domingo, 2 de febrero de 2020

Siembra de semillas de higuera turca Bursa Siyahi

Aunque parece una simple siembra de semillas de higuera, en realidad se trata de un verdadero experimento genético, casi un desafío. Seguid leyendo y lo entenderéis.


Como ya os mostré en la entrada de la caprificación de los higos de mi higuera turca Bursa Siyahi, que me regaló mi amigo Montserrat Pons i Boscana, hoy he procedido a sembrar las semillas de dos rodajas de este higo extraordinario, considerado el mejor del mundo.


La variedad turca Bursa Siyahi es la típica higuera hembra tipo Esmirna, cuyas flores longistilas, femeninas perfectas no partenocárpicas, sólo pueden madurar si son fecundadas con el polen de un cabrahigo macho, transportado al interior de los siconos femeninos por la avispilla simbionte Blastophaga psenes.


Estas higueras tipo Esmirna se cultivan sobre todo en los países ribereños del Mediterráneo oriental: Turquía, Siria, Jordania, Líbano, Israel, Egipto, Grecia, Chipre, Arabia Saudita, Libia, etc... 


En el Mediterráneo central y occidental, en cambio, predominan las higueras partenocárpicas, que han sufrido una mutación que les permite madurar sus frutos sin necesidad de ser polinizadas, siendo capaces algunas de ellas de producir dos cosechas: brevas en junio y julio e higos en agosto, septiembre y octubre y las más tardías en noviembre, incluso en diciembre.


Como ya sabéis,  en Mallorca hay cientos de variedades de higueras cultivadas, la inmensa mayoría, por no decir todas, de tipo partenocárpico, es decir, hembras mutantes que no necesitan para nada a los machos para dar frutos, aunque ello les suponga carecer de semillas viables, como los maravillosos higos Coll de Dama Negra de la foto.


Higos de la variedad Rotja, una de las mejores variedades mallorquinas, que además produce dos cosechas.



A pesar de no necesitar la polinización a través de las avispillas, lógicamente si éstas visitan un fruto de una higuera partenocárpica fecundan las flores con el polen de un cabrahigo macho, y entonces sí producen semillas viables, como las que se ven en esta pulpa tan apetitosa.


Higos blancos Galantina, otra variedad mallorquina partenocárpica de frutos de una calidad extraordinaria.


Su jugosa, aromática y dulce pulpa es miel pura, y más todavía si ha sido fecundada por una avispilla, lo cual hace que la higuera rodee las semillas, sus hijitas, de una pulpa todavía más dulce y deliciosa, para conseguir con ello atraer a los pájaros frugívoros, para que se traguen las semillas y las dispersen lejos con sus deyecciones. De algunas de esas semillas nacerán higueras hembra partenocárpicas como su madre y de las demás cabrahigueras macho como su padre.


La variedad mallorquina Carlina es un ejemplo de higuera hembra partenocárpica nacida de una semilla defecada por un ave sobre una pared seca. Con toda seguridad su padre lógicamente era un cabrahigo y su madre una higuera unífera de frutos blancos.


Cuando hace un siglo un campesino mallorquín descubrió esta higuera nacida de una semilla y probó sus extraordinarios frutos, quedó maravillado. Tras darle el nombre del propietario de la finca, Carlos---> Carlina, sembró varias estacas para reproducirla vegetativamente y conservar así la variedad.


Cabrahigo o cabrahiguera macho nacida de una semilla defecada por un ave sobre la fachada de esta casa medio derruida de la finca de Bàlitx, situada en plena Serra de Tramuntana de Mallorca, a pocos kilómetros del mar.


Sus prohigos contienen cientos de avispillas Blastophaga psenes, que en junio volarán con sus cuerpos impregnados de polen de cabrahigo hacia sus propias mamonas (segunda cosecha de frutos de los cabrahigos) o hacia las de otros cabrahigos, para depositar sus huevos en las flores agalla y dar lugar a la siguiente generación de avispillas. En su vuelo de exploración buscando mamonas, algunas Blastophaga se despistan, atraidas irresistiblemente por el delicioso aroma de las feromonas que desprenden los higos de las higueras cultivadas, astutamente mucho más irresistible que el perfume de las mamonas, entran en ellos y mientras intentan desesperadamente poner sus huevos en sus flores longistilas, algo imposible dada la longitud de sus estilos, van depositando los granos de polen sobre ellas y las fecundan, produciendo así semillas viables de higuera. De su desesperación, pues, no van a nacer avispillas, sino nuevas higueritas hembra y nuevos cabrahigos macho. La simbiosis entre la avispilla y las higueras parece cruel, pero ha permitido la perpetuación de ambas especies desde tiempos inmemoriales.


