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sábado, 8 de enero de 2011

Doodia caudata, una australiana con vocación cosmopolita

Sus frondes nuevas de un vivo color rojo y su facil cultivo la hacen muy atractiva para los jardineros amantes de los helechos. Desde Australia, Tasmania, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y la Isla de Lord Howe, donde recibe el nombre de "small raspfern", ha sido llevada por el hombre a muchos otros lugares de la Tierra. En los países de clima templado y húmedo semejante al de su tierra austral se la cultiva al aire libre como planta ornamental. En los paises de clima frío o muy seco se la trata como una planta de interior. En la naturaleza vive sobre suelos ligeramente ácidos y bien drenados en hábitats sombreados principalmente riparios, en las orillas de rios, torrentes y quebradas. En Tasmania está catalogada en peligro de extinción. Necesita humedad constante durante todo el año. Se ha naturalizado en las Islas Azores y en Madeira.
 
Hermosa Doodia caudata en la ladera fresca y húmeda orientada hacia el norte de una montaña volcánica ( Caldeira do Faial) en el centro de la Isla de Faial del Archipiélago de las Azores. Son muy llamativas sus frondes nuevas rojas. Crece acompañada por otras dos alóctonas: a la izquierda el helecho australiano Adiantum hispidulum y a la derecha la americana Tradescantia fluminensis, las tres perfectamente adaptadas al clima azoriano. 

Pertenece a la família de las Blechnaceae, al igual que la Woodwardia radicans y el Blechnum spicant. Sus esporas son dispersadas por el viento (anemocoria) y, una vez han germinado, sus gametofitos o prótalos dan lugar a un esporofito o helecho verdadero, bien por reproducción sexual a través de la fecundación de la oósfera femenina por un anterozoide masculino o bien por apogamia (apomixis gametofítica), creciendo el esporofito directamente a partir de una célula somática del gametofito saltándose la fecundación sexual. Tiene un rizoma corto cubierto por largas páleas de color marrón claro. Sus frondes son dimórficas: las fértiles crecen erectas, rígidas y acaban en un largo ápice caudado muy estrecho (del latín caudatus, caudata, caudatum = con cola), detalle que le da el nombre a la especie, mientras que las estériles, dispuestas en una roseta basal, son más laxas y tienen un porte pendular.

Otra vigorosa Doodia caudata con sus erectas frondes fértiles a principios de mayo en el Parque Natural de Madeira. A la izquierda se ve un ejemplar del helecho Anogramma leptophylla. La humedad constante aportada por la lluvia horizontal típica de las islas macaronésicas facilita su supervivencia. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Se la trata despectivamente como una alimaña vegetal, una invasora, una mala hierba, por asilvestrarse con gran facilidad y escapar de los jardines a través de la dispersión de sus esporas. Ella no tiene la culpa. No viajó voluntariamente desde el Hemisferio austral hacia el Hemisferio norte, sino que fué llevada allí por el hombre. Hace lo mismo que cualquier otro ser vivo: intentar sobrevivir y perpetuar su especie sobre la Tierra. La maldad no existe en la naturaleza, sólo en el corazón del hombre. La verdad es que se trata de un helecho muy bonito que crece sin formar poblaciones numerosas. La mayoría de ejemplares que encontré en las Islas Azores y en Madeira eran individuos solitarios, que no perjudicaban en nada a las demás especies ni competían por el territorio. En las dos fotos anteriores y en la siguiente se ve claramente lo que acabo de decir.

Ejemplar joven de Doodia caudata rodeado de sarmientos de Tradescantia fluminensis, entremezclados con brotes de la también alóctona Selaginella kraussiana.

 
Las frondes fértiles ( las dos rojas) crecen muy erectas, al principio de un vivo color rojo, que va cambiando a rosado y posteriormente a verde, a medida que maduran las frondes. Sus pinnas son largas y estrechas y están separadas entre sí. Pueden alcanzar los 30 cms de longitud. Las frondes estériles (la de la izquierda) son algo más cortas, tienen las pinnas muy juntas y más anchas que las fértiles y su ápice es más corto, menos caudado.

Fronde de Doodia caudata de textura coriácea y tacto áspero con las pinnas finamente serradas, bordeadas por espinas curvadas hacia la punta de las pinnas, de ahí que también se le llame Doodia aspera ssp. caudata. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Envés del ápice muy alargado y estrecho, caudado, de una fronde fertil de Doodia caudata con los soros maduros que llegan hasta la punta de la cauda a principios de mayo.

Parte media de la fronde anterior con las pinnas de borde finamente serrado, insertas en el raquis con una amplia base  y los soros de algo más de 1´5 mm cada uno de ellos, con frecuencia confluentes y dispuestos en dos filas a cada lado del nervio central de la pinna.

Detalle de los soros maduros de Doodia caudata con el indusio ligeramente levantado para que se puedan desplegar los esporangios y dispersar así las esporas, que son llevadas por el viento (anemocoria) lo más lejos posible de su madre para conquistar nuevos territorios. Haciendo doble click sobre la foto se pueden ver estos detalles, incluidos los diminutos esporangios asomando por debajo del indusio, que es membranoso y bordeado de pequeños pelos.

Esporangio de Doodia caudata visto al microscopio a 400 aumentos. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

 
Y para acabar en esta otra foto microscópica se pueden ver las esporas de Doodia caudata de un bonito color dorado oscuro.



1 comentario:

  1. Fascinante. A simple vista nadie diría que es lo que es. Como suelo repetir, las apariencias... Abrazos

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