productiva a sólo una o dos cosechas de frutos. En consecuencia es preferible cultivarlo en condiciones de penumbra, obteniéndose así frutos durante todo el año a lo largo de cuatro o cinco años.

Primera flor de una de las naranjitas de Quito anteriores a mediados del mes de junio. Tanto las flores como las hojas nuevas están cubiertas de una suave lanosidad que al tacto parece terciopelo.

Misma flor anterior en detalle.

Visión lateral de una flor de Lulo con su abundante pilosidad suave como el terciopelo.

Cáliz lanoso de la flor anterior.

El Solanum quitoense se reproduce facilmente por semillas que tardan de 3 a 6 semanas en germinar. También se puede reproducir por estacas de unos 30 centímetros, quitándoles las hojas para evitar la transpiración y sembrándolas en posición inclinada en arena tratada con fungicidas, pues son muy susceptibles a ser atacadas por hongos. Otro método cada vez más utilizado por los viveristas y las grandes explotaciones es la reproducción de tejidos vegetales in vitro a partir de meristemos. Con este método se pueden propagar vegetativamente, sin peligro de contaminación por esporas de hongos, las variedades más productivas, más resistentes, más sanas y con frutos de mejor calidad, obteniéndose miles de clones idénticos a la planta madre.

Fruto aún verde de Lulo o Naranjita de Quito cubierto de pelos rígidos que se clavan en la piel como agujas y pueden provocar irritaciones cutáneas y urticaria en las personas sensibles. Para la recolección se usan guantes protectores y los pelos se retiran con un cepillo o un trapo.

 Dos naranjitas de Quito con los pelos urticantes ya retirados, importadas de Colombia y adquiridas en la sección de frutos tropicales de unos grandes almacenes de Palma de Mallorca.

Pulpa verde amarillenta de los dos frutos anteriores dividida en cuatro compartimentos. Cada naranjita puede llegar a contener hasta mil semillas. La pulpa es ácida, refrescante y muy rica en vitamina C, minerales y antioxidantes. Se puede comer a cucharaditas como si fuera un flan. En Centroamérica es muy apreciado el zumo fresco ligeramente diluído en agua al que se le añade azúcar.

La Naranjita de Quito es una fruta con un futuro prometedor. Tiene un gran mercado potencial en Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá con un aumento previsible de las exportaciones hacia estos países. Sería interesante fomentar el cultivo de este arbusto entre los campesinos andinos.



domingo, 12 de febrero de 2012

Sibthorpia africana: un endemismo balear

La Sibthorpia africana es una plantita muy discreta, insignificante, humilde, tímida, peludita, que gusta de vivir enraizada sobre el musgo y los líquenes que rellenan las grietas rocosas frescas y húmedas orientadas hacia el norte. Aborrece el sol directo y para evitarlo, como si su timidez le impidiera asomarse, cuando sus tallos en su crecimiento tapizante llegan al borde de la grieta se pegan a las rocas calcáreas y al musgo, adoptando el aspecto de un tapiz verde. De esta manera sólo recibe los rayos sesgados del amanecer y del atardecer, o sea del nordeste y del suroeste, permaneciendo en la sombra durante las horas centrales del dia. Pertenece a la familia de las Scrophulariaceae.

Tallo florido de Sibthorpia africana a principios de mayo creciendo sobre el musgo que rellena una grieta rocosa de la Serra de Tramuntana de Mallorca a 110 msnm. Los tallos pueden alcanzar los 40 centímetros de longitud.

Sibthorpia africana a finales de octubre en su hábitat preferido, la grieta de una roca orientada hacia el norte.

En esta imagen la heliofobia de la Sibthorpia africana es tan evidente que ninguna hoja se atreve a sobresalir fuera de la grieta.  

El botánico que la bautizó sufrió un lapsus y la llamó africana sin serlo, pues en realidad se trata de un endemismo estrictamente balear que vive en todas las islas del archipiélago excepto en Formentera. Cabe también la posibilidad de que el botánico no hubiera estado nunca en las Islas Baleares y recibiera un especímen de alguno de sus alumnos mezclado con plantas africanas, lo que le llevó a un error al bautizarla. Curiosamente la única planta de éste género que vive en África es la Sibthorpia europaea.

Primera flor de Sibthorpia africana a finales de abril. Las flores de esta Scrophulariaceae suelen ser solitarias. Excepcionalmente se pueden encontrar dos flores sobre el mismo tallo.

El género Sibthorpia cuenta solamente con cinco especies en todo el mundo, distribuidas por regiones subtropicales y templadas de Europa, África y América. Son plantas perennes y rastreras cuyos tallos tienen tendencia a enraizar cuando sus nudos tocan la tierra, facilitando así su supervivencia y su expansión hacia grietas contiguas.

Otra flor a principios de mayo. La Sibthorpia africana vive desde el nivel del mar hasta los 1300 metros de altitud. Florece en abril, mayo y junio.

La mayoría de flores de Sibthorpia africana son pentámeras con cinco pétalos de un vivo color amarillo limón, muy raramente blancos, cinco estambres y un pistilo. Excepcionalmente pueden presentar hasta ocho pétalos.

Visión lateral de una flor de Sibthorpia africana en la que se aprecia la abundante pilosidad del cáliz y del envés de las hojas. Los pelos pueden ser no excretores los más largos y glandulíferos con una minúscula glándula en el extremo los más cortos. En ningún caso superan los dos milímetros de longitud.

Las hojas son reniformes con el borde dentado y muy pilosas, sobretodo por el envés. Cada hoja presenta entre 5 y 14 dientes anchos, de agudos a obtusos y un pecíolo densamente peloso más largo que el limbo.

Al igual que el musgo sobre el que crece, la Sibthorpia africana sobrevive a los largos, calurosos y resecos meses del verano balear entrando en estivación, con la mayoría de hojas deshidratadas, esperando pacientemente a que caigan las primeras lluvias del otoño.