 Como os decía al principio, en agosto guardé dos rodajas de un higo Bursa Siyahi, envueltas en papel de cocina, que contenían numerosas semillas viables, fruto de la hibridación entre un cabrahigo macho mallorquín y una higuera hembra perfecta tipo Esmirna originaria del otro extremo del Mediterráneo.


Aquí podèis ver las numerosas semillas que contiene una simple rodaja de tres milímetros de grosor. Guardé las dos rodajas el día 31 de agosto del año pasado.


El día 28 de diciembre las dos rodajas se habían secado, mejor dicho, momificado, siendo más visibles los varios cientos de semillas.


La misma rodaja anterior justo antes de la siembra.


Las semillitas híbridas tienen un aspecto inmejorable.

En el siguiente gráfico he intentado resumir de una forma muy simple las posibilidades combinatorias que pueden darse en los arbolitos que nazcan de las semillas híbridas que hoy he sembrado.

Posibilidades combinatorias de los progenitores

Pareja A ---> MALLORCA

Cabrahigo macho mallorquín CP hijo de madre partenocárpica
X
Higuera hembra partenocárpica mallorquina PP

Hijos posibles --->

1) ---> Cabrahigo macho mallorquín CP hijo de madre partenocárpica

2) ---> Higuera hembra partenocárpica mallorquina PP


Pareja B ---> TURQUÍA

Cabrahigo macho turco CE hijo de madre hembra perfecta
X
Higuera hembra perfecta Bursa Siyahi tipo Esmirna EE

Hijos posibles--->

1) ---> Cabrahigo macho turco CE hijo de madre hembra perfecta

2) ---> Higuera hembra perfecta Bursa Siyahi tipo Esmirna EE


Pareja C ---> HIBRIDACIÓN ORIENTE-OCCIDENTE

Cabrahigo macho mallorquín CP hijo de madre partenocárpica
X
Higuera hembra perfecta Bursa Siyahi tipo Esmirna EE

Hijos posibles--->

1) ---> Cabrahigo macho híbrido CE hijo de madre hembra perfecta,
igual a su abuelo turco.

2) ---> Hembra híbrida PE (50% de genes de partenocárpica mallorquina y 50% de genes de hembra perfecta turca) 
¿Cómo serán los higos?


Al haber cientos de semillas en las dos rodajas secas y no poderlas sembrar de una en una en compartimentos individuales, me ha parecido más que suficiente con sembrarlas divididas en grupos en los 36 cubiletes del semillero de la imagen.


He dividido en pequeñas porciones las dos rodajas con unas 10 semillitas en cada una de ellas y he procedido a sembrarlas.


 Con el dedo índice he hecho un pequeño hoyo en cada compartimento, he metido dentro una porción de semillas y la he cubierto con tierra.


La siembra ya finalizada. Ahora a esperar a que nazcan los cabrahigueritos macho híbridos y las higueritas hembra híbridas con los primeros calores de la primavera. Una vez hayan nacido tendré que esperar entre 8 y 12 años a que den sus primeros frutos. ¡Cuánta paciencia! Espero seguir vivo para verlo.

¡Deseadme suerte, amigos!

Os mantendré informados de su evolución.

Edito día 21 de marzo de 2020 para mostraros las tres primeras higueritas híbridas recién nacidas que han germinado a los 48 días de la siembra.

 Son diminutas, tanto como las semillas.

 Detalle de dos de las higueritas. Las hojitas son gruesas como si fueran suculentas.

La tercera higuerita híbrida en la que se ve la cáscara vacía de la semilla en una de sus hojas.

Edito día 18 de abril de 2020 para mostraros las higueritas híbridas recién nacidas que han germinado masivamente a los dos meses y medio de la siembra.

 Debe haber varios cientos. ¡Menudo éxitazo!

