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viernes, 21 de noviembre de 2014

Gleditsia triacanthos, la acacia de tres espinas

La protege una inexpugnable coraza espinosa

La acacia de tres espinas, de nombre científico Gleditsia triacanthos, es una leguminosa arbórea originaria de Norteamérica. Como su nombre indica (tri-acanthos = tres espinas) una de las características que mejor la definen son sus espinas que suelen tener tres puntas, una central muy larga y dos laterales más cortas. Pero no siempre es así, ya que en la edad adulta cubre su tronco y ramas más gruesas con espinas con múltiples ramificaciones espinosas, muy diferentes a las que suelen cubrir las ramas más delgadas. 

 Temible espina de Gleditsia triacanthos con las típicas tres puntas. Las espinas recién brotadas son tiernas y verdes, cuando se empiezan a lignificar adquieren un bellísimo color rojo intenso como la de la imagen y cuando envejecen se vuelven marrones casi negras y se endurecen como el acero. (Recomiendo ampliar las fotos para apreciar mejor los detalles).  

En esta Gleditsia andaluza bastante joven fotografiada en Los Jardines de Murillo de la ciudad de Sevilla se pueden ver las espinas muy ramificadas que defienden el tronco. En realidad evolutivamente son ramas modificadas en forma de espinas que brotan directamente de las yemas del tronco y ramas principales.

 Frutos de la Acacia anterior.

Éste es el aspecto del tronco de una vieja Acacia de tres espinas parisina de unos 12 metros de altura rodeada por una temible coraza inexpugnable que la protege exitosamente del hocico de los animales fitófagos. Las espinas están muy ramificadas e imbricadas entre ellas y al estar ya bien lignificadas tienen un color muy oscuro, prácticamente el mismo que la corteza. La fotografié en los "Jardins du Gran Palais", cerca de la Catedral de Nôtre Damme de París.

 Con los años las Gleditsias acaban perdiendo las espinas del tronco como ocurre en ésta que embellece los Jardines de Murillo de Sevilla.

Estas dos viejas Gleditsias con el tronco inerme también son sevillanas, concretamente del Parque de María Luísa. Llama la atención el color gris oscuro casi negro de su corteza.

Me sorprendió tanto este árbol que recogí unas cuantas vainas que parecían algarrobas para llevármelas como recuerdo.

Cuando llegué a Mallorca sembré varias semillas. De una de ellas nació esta pequeña acacia tierna y vulnerable todavía sin ninguna espina protectora. Ahora, nueve años después, ya mide más de cuatro metros de altura y está cada vez más bonita. La espina roja de la primera foto es suya.

Ésta fue su primera inflorescencia con unas florecillas en racimo muy poco vistosas. La fotografié hace dos años en mayo.

Primeros frutos de la Gleditsia triacanthos a finales de noviembre.

Impronta abultada de una semilla en la vaina.

Semillas de Acacia de tres espinas muy parecidas a los garrofines de las algarrobas mediterráneas.

Y aquí tenéis la finalidad de la existencia de las espinas que no es otra que la de proteger del hocico famélico de los mamíferos fitófagos los nutritivos brotes tiernos primaverales ricos en proteinas. Muy pocos se atreverían a comerse estas hojitas nuevas con un guardaespaldas tan temible.



4 comentarios:

  1. Muy interesante. Desde luego, esas espinas dan miedo.
    Saludos

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    1. Gracias, Pini. Efectivamente, dan miedo, parecen decir: "ni se te ocurra acercarte que te perforo un ojo".

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