domingo, 31 de agosto de 2014

Las esplendorosas bignoniáceas

La familia de las Bignoniaceae está formada por 650 especies repartidas en 110 géneros de árboles, arbustos, lianas y algunas hierbas ampliamente distribuidas en todo el mundo, especialmente en regiones tropicales, subtropicales y en menor número en zonas templadas. Todas destacan por la gran belleza de sus espléndidas flores. He aquí algunos ejemplos.

Ígneas inflorescencias de Spathodea campanulata, Tulipero del Gabón, como fulgurantes llamaradas de fuego dirigidas hacia el cielo intensamente celeste de la localidad de Tazacorte en la Isla de La Palma. (Recomiendo ampliar las fotos con un doble click)

Reconoced conmigo que la belleza de sus pétalos es insuperable, paradisíaca, de jardín de ensueño, digna de un onírico y maravilloso cuento de hadas, sólo real en la imaginación.

Rojo sangre bordeado de oro, un diseño más hermoso parece imposible de superar.

Como en todas las Bignoniaceae sus flores son hermafroditas con cinco pétalos soldados en su base en forma tubo acampanado o de embudo de colores muy vivos. Su aparato reproductor consiste en un pistilo y cuatro estambres, a excepción de los géneros Catalpa y Pseudocatalpa cuyas flores tienen sólo dos estambres. Los frutos son cápsulas secas con dos valvas más o menos alargadas, con frecuencia en forma de legumbre.

 En esta imagen de una inflorescencia de un Tulipero del Gabón cultivado en una calle de la ciudad tinerfeña de Puerto de la Cruz se ven bien los cuatro estambres acabados en dos anteras divergentes y el pistilo más largo que los estambres acabado en un estigma bilobulado, que en la foto queda parcialmente escondido por el pétalo superior derecho.

Tulipero del Gabón en plena floración a mediados de mayo, embelleciendo una calle del pueblo palmeño de Tazacorte.

Tuliperos del Gabón en una calle de la ciudad de Funchal, capital de la Isla de Madeira.

Visión cercana del Tulipero del Gabón de la foto anterior.

Flores de Spathodea campanulata recortándose a contraluz contra el cielo del atardecer maderense.

Hermosas flores de la norteamericana Catalpa bignonioides, llamada Árbol indio, que embellece los bosques frondosos de Alabama, Florida, Georgia, Luisiana y Misisipi.

La belleza de su diseño es a la vez sencillo y espectacular.

Catalpa bignonioides luciendo una fantástica floración en mayo, cultivada como árbol ornamental en la bellísima ciudad andaluza de Jerez de la Frontera.

Luminosa flor de la americana Tabebuia avellanedae, sinónimo de Handroanthus impetiginosus, llamada Lapacho rosado, distribuida en Centro y Sudamérica, desde México hasta Argentina.

Sus flores tienen la forma tubular típica de todas las bignoniáceas. Los cinco pétalos están cubiertos por una vellosidad aterciopelada.

Joven Lapacho rosado creciendo feliz a pleno sol en un bancal orientado al sudoeste de mi jardín en Mallorca. Procede de una semilla que me mandó un joven uruguayo hace unos siete años, con la ilusión de ver algún día un árbol suyo floreciendo en mi jardín. No recuerdo su nombre, pero desde aquí le doy las gracias. La flor de las dos fotos anteriores es la primera que abrió. El Lapacho rosado, también llamado Ipê roxo do Brasil, a principios de la primavera se cubre de flores rosadas antes de brotar las hojas y su belleza es extraordinaria con su copa rosada recortándose contra el azul del cielo americano.

 
Semillas de Lapacho rosado.

Las cápsulas secas de las Bignoniaceae producen numerosas semillas aladas que son dispersadas con la ayuda del viento como si de Alas Delta se tratase. He aquí algunas semillas de otras especies de Tabebuia:

Semillas de Tabebuia chrysotricha.

Semillas de Tabebuia roseo-alba.

Las espectaculares flores de la Jacaranda mimosifolia se agrupan en inflorescencias que se recortan contra el cielo. Como veréis en la siguiente foto, resulta difícil conseguir una buena imagen de las flores al natural. Su color entre azul y violeta se resiste a ser captado en toda su plenitud con una simple cámara compacta. 

Mi jacaranda de 21 años lleva ya unos cuantos años floreciendo. Nació de una semilla que recogí en la estación del tren de Sóller en Mallorca.

Aquí la tenéis tal como era hace unos 5 años. En la actualidad ha doblado su tamaño.

No dispongo de ninguna foto de semillas de Jacaranda mimosifolia, pero si de Jacaranda cuspidifolia.

A diferencia de las anteriores bignoniáceas, la Incarvillea sinensis, en ingles Cheron pink, tiene un porte herbáceo. Es originaria de China y encierra en sus tejidos un alcaloide monoterpénico llamado Incarvillateina con un efecto analgésico muy superior a la morfina.