Se ve que la hibridación de un cabrahigo mallorquín con la higuera turca Bursa Siyahi, tan alejados genéticamente, ha dado como resultado una combinación genética muy favorable. Es lo que en genómica se denomina Vigor Híbrido. Por regla general los híbridos son más fuertes y sanos que las razas puras.

¡Miradlas qué bonitas! Lucen un intenso color verde. Espero vivir lo suficiente para verlas adultas. Me hace ilusión saber cómo serán sus higos, y por supuesto probarlos.

Edito día 30 de mayo de 2020 para mostraros las higueritas híbridas ya trasplantadas a macetas más grandes.

Las trasplanté día 21 de mayo, tras realizar un aclarado seleccionando las más vigorosas de cada compartimento del plantel. Nueve días después solo han muerto dos. Quedan sesenta y ocho.

Y aquí las tenéis día 16 de agosto tras cuatro meses y tres semanas desde su nacimiento. He seleccionado las treinta y una más vigorosas. Alguna supera los 80 centímetros. Unas tienen las hojas anchas y poco lobuladas de un color verde claro como las de su madre y otras las tienen más parecidas a las de su padre cabrahigo: con 5-7 lóbulos y color verde oscuro, aunque la mayoría tienen un fenotipo intermedio.

Y aquí las tenéis día 5 de diciembre, a los 259 días de su nacimiento. La práctica totalidad de higueras de la isla ya han perdido las hojas. Estas híbridas turco-mallorquinas, sin embargo, todavía las conservan, a pesar del frío de las últimas noches en las que el termómetro ha bajado hasta los 6ºC. Es evidente que los genes turcos de su madre, más acostumbrada y/o adaptada al frío intenso de las gélidas mesetas de Anatolia, las hacen resistentes a las bajas temperaturas. Como podéis observar, a pesar de tener la misma madre turca y el mismo padre mallorquín, su variabilidad genética es más que evidente. La de la derecha, con hojas más parecidas a las de su padre cabrahigo mallorquín, ya han amarilleado y están a punto de caer, mientras que la que está en primer plano, con sus grandes hojas de hendiduras menos pronunciadas casi idénticas a las de su madre turca, todavía se conservan bien lozanas, como si para ella no hiciera suficiente frío para empezar el largo sueño del letargo invernal. Observad que el grado de amarilleamiento de las hojas de las demás también es muy variable. Debo puntulizar que, vistas en directo, las que se mantienen más verdes y lozanas también son las más altas y vigorosas y las que tienen las hojas más grandes y menos lobuladas. Como podéis suponer éstas serán las primeras que voy a plantar en mi huerto, con la esperanza de que produzcan higos híbridos tan grandes y sabrosos como los Bursa Siyahi turcos, pero con alguna buena característica añadida aportada por el medio genoma de su padre cabrahigo, portador de los genes de su madre cultivada mallorquina. Por supuesto y en teoría, según las leyes de la genética, la mitad de estas treinta y una higueritas híbridas serán cabrahigos machos y las demás higueras hembras productoras de higos de calidad variable. Ojalá alguna de ellas los produzca incluso mejores que los estraordinarios Bursa Siyahi.

Edito la entrada el día 10 de abril de 2022 para mostraros a una de las 16 higueras híbridas que ya están plantadas en el huerto desde el año pasado.

¡Miradla qué lozana! Acaba de cumplir dos años y ya mide 120 cms.

Edito día 23 de junio de 2024 para mostraros una de las dos higueras híbridas más vigorosas de las 16 que finalmente planté en mi huerto. Ahora tienen 4 años y tres meses.

Esta es la más vigorosa. Mide unos 220 cms. Sin embargo ha sido otra, también vigorosa, la que ha ganado a todas las demás en dar sus primeros higos. Si os fijáis, hace 8 días a esta le hice dos injertos de Xip mallorquín con xips de su madre turca para que fructifique antes. Sospecho que es un cabrahigo macho. Si agarra alguno de ellos, tendrá ramas de cabrahigo macho y ramas de higuera hembra Bursa Siyahi turca y los prohigos que den las ramas de cabrahigo polinizarán los higos de las ramas hembras.
 
¡Menuda sorpresa y menuda alegría cuando le vi los primeros higos! Era el día 2 de junio de 2024. Estaba convencido que tardarían entre 10 y 12 años en fructificar por primera vez y resulta que, al menos ésta, que no es la de la foto anterior, ya está fructificando. A ver cómo serán cuando estén maduros.
 
