sábado, 14 de enero de 2012

Cystopteris viridula: nació en el supercontinente Pangea

Los primeros dinosaurios se alimentaron de sus frondes

Su actual distribución en el centro y sur de América, en el norte de África, en el suroeste de Europa y en las islas de la Macaronesia nos indica claramente en qué momento de la evolución de los continentes se formó el helecho Cystopteris viridula, uno de los más antiguos de la Tierra, que pertenece a la família de las Athyriaceae. El supercontinente único Pangea fue su cuna hace unos 230 millones de años durante el Triásico superior. Su aparición sobre la Tierra coincidió con la de los primeros dinosaurios tras la Extinción masiva del Pérmico-Triásico, acaecida hace 250 millones de años, en la que se extinguieron el 90% de las especies.

Varias Cystopteris viridula junto a un ejemplar de Greenovia aurea en una pared muy húmeda de rocas volcánicas situada en la cara norte del Pico del Teide a 1440 msnm. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click.

Hace unos 220 millones de años, durante el Triásico superior, el supercontinente Pangea empezó a desintegrarse, formándose una gran grieta que lo dividió en dos continentes: Laurasia y Gondwana con el Océano de Tetis entre ellas. El helecho Cystopteris viridula ya llevaba unos 10 millones de años sobre la Tierra y habitaba en toda aquella vasta región que gozaba de un clima cálido y húmedo. El resquebrajamiento de Pangea fragmentó su población entre los dos nuevos grandes supercontinentes.

Cystopteris viridula a principios de mayo en la grieta de una roca volcánica rezumante orientada hacia el norte en la Isla de Tenerife.

Durante los siguientes millones de años el supercontinente Laurasia se dividió en dos partes: Norteamérica que se fue desplazando hacia el noroeste y Eurasia hacia el nordeste, formándose entre ellas el Océano Atlántico.

 Otra Cystopteris viridula brotando vigorosamente frondes nuevas en mayo.

Hace unos 150 millones de años también Gondwana empezó a desintegrarse en nuevos continentes. En un principio se resquebrajaron juntas Sudamérica y África, pero muy pronto se separaron. La placa tectónica de Sudamérica se fue desplazando rápidamente hacia el oeste, mientras África viajaba lentamente hacia el norte acercándose a Eurasia y estrechando el Océano de Tetis que disminuyó mucho su extensión y pasó a ser el Mar de Tetis.

 Frondes de Cystopteris viridula que pueden llegar a medir hasta 40 centímetros, aunque las de la imagen no superan los 15 centímetros. El pecíolo es más corto que la lámina, la cual es ovado-lanceolada y bipinnada.

El resto de Gondwana, la gran placa tectónica formada por India-Madagascar-Antártida-Australia pronto se resquebrajó en dos subcontinentes. Por un lado el bloque formado por Madagascar y la India que en un principio viajaron juntas hacia nordeste y luego se separaron, quedando encallada Madagascar a pocos kilómetros de África, mientras la India se desplazaba rápidamente hacia el norte hasta colisionar violentamente con la placa tectónica de Asia y formar la Cordillera del Himalaya. Y finalmente el otro bloque formado por la Antártida y Australia que durante varios millones de años se desplazaron juntas hacia el este y luego se separaron. La placa tectónica de Australia siguió viajando sola hacia el este y la Antártida se fue hacia el Polo Sur.

 Pinnas ovado-lanceoladas con el ápice ligeramente caudado o acuminado. Las pínnulas presentan unas llamativas nerviaciones de color verde más oscuro.

La inserción de las pinnas en el raquis es subopuesta o alterna. Las pínnulas son oblongas, enteras y cuneadas en la base.

Las pínnulas presentan dientes con la punta generalmente escotada o emarginada, es decir, con una diminuta muesca, sobretodo en los dientes más distales de cada pínnula. Las nerviaciones secundarias acaban en el seno de la escotadura o emarginación.

En el envés de esta fronde se pueden ver los diminutos soros aún inmaduros. Pertenecen a un ejemplar que habita en el Puerto de Izaña de la Isla de Tenerife a unos 2000 msnm.

Soros maduros de Cystopteris viridula. Son muy pequeños y poco llamativos, es decir, muy discretos. Están cubiertos por un indusio blanco de ovado a suborbicular con pelos glandulosos o raramente glabro. Cada soro contiene de 1 a 5 esporangios en forma de bolitas negras.

Imagen cercana de los esporangios maduros. Cuando los sensores de humedad y temperatura de la Cystopteris viridula detecten que se dan las condiciones adecuadas para dispersar las esporas, los pequeños esporangios negros se desplegarán violentamente como pequeñas catapultas y lanzarán las esporas lo más lejos posible de su madre para colonizar nuevos territorios y perpetuar así la especie. En la imagen se pueden ver soros con un solo esporangio, con dos y con tres. Este bajo número de esporangios es una característica típica de todas las Cystopteris.



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