Misma flor anterior vista de lado.

Hojas de esta interesante planta asiática, cultivada exitosamente en el magnífico Jardín botánico de Sóller en Mallorca.

Como en todas las bignoniáceas sus frutos son vainas secas en forma de legumbres.

La Tecomaria capensis, de Sudáfrica, llamada tecoma o bignonia del Cabo, es una liana muy utilizada en jardinería por sus flores espectaculares que guardan un gran parecido con las del Tulipero del Gabón.

Otra liana de jardín con unas flores espectaculares es la Podranea ricasoliana de Sudáfrica, llamada arbusto de Pandora o bignonia rosada.

Otra liana espectacular de la familia de las Bignoniaceae es la Pyrostegia venusta endémica del Brasil.

El famoso Árbol de las Salchichas, Kigelia aethiopica, tantas veces visto en documentales sobre la fauna de la sabana africana, cuyos frutos grandes y alargados son un manjar para los elefantes y las jirafas, logra sobrevivir en un clima subtropical como el de la ciudad de Funchal en la Isla de Madeira.

En esta imagen más cercana podemos ver los frutos en forma de salchichas colgantes.

Detalle de un fruto del árbol de las salchichas que cuelga de un largo pecíolo.

El árbol americano Tecoma stans, llamado trompeta dorada o roble amarillo, produce unas flores de un color dorado intenso. Vive desde el sur de EEUU hasta Argentina. El ejemplar de la imagen procede de una semilla que sembré hace unos 12 años.

Así era el Tecoma stans anterior a los pocos días de nacer.

Fantásticas flores, ¿verdad?

Antes de abrirse los capullos tienen un color rojizo.

Como la mayoría de flores de la Tierra que se abren durante el día, las de las Bignoniaceae son adoradoras del dios Sol. Fijaros como miran a su dios con veneración, como si fueran antenas parabólicas. Saben que sólo así podrán ser vistas por los insectos polinizadores, cuyos ojos son ciegos para los colores que nosotros vemos y las ven en tonalidades ultravioletas, únicamente si los rayos solares inciden sobre sus pétalos.

Visión frontal de una flor de Tecoma stans.

El híbrido conseguido en jardinería por cruzamiento entre Tecoma arequipensis y Tecoma stans, Tecoma x smithii, tiene las flores más bonitas y vistosas que el Tecoma stans. Es un arbusto muy florífero que no supera los cuatro metros de altura. Me lo regaló el dueño de los Viveros Santa María, uno de los mejores de Mallorca.

Flores anteriores vistas de frente. Este arbusto produce flores durante toda la primavera, todo el verano y parte del otoño.


14 comentarios:

  1. Estupenda entrada, como todas la anteriores. Gracias a ella he podido identificar a un árbol ornamental que he visto en Bilbao el mes pasado: Jacaranda mimosifolia. A Pyrostegia venusta la he visto en los invernaderos del Jardín Botánico de Madrid, hace meses. Y Catalpa bignonoides crece en el parque Isabel la Católica, al lado del estadio del Molinón, de forma espectacular.
    Saludos.

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  2. Que maravilla de flores, se queda uno anonadado ante tanta belleza y la lectura de tu definición, genial!
    Saludos, Juanma

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  3. Sencillamente maravillosas todas esas flores que nos enseñas de las plantas de esta familia. Algunas son espectaculares. Muchas gracias por dar a conocer estas maravillas y debes sentirte muy afortunado de poder disfrutar de algunas de ellas en tu jardín.
    Saludos

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    1. Muchas gracias a ti, Pini. Afortunados somos todos de poder disfrutar del gran regalo de la naturaleza. Un cordial saludo.

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  4. Espléndida tu recopilación de fotos y datos sobre esta familia tan habitual en parques y jardines y tan poco conocidas.
    El Jacarandá y la Catalpa son las que más veces he encontrado y de la liana Campsis me dieron un esqueje pero no conseguí que arraigara, una pena porque me habría encantado tener un ejemplar de esta bonita enredadera.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Montse. Pues vuelve a intentar arraigarla hasta que lo consigas. Una enredadera tan bonita vale la pena. Un abrazo.

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  5. ¡ Que bellezas Juan. Tengo unas ganas de que florezca mi Jacarandá. Que pena que estemos tan lejos, para intercambiar plantas o semillas. Besos.

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    1. Gracias, Teresa. El jacarandá no suele tardar muchos años en florecer. Pronto disfrutarás sus flores. Un abrazo.

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  6. no sabia del analgésico qe nombras. gracias.
    un abrazo.

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  7. Magnífico como describes, cada planta y arbol, también las fotos, amo la naturaleza, gracias por compartir tu conocimiento, abrazo

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