Así son tres semanas después, día 23 de junio de 2024. En total lleva 16 higos y todos van engordando sin problemas, lo que me hace suponer que o bien la higuera híbrida ha heredado la partenocarpia de su abuela mallorquina a través de los genes de su padre cabrahigo mallorquín (lo más probable) o bien ha sido polinizada por las avispillas a través de una caprificación natural con el polen de los cabrahigos silvestres de las montañas circundantes y es, por tanto, una hembra perfecta como su madre turca (opción menos probable dado que va madurando todos los higos sin que ninguno se caiga por no haber sido polinizado). Os mantendré informados de la evolución de estos primeros higos turco-mallorquines.

Edito día 26 de agosto de 2025 para mostraros el primer higo híbrido maduro. De las dos higueras que en junio echaron higos sólo ha madurado uno. La higuera híbrida que ha fructificado por primera vez, la llamaré A, ahora tiene 5 años y cinco meses.  
 
La hermana, la higuera híbrida B, la de las fotos anteriores, lleva dos años echando higos,  pero no llegan a madurar. Caen todos ya grandecitos justo cuando cambian de color de verde a granate. Sospecho que la B es de tipo Esmirna como su madre turca Bursa Siyahi y necesita ser polinizada por el polen de un cabrahigo a través de la avispilla Blastophaga psenes para madurar los higos.

Mientras que los higos de su madre Bursa Siyahi son entre rojos y granates cuando estan maduros, el primer higo de la hija híbrida A, como podéis ver en la imagen, es de un intenso color amarillo oro.
 
El higo carece de pecíolo, se inserta directamente en la rama. Se aprecia muy bien su forma achatada. Es algo más pequeño que los de su madre Bursa Siyahi. Su gran parecido con los higos de la variedad turca Sari Lop, los que se venden secos en España en bandejitas, me hace sospechar que la variedad Bursa Siyahi seguramente es el producto de la hibridación en tiempos remotos entre un cabrahigo Sari Lop y una higuera turca de frutos granate-rojizos, de ahí este fruto híbrido amarillo, que seria una combinación de los genes del abuelo cabrahigo turco portador de los genes Sari Lop y los genes de su padre cabrahigo mallorquín (aquel año hice la caprificación con prohigos negros de un cabrahigo de Sóller y prohigos amarillos de un cabrahigo de Fornalutx). Este higo híbrido, pues, ha heredado el color amarillo por via masculina con dos genes homocigóticos turco y mallorquín. 
 
Higos secos turcos Sari Lop de importación, adquiridos en un supermercado de Mallorca. Contienen tanto azúcar que su piel está recubierta de cristales de sacarosa y fructosa.

Interior de un higo Sari Lop: miles de semillas viables hijas de un cabrahigo silvestre turco y una higuera cultivada turca.

De haber heredado el gen morado de su madre turca, los higos resultantes tendrían un color intermedio, como ocurre en una higuera sevillana que nació de una semilla defecada por un ave en la ribera del río Guadalquivir junto a la Torre del Oro. Me traje varias estaquitas mojadas en el agua del río y metidas en una bolsa de plástico.
 
Higo de higuera sevillana de dos colores. Aquí tenéis el enlace que explica su historia---> Higuera sevillana, del Guadalquivir a Mallorca
 
Siguiendo con el higo hibrido amarillo turco-mallorquín, en esta imagen podéis ver su pulpa que es rosada y algo más clara que en los higos de la progenitora turca. La piel es muy fina y frágil y entre ella y la pulpa rosada hay un capa gruesa de tejido blanco amarilento muy dulce y jugoso de unos tres milímetros, que no tienen los higos Bursa Siyahi en los que dicha capa sólo mide entre un milímetro y un milímetro y medio.

Aquí podéis ver las semillas tres veces híbridas. No las he guardado para sembrarlas, me las he comido de un bocado. La pulpa sabe dulce algo afrutada parecida a la de una fresa.
 
Comparación de la pulpa de la madre turca y de la hija híbrida.
 

El año que viene espero que la fructificación sea más abundante. Os mantendré informados.


jueves, 30 de enero de 2020

SHAKSHUKA A LA TURCA CON ESPAGUETIS

Pensé que la combinación sería deliciosa y no me equivoqué. 

