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viernes, 11 de febrero de 2011

Diplazium caudatum, la belleza de lo negro


Este bellísimo helecho es un endemismo ibero-macaronésico que vive en todos los archipiélagos de la Macaronesia: Canarias, Azores, Madeira y Cabo Verde y en la comarca de Algeciras de la provincia de Cádiz, incluída dentro del Parque Natural de Los Alcornocales, donde persiste un hábitat similar a la Laurisilva, cálido y húmedo durante todo el año. Pertenece a la família de las Athyriaceae y su genoma contiene 82 cromosomas ( 2n= 82, n= 41 ). Es una reliquia del Mioceno, al igual que otros helechos ibero-macaronésicos o africano-ibero-macaronésicos, tales como Woodwardia radicans, Culcita macrocarpa, Asplenium hemionitis, Davallia canariensis, etc.. Durante la Era Terciaria con un clima más cálido y húmedo que ahora estos helechos poblaban la mayor parte de la cuenca mediterránea.

Hermoso ejemplar de Diplazium caudatum que crece en la Caldeira do Faial del Archipiélago de las Azores. Haciendo doble click sobre la foto para ampliarla se aprecia el brillante raquis negro muy llamativo de las frondes, típico de este helecho.

Grupo de Diplazium caudatum creciendo en la ladera sombreada y húmeda de un torrente de la Isla de Faial. Se pueden ver los rizomas y algunas hojas de la alóctona invasora Hedychium gardnerianum, que compite por el mismo hábitat y pone en peligro la supervivencia de este bello y escaso helecho paleomediterráneo.

Joven ejemplar de Diplazium caudatum cultivado en el Jardín botánico del Aljibe, ubicado en el municipio de Alcalá de los Gazules, donde conservan los helechos endémicos más representativos de la laurisilva gaditana.

Sotobosque de Laurisilva, umbrío y húmedo, hábitat ideal de los helechos macaronésicos. Fotografía realizada en el maravilloso Bosque de los Tiles en la isla canaria de La Palma. Ampliando la foto con un doble click se puede ver una numerosa población de Diplazium caudatum. En estos bosques relictos el silencio es impresionante, sólo roto por el tintineo de las gotas de la lluvia horizontal que caen desde las altas copas de los árboles y el canto gutural de las bellísimas palomas endémicas rabiche y turqué. El aire huele a tierra buena, sana, fresca. Es un verdadero placer aspirar profundamente para oxigenar la sangre.

Viejos ejemplares de Diplazium caudatum del Bosque de Los Tiles. Se pueden ver los sarmientos rastreros de la endémica Hedera canariensis.

En el Archipiélago de las Canarias vive en Tenerife, Gran Canaria, La Gomera y La Palma en barrancos y bosques de Laurisilva permanentemente húmedos, umbrosos y profundos, entre 250 y 800 msnm. Necesita temperaturas cálidas durante todo el año sin cambios bruscos ni heladas. Está clasificado como vulnerable en la Lista Roja de la Flora Vascular Española del año 2008.  

En las Azores vive en las nueve islas del archipiélago. También vive en Madeira, pero no en la pequeña Isla de Porto Santo. En el Archipiélago de Cabo Verde sólo ha sido descrita en la Isla de Santo Antâo.

Bellísima fronde nueva de Diplazium caudatum que puede alcanzar los 190 cms, lo que convierte a este helecho en el tercero más grande de la Macaronesia, por detrás de la Woodwardia radicans y la Culcita macrocarpa. Se puede ver como el raquis negro va cambiando a verde a medida que se acerca al ápice de la lámina. Por su cara inferior el color negro llega casi hasta el ápice. La lámina  es ovada u ovado-lanceolada, tripinnada y glabra en ambas caras, de color verde oscuro cuando está totalmente desarrollada.

En esta imagen se puede ver el largo y fino ápice caudado o acuminado de las pinnas, detalle por el que se le dió el nombre "caudatum". (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Detalle de las pínnulas de Diplazium caudatum. Es muy llamativo el color negro intenso y brillante del raquis, que va cambiando a verde a medida que se acerca al ápice de la lámina y de las pinnas.

Detalle del raquis manchado de negro y brillante. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Largos pecíolos brillantes y negros, pardo-negruzcos o marrón-verdosos de Diplazium caudatum, que pueden llegar a superar los 80 cms. y son más cortos que la lámina. En su parte inferior están cubiertos de páleas castaño-oscuras y opacas. El rizoma es rastrero y puede llegar a medir hasta 40 cms. de longitud y 10 cms. de diámetro en individuos añosos. Las frondes brotan a intervalos de 1 cm. unas de otras.

Soros inmaduros y oblongos de Diplazium caudatum con el indusio todavía sin levantar, dispuestos en dos hileras paralelas siguiendo el nervio central de cada pínnula.

Soros maduros con el indusio levantado dejando ver los esporangios ya desplegados dispersando las esporas.

Esporangio de Diplazium caudatum con la bolsa desgarrada, pero con las esporas todavía sin dispersar.

Esporas de Diplazium caudatum vistas al microscopio a 400 aumentos.

Las esporas de Diplazium caudatum germinan con facilidad. En la foto se puede ver un pequeño plantel de jóvenes ejemplares recien trasplantados a macetitas individuales, procedentes de esporas del helecho de la primera foto de este artículo.

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