lunes, 25 de abril de 2016

Los Bonsáis del Real Jardín Botánico de Madrid. 1ª Parte: ARCES.

El pasado día 15 de abril visité la ciudad de Madrid para asistir a la Asamblea anual de la Asociación Fotografía y Biodiversidad, que este año se ha celebrado en el bellísimo pueblo de Miraflores de la Sierra en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. En representación de las Islas Baleares íbamos mi amiga Matilde, coordinadora de la asociación para las islas y un servidor. Teníamos que vernos con los demás asistentes a la asamblea el viernes por la tarde en la Residencia La Cristalera, propiedad de la Universidad Autónoma de Madrid, situada en las afueras de Miraflores de la Sierra. Habíamos llegado por la mañana a Madrid y teníamos unas horas para visitar la ciudad. Fuimos directos al Real Jardín Botánico. Las plantas estaban en plena brotación primaveral, aunque a algunas les faltaban todavía unas semanas para florecer. Hice tantas fotos y Matilde tantos videos que para mostraroslo todo tendré que dividirlo en varias entradas. Aquí van las fotos de los arces de la extensa colección de bonsáis del jardín. Algunos de ellos fueron donados por el expresidente Felipe González.
(Las pequeñas mallas verdes que cubren la tierra tienen la función de proteger las raíces de los mirlos y otras aves, que gustan de escarbar en el escaso sustrato de estos pequeños tesoros en busca de lombrices.)

 Bosquete de arces rojos de cinco puntas, Acer palmatum "Deshojo", originario de Japón y Taiwán.

 Detalle de los troncos del bosquete.

Copa de los arces del bosquete vista desde abajo.

Copa vista por arriba.

 
 Detalle de las bellísimas hojas ensangrentadas de esta variedad "Deshojo".

 
 Arce de tres puntas, Acer buergerianum, originario de China.

 Armonioso tronco del arce anterior.

 Hojas muy lustrosas con una textura que recuerda al plástico del arce de tres puntas.

Otro Acer buergerianum, en este caso enraizado en roca.

 Las raíces abrazando la roca y el color blanco de la corteza le confieren una belleza exquisita.

Las hojas de tres puntas de este ejemplar son algo más oscuras y amarronadas que el Acer buergerianum anterior. 

 Arce de siete puntas, Acer palmatum, de la variedad clásica. Es originario de Japón y Taiwán.

 El tronco está bien trabajado en estilo informal vertical.

 Ramificaciones del arce anterior.

 Detalle de las hojas con siete puntas.

 Acer palmatum "Beni Chidori", originario de Japón y Taiwán, en estilo de tronco inclinado.

Detalle del tronco de una perfección impresionante.

 Ramificaciones vistas desde abajo.

Detalle de las hojas de un bonito color rojo-anaranjado.

En este video grabado por mi amiga Matilde se ve este Acer palmatum "Beni Chidori" y un pequeño Acer buergerianum.

 
Acer palmatum "Kashima" en estilo escoba. Es originario de Japón y Taiwán.

 Frondosa copa del arce anterior.

 Detalle de las hojas.

 Acer palmatum "Seigen" con las hojas de siete puntas, en estilo vertical informal. Su color rosado-anaranjado es extraordinario y el bonsai en su conjunto bellísimo.

Viejo tronco del arce "Seigen". 

 Ramificaciones del arce anterior.

Detalle de las hojas.

Acer palmatum subsp matsumurae en estilo en doble tronco. Procede de Japón y Taiwán.

 Tronco y ramas del arce anterior.

Detalle de las hojas con siete puntas.

¡Bellísimos todos, ¿verdad?!

7 comentarios:

  1. Enhorabuena por la entrada. Lo he compartido en el grupo Jardines de Madrid de Facebook. Por cierto, ¿para qué es esa redecilla verde?

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    1. Muchas gracias, Andrés. Pues no te lo sé responder. También yo me hice la misma pregunta. A ver si algún maestro del bonsai nos lo sabe explicar.

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    2. Hola Joan, por si no lo has visto, el Botánico de Madrid lo puso en Twitter. Es para que las aves no escarben :-)

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    3. Lo he visto, Fernando. Muchas gracias. Y gracias por la información, es totalmente lógico. Un cordial saludo.

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    4. Las mallitas verdes supongo que será un truco artesanal para proteger las bolas de abono orgánico que se distribuyen por toda la superficie de la maceta.Comercialmente venden unas canastillas, también de malla, en las que se introduce el abono, quedando protegido de los mirlos y zorzales, que, como bien dices, buscan allí insectos . Generalmente, este tipo de abono orgánico está sin fermentar y propicia la generación de multitud de microorganismos que lo descomponen y gustan a esas aves. Éstas remueven el sustrato, dejando a menudo al aire las raíces y poniendo en riesgo la vida del árbol, que vive en un medio, ya de por sí, exiguo y derramando el abono, importado generalmente de Japón, que suele ser de precio bastante elevado.

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  2. Todos me gustan, son preciosos. Saludos.

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