 El aspecto es muy apetitoso y el sabor extraordinario.


INGREDIENTES POR COMENSAL

 -Un pimiento rojo mediano.
-Un pimiento verde italiano.
-Un tomate mediano.
-Una o dos chalotas.
-Un huevo.
-Un ajo.
-Una cucharada de tomate concentrado.
-Orégano fresco o seco.
-Perejil fresco o seco.
-Comino en polvo. 
-Pimienta negra.
-Sal.


Se hierven los espaguetis en agua y sal. Mientras tanto se fríen las verduras en aceite de oliva. Se les echan las especias y sal al gusto y, cuando están hechas, se hace un hueco en el sofrito, se casca un huevo en él y se apaga el fuego, cuajándose la clara con el calor residual. Se ponen los espaguetis en un plato, se les echa encima la shakshuka con el huevo cuajado y se sirve.

¡BUEN PROVECHO, AMIGOS!

sábado, 25 de enero de 2020

Araucaria heterophylla, una exitosa cosmopolita

Araucaria excelsa, pino de la isla de Norfolk, árbol de pisos

Antes del año 1774 esta bellíssima conífera austral de la familia de las Araucariaceae era una perfecta desconocida. Fue en ese año que el marino inglés James Cook, más conocido como Capitán Cook, la descubrió en la diminuta isla australiana de Norfolk de sólo 36 km2 de superficie, único lugar de la Tierra donde crece formando frondosos bosques como un endemismo antediluviano, el pequeño refugio, cual maternal regazo, donde consiguió sobrevivir a los numerosos y destructivos cataclismos climáticos durante millones de años. 

En la actualidad, 246 años después de su descubrimiento, es una de las coníferas más cosmopolitas de la Tierra, cultivada por su gran belleza y su adaptabilidad en todas las regiones de clima templado y mediterráneo del planeta.

Es tan grande su adaptabilidad, que a pesar de ser un árbol gigantesco en su estado adulto, alcanzando los 80 metros de altura, es profusamente cultivado como una decorativa y hermosa planta de interior durante sus primeros años.

El pasado día 13 de diciembre, en cuestión de horas, como si estuvieran sincronizadas, la docena de gigantescas araucarias excelsas que embellecen los jardines de las casas de indianos de mi pueblo se pusieron todas de acuerdo, tal vez a través de la emisión de misteriosas feromonas, como si hablasen con palabras de perfume entre ellas, y dispersaron masivamente sus millones de semillas aladas, cubriendo las calles con sus hijitos como si de una alfombra de vida se tratase.

 Durante 34 años, otoño tras otoño,  había intentado germinar estas semillas australianas sembrándolas en macetas al aire libre, pero hasta ahora no me había germinado ninguna. Testarudo como soy no me acabada de creer que todas fueran hueras, es decir, que ninguna estuviera polinizada por el polen emitido por los estróbilos de los dos o tres ejemplares masculinos, quien sabe por qué más escasos que los femeninos, que crecen aquí y allá en todo el Valle de los Naranjos.

Así pues, decidido a conseguir su germinación, este otoño sembré 20 semillas en una fiambrerita sobre unas servilletas de cocina humedecidas con agua del grifo que, tras cerrarla con su tapa hermética, situé a medio palmo del termo de casa, a una temperatura más o menos constante de 20ºC.

 Y pasados 41 días aquí tenéis el resultado. Cuatro de las veinte semillas han germinado emitiendo una vigorosa raíz pivotante, que en su afán por profundizar en el terreno, se han visto obligadas a crecer retorcidas.

 Su tormento hoy ha finalizado.

 He llenado cuatro macetas con tierra vegetal comercial y he procedido a sembrar una semilla en cada una de ellas.

 Al ir a sembrar la más desarrollada, el capuchón leñoso de la semilla se ha desprendido y han aparecido las cuatro primeras hojitas, que con toda probabilidad mañana o pasado mañana estarán completamente abiertas mirando hacia la luz de su dios Sol, el que les da la vida.

 Las cuatro araucarias recién nacidas ya trasplantadas en una maceta.

 Debido a que es un árbol subtropical y por tanto bastante friolero en su infancia, las mantendré a una temperatura estable hasta la primavera, en un contenedor de plástico que acabo de comprar por 13 euros en una tienda regentada por una señora china.

