miércoles, 1 de enero de 2014

Una hispánica en el Algarve

La flor más bella y delicada del Cerro da Cabeça

Malva hispanica

Llevaba varios días de viaje en el Algarve, la región sureña de Portugal que en tiempos de la dominación musulmana era el extremo occidental del Al-Ándalus. Había escogido el mes de mayo para visitarlo con la esperanza de ver en plena vegetación la población portuguesa del helecho miocénico Asplenium azomanes. A pesar de las claras indicaciones del fotógrafo luso Valter Jacinto no daba con él. Sus magníficas fotografías, subidas a la web de la plataforma ciudadana Biodiversidad Virtual, me habían animado a hacer aquel viaje. Ver foto---> Asplenium azomanes


Aquella mañana decidí dar un paseo por la cara norte del Cerro da Cabeça situado en la freguesía de Moncarapacho, cerca de la ciudad de Faro. Aparqué el coche de alquiler en la cuneta y me adentré en un empinado campo de algarrobos situado en la falda norte del cerro. 


 Entre los vetustos árboles de troncos retorcidos crecia una gran población de Malva hispanica. Las hermosas plantas, atormentadas y enanizadas por la extrema sequía, aprovechaban los claros más iluminados entre las viejas leguminosas arbóreas y daban alegría y color a la tierra reseca.


Algunas malvas sufrían tanto por la ausencia de humedad en el suelo que dedicaban su escasa savia a la reproducción con unas hojas diminutas para ahorrar agua y unas luminosas flores casi blancas que brillaban con luz propia.


La Malva hispanica, a pesar de su nombre, vive también en Portugal y en el norte de África. Prefiere los suelos arenosos y silíceos con un ph ácido. 


El color de sus pétalos varía entre un blanco inmaculado y un rosado más o menos intenso.


Sus flores son adoradoras del sol que les da la vida. Los pétalos tienen un diseño bellísimo con unas rayas que dirigen a los insectos polinizadores hacia los órganos reproductores donde son premiados con una gotita de rico néctar como recompensa por su aporte de polen de otras flores.


En esta flor se ven muy bien las rayas rosadas que llevan hacia los estambres y el pistilo situados sobre un largo tubo estaminal con aspecto plumoso.


En esta malva con flores casi blancas y hojas pequeñas y retorcidas por la extrema sequía se ven los estambres totalmente desplegados cargados de polen en el centro de la flor.


Posado sobre esta flor vemos un insecto polinizador preparándose para libar el néctar.


Este insecto ya ha sido premiado con la gotita de néctar y se lleva pegados sobre su cuerpo numerosos granos de polen que fecundarán el pistilo de la siguiente flor que visite.


 La Malva hispanica evita que sus flores se autopolinicen madurando sus órganos sexuales femeninos y masculinos por separado. Como podemos apreciar en la flor de la izquierda el pistilo femenino acabado en largos estigmas decurrentes y filiformes madura en primer lugar, lo que se llama protoginia o proteroginia, mientras los estambres masculinos permanecen cerrados y sin desarrollar. 


Cuando la flor detecta que ya ha sido fecundada con el polen de otra flor, cierra y atrofia los estigmas que dejan de ser receptivos y madura y expande los estambres masculinos.


Las hojas son enteras o ligeramente lobadas con un largo pecíolo y cubiertas de una pilosidad estrellada, más densamente pubescentes en el envés.



6 comentarios:

  1. Preciosas fotos e inmejorable lección. Gracias.

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  2. Juan, me encantan las malvas y esta es una de mis preferidas. Un beso, supongo que lo pasarías muy bien.

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  3. Si Teresa. El Algarve es un lugar precioso con una flora riquísima. Te lo recomiendo. Un abrazo.

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  4. Gracias otra vez por tus aportaciones.
    Saludos.

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