jueves, 3 de febrero de 2011

Woodwardia radicans, el gigante cretácico de los bosques de laurisilva


Efectivamente, la Woodwardia radicans es el mayor helecho de los bosques de laurisilva. Sus frondes pueden alcanzar los 2´5 metros de longitud, superando al otro gigante, la Culcita macrocarpa. Precisamente estos dos grandes helechos, junto con la Selaginella balansae, se consideran como los más antiguos que durante el Cretácico tardío colonizaron la región mediterránea occidental a partir de ancestrales helechos africanos y asiáticos, tal vez en un período de clima cálido subtropical. Su distribución natural actual parece apoyar esta hipótesis, ya que vive en las islas macaronésicas: Canarias, Madeira y Azores (excepto en las Islas de Cabo Verde), en la costa cántabro-atlántica de la península Iberica: Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, en el norte de Argelia y también en el sur de la península italiana, Sicilia, Córcega y Creta. Las poblaciones existentes en la Serra de Sintra en Portugal no son naturales.

Bellísimo ejemplar de Woodwardia radicans en un claro de un bosque de laurisilva de la Isla de Madeira cerca de Funchal a principios de mayo. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Por su gran belleza ha sido cultivada en muchos países de todo el mundo, encontrándose poblaciones asilvestradas en Asia y Norteamérica, por ejemplo en Florida y California. Pertenece a la familia de las Blechnaceae, al igual que la Doodia caudata, el Blechnum spicant y el Blechnum brasiliense. Su número de cromosomas es 2n = 68. El género Woodwardia fué dedicado al botánico inglés especializado en plantas criptógamas Thomas J. Woodward (1745-1820).

En las Islas Canarias recibe el nombre de Píjara, Penco labrado, Pirgua y Helecho de cumbre, en Portugal y Galicia se la llama Feto de botâo, en Italia Felce bulbifera y en inglés Chain fern o Rooting chainfern.

Su nombre científico hace referencia a la capacidad de este helecho para reproducirse de forma vegetativa a partir de unos pequeños bulbilos, yemas o hijuelos, que como pequeños rizomas cubiertos de páleas marrones crecen en el extremo apical de las frondes. Cuando estos bulbilos entran en contacto con la tierra, echan raíces y empiezan a crecer como helechos independientes. Por esto los botánicos que le dieron el nombre la llamaron "radicans", o sea, enraizante.

Grandes frondes colgantes de Woodwardia radicans en la pared de un barranco del Bosque de los Tiles en la Isla de la Palma. Las frondes más viejas se van arqueando hasta conseguir que su punta entre en contacto con la tierra de la pared, momento en que el pequeño bulbilo o yema que crece en el extremo de la fronde echa raíces y da lugar a un nuevo helecho clónico idéntico a su madre.

Su hábitat preferido son los barrancos y bosques húmedos y umbrosos, tanto en paredes verticales, como en el sotobosque y también en grietas profundas de rocas. En la cornisa cantábrica, cuando se realizan talas masivas y el bosque queda desnudo sin la cubierta protectora de las copas de los árboles, las Woodwardias quedan a merced de las heladas y mueren con las frondes quemadas por el frío.

Tres jóvenes ejemplares de Woodwardia radicans en la ladera noroeste de la montaña volcánica llamada Caldeira do Faial en la isla del mismo nombre del Archipiélago de las Azores. Se aprecia el grueso rizoma cubierto de páleas marrones.

Impresionante fronde colgante de casi dos metros en el Bosque de los Tiles de la isla canaria de La Palma. La lámina es ovado-lanceolada, a veces triangular, con pinnas caudadas de más de 30 cms. Las pínnulas son subfalcadas, ligeramente serruladas. (Doble click encima de la foto para ampliarla)

Fronde nuevo de Woodwardia radicans desplegando sus pinnas a principios de mayo.

Aquí se puede ver el motivo de su nombre "radicans", una yema, hijuelo o bulbilo que crece en la punta de las frondes y cuando toca el suelo echa raíces y da lugar a un nuevo helecho. De esta manera se puede formar toda una población de Woodwardia radicans genéticamente idénticas al helecho original que nació de una espora.