 Éste es el único ejemplar, todavía adolescente a sus 44 años, que embellece mi jardín. Lo compré en un vivero de plantas a finales del tórrido y seco verano de 1985. Medía 90 centímetros y tenía nueve pisos, es decir, nueve años. Actualmente mide unos 8 metros. Cada año brota cinco ramillas que se distribuyen en un mismo plano horizontal de simetría pentagonal, de ahí su nombre de árbol de pisos. Según sea un año más o menos lluvioso o seco, el brote crece en consonancia con la disponibilidad de agua, aumentando o disminuyendo las distancia entre los sucesivos pisos.

 En esta imagen se aprecian bien los pisos con cinco ramas en cada uno de ellos. El nido que coloqué sobre una de sus ramas hace algo más de tres años todavía no ha interesado a ningún pajarillo.

Mismo nido anterior recién colocado el día 9 de noviembre de 2016.

 En este hermoso ejemplar de unos 16 años, fotografiado el año 2013 en los jardines de Sa Granja del pueblo mallorquín de Esporles, se aprecian muy bien los pisos.

Y en esta espectacular imagen de postal podéis ver la gigantesca araucaria excelsa que embellece sobremanera el Parque del Loro de Tenerife, como si fuera la gran sacerdotisa del dios de los guanches que habita en la cumbre del cráter del Teide.

Tronco de mi Pino de Norfolk. A sus 44 años tiene un grosor de unos 20 cms. Tras él se ven los tubos metálicos que distribuyen el agua de riego por todo el jardín. El suelo está cubierto de hojarasca rojiza.

 Estas dos araucarias centenarias que crecen en pleno casco urbano del pueblo mallorquín de Sóller son los progenitores de las semillas que he sembrado. Resulta muy llamativo el dimorfismo sexual de esta conífera del Pacífico. Ambos ejemplares tienen la misma edad y la misma altura, pero la hembra, mucho más vigorosa, tiene un grosor de tronco y una anchura de ramas prácticamente el doble que el macho que tiene a su derecha. Las sembró un indiano que hizo fortuna en Puerto Rico y volvió rico.

Bellísimo tronco de la araucaria hembra anterior, que este invierno dispersó miles de semillas por las calles de todo el pueblo.

Hojas de tacto suave de la Araucaria heterophylla. Estos brotes terminales son utilizados por los viveristas para reproducir la planta vegetativamente, pero al ser laterales, una vez enraizados tienen tendencia a crecer horizontalmente, a diferencia de las plantas nacidas de semilla.

La corteza es lisa y luce un bonito color salmón. Su capa más externa cubierta de musgo se va desprendiendo en forma de fragmentos papiráceos que se enrollan sobre si mismos a medida que se despegan de la nueva corteza.

Edito diez días después, día 4 de febrero de 2020,  para mostraros las cuatro pequeñas araucarias ya nacidas y con sus cuatro hojitas desplegadas.


 ¡Qué bonitas! ¿Verdad?

 
Estos son los restos de las cáscaras vacías de las semillas. 


Edito noventa y siete días después, día 11 de mayo de 2020,  para mostraros las cuatro pequeñas araucarias ya crecidas con sus primeras ramas.

A la de arriba le cuesta prosperar, pero poco a poco va brotando.

 Una de las dos más hermosas.

Y esta la otra.

Edito día 26 de septiembre de 2020  para mostraros la evolución de las pequeñas araucarias

Así de hermosas se ven a los ocho meses de edad. La que falta se la regalé a un amigo.

Esta es la más vigorosa.

Y aquí la tenéis siete meses después, el día 23 de abril de 2021. Ahora tiene quince meses.


viernes, 17 de enero de 2020

INJERTO DE CHAPA O PLACA

Injerto de naranjo Washington Navel sobre limonero

Este tipo de injerto se hace en Abril, Mayo y Junio a ojo velando, es decir, que las yemas brotan el mismo año y en Julio, Agosto y Septiembre a ojo durmiente, es decir, que la chapa o placa agarra bien, pero las yemas no brotan hasta la primavera siguiente. Este método de injerto funciona bien en los cítricos, en el olivo y en los algarrobos.

 En primer lugar se corta con el cuchillo de injertar la corteza del patrón en una zona lisa y sin yemas, haciendo dos cortes horizontales unidos por un corte vertical en forma de H acostada. Luego con ayuda del cuchillo de injertar se despega la corteza de la madera de cada lado como si abriésemos una ventana y se recorta un poco la corteza de cada lado en sentido vertical, para que luego no cubra completamente la chapa. Obsérvese el cambium más claro bajo la corteza, que es la única parte del arbol que crece y debe entrar en íntimo contacto con el cambium de la chapa.
        
A continuación con el cuchillo de injertar se hacen dos cortes horizontales completos en la corteza de una rama de la variedad a injertar, rodeándola completamente, seguidos de otro corte vertical que una ambos cortes horizontales. Luego con la ayuda del cuchillo se despega la corteza y se saca entera.  Esto es la CHAPA a injertar, que puede tener una, dos y hasta tres yemas. 
 
 
La chapa o placa anterior ya despegada y preparada para ser injertada. Si el árbol está en plena vegetación con la savia corriendo por su cambium, la corteza es muy fácil de despegar.     

 En este caso tiene dos yemas, señaladas por los dos pecíolos de las hojas, que habremos cortado para disminuir la transpiración del injerto. Obsérvese el cambium interior de color más claro y jugoso, que es la parte viva de la chapa y es lo que debe unirse íntimamente con el cambium del patrón.    

A continuación se coloca la chapa en la ventana del patrón, con las dos partes de la corteza ya rebajadas, para que no cubran completamente la chapa. Obsérverse que la chapa y la ventana del patrón tienen las mismas medidas.    

Aquí se aprecia mejor la corteza rebajada del patrón, dejando descubiertas ambas yemas con los pecíolos. La corteza de la chapa, tanto en su parte superior como en su parte inferior, debe coincidir con la corteza de la ventana del patrón, para que haya una continuidad, una vez agarrado el injerto.  

Seguidamente se ata el injerto con cinta plástica transparente, especial para cítricos. Esta cinta es la misma que se utiliza para los injertos en tomateras y sandías. Es muy resistente, muy facil de manejar y su transparencia permite ver el estado del injerto. Una vez rodeada completamente la chapa injertada, se hacen dos nudos simples con los dos cabos de la cinta. 

Pasados unos 10 días, si el injerto ha agarrado, los pecíolos se caen con facilidad al tocarlos con el dedo y dejan una herida bien verde en la chapa.

A los 15-20 días se desata el injerto y, si todavía no han brotado las yemas, no tardan demasiado en hacerlo.      
       


   


viernes, 10 de enero de 2020

INJERTO OMEGA CON ALICATES ESPECIALES

INJERTO DE KIWI HEMBRA SOBRE KIWI MACHO

Este tipo de injerto se puede hacer en todos los árboles y
arbustos, tanto de hoja caduca como de hoja perenne, en cualquier més comprendido entre finales de invierno y principios de otoño, dependiendo del clima. En los injertos Omega de árboles y arbustos de hoja perenne hay que cubrir el injerto con una bolsa de plástico. También deben cubrirse los injertos de hoja caduca si se hacen en plena vegetación, pero no si el árbol está aún hibernando.

Un detalle importante a tener en cuenta es que la estaca a injertar y el patrón deben tener exactamente el mismo grosor.

En primer lugar se corta con unas tijeras de podar un trozo de tallo con una yema de la planta a injertar y seguidamente se procede a hacerle el corte omega en su parte inferior con un aparato especial para este tipo de injertos.    
 

Aquí podéis ver estos alicates especiales.
Professional Grafting Pliers.


 
Y aquí se aprecia la cuchilla en forma de Omega.

 
 El mismo trozo de tallo anterior con el corte Omega visto de lado.


En el patrón se hace un corte invertido con los mismos alicates, donde encajará exactamente el injerto.


A continuación se acopla el injerto en el patrón, introduciéndolo de lado, respetando la curvadura en Omega.


Aquí se puede ver en detalle el anclaje perfecto del injerto en el patrón.

 
A continuación se ata con cinta plástica especial para injertar tomateras y sandías, como la de la casa valenciana Borrull, se embadurna con mástic de injertar el extremo superior del injerto para que no pierda agua y no sea atacado por hongos y se deja sin cubrir con una bolsa de plástico por ser de hoja caduca y estar todavía hibernando.