En esta foto se ve un bulbilo o hijuelo ya enraizado en el extremo de una fronde de una Woodwardia radicans cultivada en un jardín de Mallorca. Estos hijuelos clónicos se pueden dejar crecer alrededor de su madre o bien se cortan de la fronde y se trasplantan a otro lugar parcialmente sombreado y resguardado de los vientos fríos del norte. En verano necesitan riegos regulares si no llueve. Para cortarlos y trasplantarlos no es necesario esperar a que echen raíces. También se puede poner una maceta junto a la madre sujetando el bulbilo sobre la tierra de la maceta y, cuando ha enraizado, ya se puede cortar del extremo de la fronde.

Hijuelo anterior ya sembrado. A las pocas semanas empieza a brotar frondes nuevas y dos años después alcanza la madurez.

Soros maduros de Woodwardia radicans en enero con el indusio levantado para que los esporangios se puedan desplegar y dispersar las esporas.

Detalle de los soros anteriores, que son típicos de la família Blechnaceae y están insertos profundamente en el envés de las pinnas, formando dos hileras paralelas pegadas al nervio central de cada pinna. Haciendo doble click sobre la foto para ampliarla se ven muy bien los esporangios desplegados, asomándose por debajo del indusio convexo y coriáceo.

Fotografía microscópica de un esporangio de Woodwardia radicans ya vacío tras la dispersión de las esporas. Arriba a la izquierda se ve el esporangióforo formado por células tubulares, que está pegado a la pinna y hace la función de cordón umbilical, nutriendo al esporangio dentro de cuya bolsa transparente se forman las esporas.

Grandes esporas de Woodwardia radicans de color amarillento oscuro y perisporio subreticulado, vistas al microscopio a 400 aumentos.





4 comentarios:

  1. Muy buenas fotos y explicación. Me gusta como nos detallas los nombres de cada parte que tiene los helechos. Poco a poco se nos irán quedando en la memoria y nos gustará clasificar cada helecho que veamos en el monte. Gracias por compartir.

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  2. Interessant fet que pugui prosperar tant al Cantàbric com a certes localitats de Còrsega, Argelia, Sicilia.. En diferentes pàgines es fa menció de que necessita un aire permanentment humit, absència de glaçades, plujes frequents al estiu... La veritat es que no se fins a quin punt tant... perquè a Sicilia.. per molt humida que sigui la raconada.. la humitat ambiental de la majoria de dies no és comparable al de Galicia i la pluviometria en el lloc menys sec de Sicilia tampoc. Per el que fa al fred.. no em crec que en ocasions les temperatures al Cantàbric no baixin mai per dessota dels 0ºC, al nord de Còrsega quan hi han entrades hivernals d'aire centreeuropeu segur que en algunes ocasions també baixen sota cero.. Per tant pressuposo que els condicionants de la seva supervivència no son tant estrictes. Quantes plantes singulars característiques de la flora atlàntica cantàbrica trobem alhora al sud del mediterrani?... Diria que per tant la majoria tenen més exisgencies climàtiques de supervivència més estrictes que aquestes falgueres. No podria ser que la causa de que les poblacions no s'expandeixin per altres contrades (un cop passades les glaciacions) i reconquereixin els terrenys perduts sigui més per altres factors (sobretot factors de competència amb altres espècies més "modernes", fongs paràsits potser també..) que no pas els climàtics? Salutacions

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    1. Si, Marc, segurament no necessita unes condicions climàtiques tan extrictes. Per pròpia experiència després de 10 anys cultivant Woodwardies al meu hort, la veritat és que aguanten molt bé la calor rabiosa i la sequedat ambiental de l'estiu mediterrani i el fred intens a l'hivern amb baixades de temperatura de fins -2ºC. El que no soporten és la falta de pluges a l'estiu, per això les he de regar dues vegades cada setmana fins que arriben les pluges de la tardor.
      Salutacions.

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